Del Cine y las Leyes

Imprimir
si_yo_fuera_diputado_poster

“Si yo Fuera Diputado”

El Candidato del Pueblo

“Si yo Fuera Diputado”, película mexicana dirigida por Miguel M. Delgado, con Mario Moreno Cantinflas (el peluquero del barrio), Gloria Mange (Sarita), Andrés Soler (Don Juan), Ernesto Finance (Don Próculo L. de Guevara) y María Cristina Lesser (la bella Fátima); filmada en 1952.

 

Cantinflas, un singular peluquero, tiene de cliente a don Juan, un anciano abogado, con el cual intercambia cortes de cabello por lecciones de leyes, quien le propone asesoramiento para defender en los tribunales a los desfavorecidos del barrio; su éxito le procura una candidatura de diputado, pero el otro candidato, don Próculo, hará uso de toda artimaña para ganar la diputación.

La película corresponde a la Época de Oro del cine mexicano, es una moderada sátira a la corrupción y cliché del político mexicano, sobre todo a la contienda para lograr un escaño en la Cámara de Diputados.

DE PELUQUERO A ABOGADO

Don Juan, un paladín de la justicia, siempre ha abogado por los necesitados, pero su estado de salud, ya no le permite litigar en tribunales, por lo que instruye a Cantinflas para que lo sustituya, siendo su primer juicio la defensa de la bella Fátima acusada de asesinar a su amante.

Cantinflas recurre a su habitual e incongruente retórica para defender a esta mujer acusada de homicidio, pero más allá de su dislatado discurso, se vale de la sensualidad de su defendida para poder llevar el caso; esto puede interpretarse como un desprecio a la ley como fundamento de toda defensa; Robert Merton opina que la reacción del malandro-picaresco adquiere un carácter de anomia, que es definida como la ausencia de normas de comportamiento en una sociedad inestable, que conduce al hombre a obtener éxito de cualquier manera, despreciando el apoyo de la ley.

Sin embargo, en el alegato de cierre, Cantinflas instruye al jurado, que las huellas digitales encontradas en el arma homicida no corresponden a su clienta, y que la herida producida con el puñal fue de izquierda a derecha, mientras que su defendida es diestra; así que más allá de un incomprendido monólogo y de artilugios de sensualidad, hay una insuficiencia probatoria de responsabilidad penal.

El viejo abogado alude al Evangelio de Mateo 5:6 “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, pues ellos serán saciados”; esta bienaventuranza hace mención de dos necesidades naturales: el hambre y la sed, que juntas expresan una terrible avidez de justicia. Desde el punto de vista religioso, la justicia es la santidad, la fidelidad y la conformidad en el cumplimiento de los mandamientos de Dios, pero en lo jurídico es la virtud de dar a cada cual lo que le pertenece equitativamente, lo que representa un derecho ético y moral.

DE ABOGADO A DIPUTADO

El éxito obtenido en este juicio le significa a Cantinflas una primera plana en los diarios y el reconocimiento de su comunidad; don Juan es visitado por el maestro, el doctor y el boticario del barrio, quienes hablan de la necesidad de arreglar la escuela, el dispensario médico y la subvención de medicinas, por lo que deben postular a un candidato a diputado que garantice el bien de la comunidad, y ese candidato es Cantinflas.

Esta escena muestra claramente tres necesidades básicas de la población: Educación, Salud y medicamentos; se deja a un lado el trabajo y la alimentación, aunque los mismos deben ser considerados como presupuestos de los otros tres; don Juan interpela sobre los recursos para la campaña y el doctor señala que la publicidad de boca en boca es eficaz y barata.

En las recientes elecciones en México, el uso de las redes sociales jugó un papel importante en las campañas políticas, y nadie podrá dudar sobre su eficacia y bajo costo.

“ÉCHELE DIALÉCTICA”

Aquí no hay debate entre candidatos, pero si discurso de inicio de campaña; don Próculo apela a que el partido que representa tiene la experiencia para gobernar, que sin él sería la ruina para el pueblo, mientras Cantinflas señala: “Estoy aquí porque ustedes me llamaron, y si el pueblo me llama, el pueblo sabrá porque lo hizo…, no represento a ningún partido, tengo ganas de hacer justicia y de hacer lo que el pueblo necesita.”

Es claro que cada mensaje es distinto, el primero apela a la estructura institucional de un partido como base de gobierno, y el segundo al apoyo del pueblo y del ciudadano como sustento de un mandato legítimo.

Se dice que los discursos políticos se basan en las mismas reglas que las del pícaro, donde no importa si lo que se dice tiene sentido o no, si tienen bases o cifras que los comprueben, pues basta con que suene convincente para el pueblo, que pinte una esperanza y que sea entonado majestuosamente para darle veracidad, tan es así que cuando Cantinflas está a punto de dar su discurso para lanzarse como candidato para diputado del pueblo, uno de sus compañeros le dice “Échele dialéctica”.

Don Próculo manda a sus secuaces a que peguen en lugares prohibidos carteles de campaña electoral de Cantinflas, lo que trae como consecuencia que sea detenido por ensuciar la ciudad, además le embargan ilegalmente los enseres de la peluquería; es obvio que don Próculo pretende neutralizar a su contrincante mediante el uso ilícito de los órganos de poder ¿dónde se ha visto eso?, pero Cantinflas sale libre al pagarse la multa.

El día de la elección, don Próculo manda a los mismos secuaces a que roben las urnas ¿dónde se ha visto eso?, pero esta vez la oposición está prevenida con gente custodiando la casilla de votación, ahora hay logística que defienda el voto.

Cantinflas gana las elecciones por mayoría absoluta; en su discurso de plaza se dirige al pueblo y señala: “Su lucha no fue infructuosa…, mi lenguaje no es florido porque nunca lo he regado con la demagogia de falsas promesas…, la voz de ustedes se oirá en el Congreso, pero el chiste no es que se oiga, sino que les hagan caso…, este distrito (pueblo) debe dar el ejemplo… haciendo que nuestros hijos crezcan fuertes y sanos que serán los futuros ciudadanos de la Patria, y que los reclamará a su debido tiempo.”

Don Próculo perdió porque no sabía que significa democracia, mientras que Cantinflas sí lo sabía, pues a su manera explica que quiere decir “…demo como quien dice ‘dimos’ y si dimos con que nos quedamos, y ‘cracia’ que viene a ser igual, porque no es lo mismo: don Próculo se va a la democracia, que demos gracias que se va don Próculo.”

Pero, en estas pasadas elecciones ¿de qué debemos dar gracias?

La mejor respuesta la tendrá como siempre nuestro amable lector…