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Del Cine y las Leyes

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“Caída en Picada”

Vivir de las Redes Sociales

“Caída en Picada” (“Nosedive”), es el primer episodio de la tercera temporada de la serie de ciencia ficción británica Black Mirror; dirigido por Joe Wright, basado en una historia de Charlie Brooker, creador de la serie; con la actuación de Bryce Dallas Howard (Lacie Pound), James Norton (Ryan), Alice Eve (Naomi) y Cherry Jones (Susan); se estrenó el 21 de octubre de 2016, a través de la plataforma Netflix.

 

Lacie, una joven obsesionada por sus calificaciones es elegida por Naomi, una popular amiga de la infancia, como dama de honor de su boda; durante el viaje para asistir al enlace Lacie tiene una serie de inconvenientes, por lo que su calificación personal comienza a reducirse rápidamente.

La historia sucede en una sociedad aparentemente utópica donde la tecnología permite que las personas cuenten con implantes oculares y a través de una aplicación en sus dispositivos móviles pueden calificar y ser calificadas por puntuaciones de una a cinco estrellas en cada interacción social que realicen, lo cual les da un mejor estatus.

DIME CUANTOS LIKES TIENES Y TE DIRÉ QUIÉN ERES

Lacie Pound vive con su hermano Ryan, ella cuenta con una calificación global de 4.2 que busca elevar a 4.5 con el fin de obtener un descuento para adquirir un apartamento de lujo; un consultor le sugiere que interactúe con personas que tengan valoraciones muy altas, ya que tienen un mayor impacto al asignar su puntuación. Lacie sube a sus redes sociales una foto de Señor de Trapo (un oso que ella y su amiga Naomi hicieron juntas en la infancia,); para su sorpresa, Naomi da una alta puntuación a la foto y la contacta, pidiéndole que sea su dama de honor en su boda.

La serie de Black Mirror se ha caracterizado por mostrar los peligros que representa el mal manejo de la tecnología, y este episodio no es la excepción, la protagonista vive en una sociedad obsesionada con las puntuaciones, donde todos detectan en automático la calificación personal que les asignan, así que, con móvil en la mano, se pasan el día valorando sus interacciones; esta visión de la evolución tecnológica implica un retroceso de la interacción social, pues todas las personas actúan falsamente, no existen los intercambios de palabras sinceras, sólo se busca obtener una puntuación aceptable.

DEL LIKE DE LA CUENTA, A VECES SE CAE LA VENTA

Lacie discute con su hermano Ryan, un 3.1 y luego tropieza con un transeúnte derramándole el café que lleva en la mano, por lo que ambos la califican negativamente, dejando su puntuación por debajo de 4.2; en el aeropuerto le informan que su vuelo fue cancelado y, con su calificación actual, no pueden reubicarla; Lacie se desquicia y el personal de seguridad la penaliza con un punto durante 24 horas, ahora está por debajo de los 3 puntos.

Las redes sociales son un proceso de socialización de los individuos y su afán primerio era el de comunicar a la gente, pero la cantidad creciente de usuarios ha despertado en las empresas y en los gobiernos una vía para establecer un mecanismo de control social informal, a través del cual puedan apreciar cualquier desviación a las normas que den como resultado un nivel mínimo de castigo para garantizar el orden social, mientras se fomenta la conformidad y la obediencia.

SIN LIKES, NO HAY PARAÍSO

La baja calificación, sólo permite a Lacie alquilar un antiguo carro eléctrico, por lo que pierde la cena previa a la boda de Naomi; el auto se queda sin energía, y parada en plena carretera, con pulgar arriba, pide que la lleven; Susan, una camionera con una calificación de 1.4, se ofrece a llevarla y le platica que ella solía preocuparse por su puntuación, hasta que su esposo falleció al no recibir un tratamiento contra el cáncer por tener una décima de punto inferior a la requerida, por eso perdió la fe en el sistema y ahora se siente libre sin obsesión por una calificación social.

Esta revelación pone al descubierto la falla de un sistema de puntuación social, en el cual una baja calificación es la excusa legal para negar un servicio o proporcionar un bien y el problema no es calificar a los miembros de una sociedad, sino el método que se utilice, en el caso la farsa existencial de las redes sociales, en ocasiones avalado por los sistemas legales, donde las valoraciones negativas convierten a alguien en una paria social.

En la actualidad existe una aplicación real para teléfonos móviles que da puntuación por la interacción social y se llama Peeple.

Esta plataforma se presentó y se canceló en octubre de 2015, la app fue criticada por permitir calificar y clasificar a todo el mundo, pero en marzo de 2016, se lanzó una nueva versión de Peeple para iOS en la que se puede valorar a las personas en el ámbito personal, profesional y de citas; las valoraciones “positivas” de otros usuarios podrán ser compartidas en las redes sociales; además, algo llamado “licencia de la verdad”, muestra a los usuarios todo lo que se está diciendo sobre las personas, tanto si está publicado en su perfil o no, lo cual permite que éstos puedan tomar mejores decisiones sobre las personas que les rodean.

El capítulo muestra las clásicas críticas a los comensales que prefieren hacer fotos al plato que comérselo, pero la realidad supera a la ficción, pues el gobierno chino mediante un documento titulado Planificando el Entorno para la Construcción de un Sistema de Crédito Social (SCS), está planteando un escenario en el que existirá un sistema de puntuación social en 2020; esta puntuación, según el Partido Comunista de China, sería para crear “una cultura de sinceridad y una sociedad socialista armoniosa”; para ello, quiere usar todos los datos a su alcance, incluida la actividad social en Internet.

Además de este sistema, hay ocho empresas privadas chinas que están implementando proyectos piloto, aprobados por el gobierno, que han creado bases de datos de crédito, las cuales reúnen información financiera, legal y online; el sistema de crédito social más popular en la actualidad es Sesame Credit, parte del gigante Alibaba (AliExpress).

Lacie tiene un “final feliz”, su nueva calificación se ha reducido a cero, se le extrae el implante de los ojos y la trasladan a una celda, donde comienza a interactuar con un hombre también castigado por razones similares; ambos descubren lo libres que se sienten al poder hablar sin tener que preocuparse por las valoraciones y las clasificaciones.

La obsesión con las redes sociales es real, donde la valoración de cada persona es la base de la vida pública y social, pero ¿será legal que la puntuación otorgada condicione por completo el nivel de vida y el acceso a algunos servicios básicos?

La mejor respuesta la tendrá como siempre nuestro amable lector…

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