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Del Cine y las Leyes

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“El Defensor”

El Arte de Manipular

“El Defensor” (“The Lincoln Lawyer”) película de trama judicial, dirigida por Brad Furman, protagonizada por Matthew McConaughey (Michael ‘Mick’ Haller), Marisa Tomei (Maggie McPherson), Ryan Phillippe (Louis Roulet), William H. Macy (Frank Levin), Josh Lucas (fiscal Ted Minton), John Leguizamo (Val Valenzuela), Michael Peña (Jesús Martínez) y Shea Whigham (Corliss) estrenada el 18 de marzo de 2011 en Estados Unidos.

 

Michael ‘Mick’ Haller es un abogado penalista de la ciudad de Los Ángeles, carismático, con mucha labia y cuyo despacho profesional es un Sedán Lincoln Town Car. Ha hecho su carrera defendiendo a criminales que han cometido delitos atroces y él lo sabe, siendo su único temor no poder distinguir a un inocente antes de defenderlo.

Este filme está basado en el best seller de Michael Connelly, que centra la historia en un abogado de métodos poco ortodoxos y aparentemente sin escrúpulos, pero en realidad toca reflexiones profundas de ética y moral profesional, con personajes cuya densidad psicológica desborda las deliberaciones sobre el bien y el mal.

¿Y YO POR QUÉ?

‘Mick’ se ha especializado en defender a verdaderos criminales, pues sabe que encontrará una falla técnica en la integración de la investigación o buscará un buen arreglo para su cliente, pero sea lo que sea saldrá victorioso, hasta que Val Valenzuela, un negociador de fianzas, le propone que defienda a Louis Roulet, un joven heredero de una familia rica, acusado de intento de asesinato de una mujer.

‘Mick’ sabe que éste no es el tipo de clientes que lo buscan, pues ¿qué persona pudiente va a contratar a un abogado cuya oficina es un carro?

Este es el primer planteamiento que un buen abogado debe hacerse antes de aceptar la defensa de una persona, es decir, porqué razón lo han buscado, a menos que sea la única opción, ya que el justiciable es el que decide a quien contratar y el abogado lo debe saber, pues de ello dependerá si acepta o no la defensa, la cuestión monetaria debe ser siempre secundaria; y ‘Mick’ rompió esta regla de oro con consecuencias fatales.

NIÑO RICO, NIÑO MALO

‘Mick’ asiste a Louis Roulet en la audiencia de medidas cautelares; la fiscal Maggie McPherson solicita la prisión preventiva, pues con los recursos económicos que tiene puede evadir la justicia, pero la defensa utiliza este argumento y el hecho de que su cliente no tiene antecedentes para pedir una fianza, la cual es otorgada en un millón de dólares más el uso de un brazalete electrónico de rastreo.

Pero ¿cómo es posible que ‘Mick’, con su oficina ambulante y con clientes de bajos recursos y de mala reputación, ahora tenga un cliente acaudalado que se dice ser inocente?

Esa debió ser la segunda advertencia para no tomar el caso, un niño rico con aspecto de universitario orgulloso y prepotente que está metido en problemas legales nunca será una buena señal, a menos que exista una razón de mayor peso que el dinero.

Y como tercer aviso, ‘Mick’ no era la opción recomendada por el despacho que lleva los negocios de la familia, pues fue el propio Louis quien lo eligió al saber sobre un caso que llevó, sin siquiera preguntar cuál había sido ese asunto.

UN CLIENTE MANIPULADOR

‘Mick’ le encarga al investigador privado Franck Levin que se encargue de averiguar todo lo relacionado con el caso; las investigaciones preparatorias indican que este nuevo asunto tiene grandes coincidencias con otro en el que se condenó a Jesús Martínez, quien compurga una condena de 15 años, pues ‘Mick’ al defenderlo nunca creyó en su inocencia y le recomendó asumir la culpa del asesinato de una mujer.

La habilidad y maldad de un cliente puede crear un cargo de conciencia en el abogado, pues cuando ‘Mick’ descubre que Louis está implicado en el anterior hecho delictuoso sabe por qué ha sido contratado, pero no puede informarlo ni llevar la evidencia a la policía o al fiscal, porque perdería su licencia para litigar, además de que cualquier evidencia o prueba que encuentre contra su cliente es inadmisible al romper el secreto profesional, con la consecuencia de no poder ser usada en ningún caso pasado, presente o futuro.

Louis Roulet es un cliente manipulador de su abogado, cuando debe ser el profesionista quien determine el rumbo y la estrategia del litigio.

UN ABOGADO MANIPULADOR

Franck Levin es asesinado, por lo que ‘Mick’ se da cuenta que Louis es capaz de cualquier cosa, así que ahora debe buscar la forma de defenderlo y a la vez inculparlo del otro crimen, a fin de lograr que su antiguo cliente Jesús Martínez sea exonerado, pero ¿cómo?

Se dice que más sabe un abogado que un diablo, y así es, ‘Mick’ plantea una estrategia no ortodoxa que hará caer al fiscal Ted Minton en la tentación de llamar al estrado a un nuevo testigo de cargo; junto con su asistente planea que el interno Corliss, quien se ha caracterizado por dar falsos testimonios, atestigüe en contra Louis, no sólo en el caso presente, sino que también lo involucre en el diverso homicidio, lo cual llama la atención de un agente investigador.

No obstante este nuevo testimonio, que parece contundente, ‘Mick’ logra rebatir la veracidad y dignidad de fe del testigo, y así el fiscal no tiene más remedio que retirar los cargos.

Antes de que Louis Roulet se retire de la corte, es aprehendido por el homicidio en que se culpó indebidamente a Jesús Martínez.

Una historia interesante entre dos maestros de la manipulación: el cliente que sabe bien el alcance del secreto profesional y como usarlo a su favor; y el abogado, para quien la culpabilidad o la inocencia no existen, todo se trata de una buena negociación, de saber usar los engranajes del sistema judicial a su favor, con métodos no tan rectos, pero con un profundo sentido de la justicia que hará siempre lo mejor para sus clientes; sin embargo ¿qué tan ético es que un litigante defienda a su cliente, sabiendo que lo deben de condenar por un delito cometido en el pasado?

La mejor respuesta la tendrá como siempre nuestro amable lector…

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