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Del Cine y las Leyes

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“Más Allá de la Duda”

Y de la Ambición

“Más Allá de la Duda” (“Beyond a Reasonable Doubt”), película americana dirigida por Peter Hyams, con la actuación de Michael Douglas (Mark Hunter), Jesse Metcalfe (C.J. Nichols), Amber Tamblyn (Ella Crystal), Joel Moore (Corey Finley) y Orlando Jones (Ben Nickerson), cuyo año de estreno fue en 2009.

 

C.J. Nichols, un joven y ambicioso periodista, está dispuesto a todo para probar que el fiscal de distrito Mark Hunter, que aspira a ser elegido gobernador, acusa a los procesados basándose en pruebas forenses completamente falsas; Nichols decide tenderle una trampa que consiste en hacerse pasar por el principal sospechoso de un crimen y que todas las pruebas circunstanciales apunten directamente hacia él; su amigo Corey Finley le ayuda, pero algo sale mal, por lo que es sentenciado a pena de muerte.

“Más Allá de la Duda” es un remake homónimo del clásico thriller realizado por Fritz Lang en 1956; ambas cintas manejan la intriga que gira en torno a la idea de un falso culpable que pone en riesgo su propia vida para señalar los malos manejos de la fiscalía y poner en entredicho los fallos de la judicatura.

SI UN JEFE DICE NO, ES NO

C.J. Nichols está desesperado por encontrar una historia impactante que impulse su carrera como periodista; le platica al jefe de noticieros de la cadena televisa para la cual trabaja su idea de desenmascarar al fiscal del distrito, Mark Hunter que ha medrado en su carrera manipulando pruebas y encarcelando a inocentes; sin embargo su jefe le da un rotundo no, y lo relega a noticias secundarias.

Es claro que C.J. Nichols desea contar con el apoyo de su empleador para realizar este periodismo de investigación, el cual se efectúa a través de la iniciativa y el trabajo del periodista sobre asuntos de importancia que algunas personas u organizaciones desean mantener en secreto, en este caso, el fiscal del distrito, Mark Hunter que quiere ser postulado como Gobernador de Luisiana, y para ello ha mostrado su eficacia en la corte, pues en los últimos 17 procesos ha conseguido sentencia condenatoria.

Pero ¿hasta dónde debe seguir sus impulsos de investigador un reportero cuyo jefe le ha dicho que no a una historia? El periodista independiente y autónomo tiene esa libertad para seguir sus instintos, pero ¿será válido que aquél reportero que trabaja para una empresa haga caso omiso al superior que ha demostrado desinterés en una nota periodística?

UN PERIODISTA CON AMBICIÓN

C.J. Nichols convence a Corey Finley, de realizar la investigación por su cuenta; compran una cámara de video casera para documentarla y esperan ocurra un homicidio que permita armar pruebas circunstanciales que inculpen a Nichols en el crimen; y surge el caso perfecto, el asesinato de una prostituta.

Nichols soborna al agente investigador Ben Nickerson para que le permita ver la carpeta de investigación; se entera que hay un testigo que no vio bien al asesino, sólo sabe que vestía ropa deportiva negra con dos rayas blancas, que usó una navaja con empuñadura blanca, fue mordido en una pierna por su perro y calzaba tenis de la marca Montalvo, los cuales se dejaron de vender desde hace años.

La ambición de este periodista es desbordada, compra la navaja, la ropa y zapatos deportivos con las características descritas e inclusive hace que un perro lo muerda en la pantorrilla, dando pauta a ser arrestado por conducir en estado de ebriedad y sea detenido con las pruebas que lo incriminan en el asesinato.

UN FISCAL CON AMBICIÓN

Mark Hunter descubre el plan del periodista, presenta pruebas que demuestran que en la ropa deportiva se encontraron rastros de sangre que pertenecía a la víctima, y ata todo cabo suelto, ordenando matar a Corey, así como destruir el video que documentaba la fabricación de las pruebas circunstanciales que demostraban la falsa acusación.

Es claro que la ambición profesional del fiscal también lo ha desbordado, pues ha llegado al grado de elaborar pruebas y destruir evidencia, así como matar a un posible testigo de descargo; ya sin pruebas a su favor, Nichols es condenado a pena de muerte.

El objetivo del fiscal no es lograr que se haga justicia, sino llegar a ser Gobernador, y para ello no importa condenar inocentes, inclusive manipular pruebas con tal de lograr su mezquino objetivo.

LA DUDA RAZONABLE

La joven ayudante del fiscal, Ella Crystal, sostiene un romance con Nichols, pero es ajena al plan del periodista, así que desafía a su jefe y busca las pruebas que demuestren su inocencia; acude a la tienda donde se compró la ropa deportiva y se entera que alguien más de la fiscalía ya ha investigado, además descubre que muchas de las fotografías de las escenas del crimen han sido alteradas; así que logra que el agente de la policía Ben Nickerson arreste a Mark Hunter, logrando la nulidad del juicio seguido contra Nichols.

La Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en su jurisprudencia 1a./J. 2/2017 (10a.), ha sostenido que en un escenario probatorio pueden coexistir pruebas de cargo y de descargo; así que la hipótesis de la acusación no puede ser probada únicamente a partir de la valoración de las pruebas de cargo, sino que deben analizarse conjuntamente tanto la propuesta de culpabilidad como la de inocencia, pues la duda razonable puede presentarse al menos en dos escenarios: (i) cuando las pruebas de descargo confirman la hipótesis de la defensa, de tal manera que acreditan una hipótesis total o parcialmente incompatible con la hipótesis de la acusación; y (ii) cuando mediante esas pruebas se cuestiona la credibilidad de las pruebas de cargo que sustentan la propuesta de culpabilidad; en ambos casos se presenta una duda razonable porque las pruebas de descargo dan lugar a la existencia de una incertidumbre racional sobre la verdad de la hipótesis de la acusación.

En tal sentido, la intención inicial de Nichols no era la de presentar pruebas de descargo que dieran pauta a una duda razonable, sino demostrar la manipulación de pruebas por parte del fiscal; y por el contrario, el propósito de Ella Crystal fue introducir material probatorio que cuestionara la hipótesis de culpabilidad y crear así la duda razonable.

Hay un tono cínico en los dos personajes, que han sido secuestrados por las desmesuradas ambiciones personales; una historia sobre dos profesiones que se basan en la honestidad como eje principal: la justicia y el periodismo; pero ¿qué tan válido será que un periodista fabrique pruebas para probar que un fiscal las manipula a fin de incriminar a un inocente?

La mejor respuesta la tendrá como siempre nuestro amable lector…

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