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Del Cine y las Leyes

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“Ahí Está el Detalle”

Y Hablando de Verdades Históricas…

“Ahí Está el Detalle”, película de la Época de Oro del Cine Mexicano, dirigida por Juan Bustillo Oro, con la actuación de Mario Moreno ‘Cantinflas’ (Cantinflas/‘Leonardo del Paso’), Joaquín Pardavé (Don Cayetano), Sara García (Clotilde Regalado), Sofía Álvarez (Dolores del Paso), Dolores Camarillo “Fraustita” (Pacita), Manuel Noriega (Juez), Antonio R. Frausto (Defensor) y Agustín Isunza (Fiscal); cuyo estreno fue 1940.

 

Cantinflas, presionado por conservar el amor de su novia o por asegurar la comida de cada día, debe matar al perro de la familia, llamado Bobby, que tiene rabia, pero no sólo eso, también debe hacerse pasar por Leonardo del Paso, teniendo ahora hermana, cuñado, esposa y ocho hijos de por medio, lo cual no para ahí, pues la justicia lo reclama para enfrentar un juicio por haber matado a un estafador conocido como Bobby “Fox Terrier”.

Considerada por la crítica como la mejor película del comediante Mario Moreno “Cantinflas”, merece el honor de ser una de las diez mejores películas mexicanas de todos los tiempos, pues en aquélla época, la comicidad mexicana estaba en la carpa, donde los cómicos hacían gala de gran ingenio y agudeza verbal; su director basó la escena final en acontecimientos reales de 1925.

MUERTO EL PERRO, SE ACABÓ LA RABIA

Mientras Cantinflas aguarda a que su novia le indique que puede entrar a cenar, se tropieza con un individuo que al sacar un paquete de cartas ha dejado caer, accidentalmente, su cartera, de la cual se apropia; Pacita le pide que mate al ‘Bobby’, pero la forma en que se maneja el asunto hace creer que se trata de la persona que está afuera de la casa, quien es conocido como Bobby “Fox Terrier”.

Esta coincidencia de motes es el elemento principal de la comedia de confusión, donde una parcialidad de los personajes da por cierta y entendida una situación, mientras que la otra la considera en diversas circunstancias; y así sucede en los procesos judiciales, una parcialidad tiene una visión distinta a su contraparte; el principio procesal de contradicción parte de esta noción, donde existen dos posibles versiones sobre el mismo hecho, teniendo cada parte el derecho a probar la suya, el problema es cuando ninguna de esas posturas coincide con lo que realmente pasó.

A OTRO PERRO CON ESE HUESO

Don Cayetano sospecha que su mujer, Dolores del Paso, le es infiel y en forma inesperada llega a su casa con un fedatario para sorprenderla, la sirvienta se asusta y esconde a Cantinflas en un armario; el marido queda confundido al no haber podido confirmar sus sospechas, sin embargo, descubre a Cantinflas, por lo que la esposa le hace creer que es su hermano: Leonardo del Paso, y Cayetano lo trata como a un rey para beneficiarse de la herencia de su suegro.

Esta circunstancia, donde un personaje se hace pasar por otra persona creando un sinfín de eventualidades y enredos, es otra característica de la comedia; dentro del derecho, la suplantación de identidad está penada, pues el nombre de las personas tiene una tutela legal asociado precisamente al derecho a la identidad propia, siendo usual los homónimos, por eso existen otras características que identifican a cada persona para hacerla única frente a los demás; la legislación civil establece que la persona perjudicada por el uso indebido de su nombre, tiene acción para hacerlo cesar y para que se le indemnicen los daños y perjuicios; por lo general esta acción solo puede ser ejercida por el titular del nombre o por los parientes en grado sucesible en caso de fallecimiento del titular.

AL PERRO FLACO, SE LE CARGAN LAS PULGAS.

Cayetano publica un anuncio en el periódico para reunir a los herederos y proceder al reparto de la herencia de su suegro; Cleotilde Regalado, concubina de Leonardo, lo lee y sin importarle que Cantinflas no es el verdadero, se instala con todos sus hijos en la casa de Cayetano, quien al saber de la situación civil del concubinato, decide casarlos; pero Cantinflas se salva por la llegada de la policía, que lo aprehende al confundirlo con Leonardo que se le busca por el asesinato de Bobby.

La escena del juicio es una belleza didáctica para entender la dialéctica de todo proceso judicial, donde los hechos son distorsionados, pues una cosa es lo sucedido y otra distinta la verdad procesal; el fiscal y el defensor inventan historias paralelas a lo realmente ocurrido, llenas de argumentación jurídica, pero olvidando el más elemental sentido común representado de forma irónica por el acusado Cantinflas, quien en términos llanos y ocurrentes trata de justificar su conducta que a él no le parece tan grave como para ser enjuiciado.

El espectador ve dos discursos: el primero ajustado a la técnica jurídica y el segundo al sentido común; todo esfuerzo intelectual, económico y humano que conforma la actividad judicial, siempre debe apelar al sentido común, ver los hechos menos formales, con su sentido humano y social; lo que John Rawls llama la justicia del sentido común.

El homónimo de la víctima y de un perro propicia un enardecido debate a causa de esta confusión, ello sin contar que la persona que se juzga no es realmente el autor del homicidio; tanto el fiscal como el defensor, en aras de sus propios intereses, utilizan reglas normativas según les convenga y desde su propio entendimiento del asunto, sin escuchar al procesado; obvio, la situación llega al límite cuando Cantinflas se refiere a la muerte de Bobby, el perro, casi con indiferencia y cinismo, el jurado y el propio juez caen fácilmente en la trampa argumentativa, pues lo creen un asesino desalmado que ha matado a Bobby, apodado el Fox Terrier, y lo condenan a la pena de muerte.

Y no sólo los entes activos del proceso tienen esta confabulación dialéctica, pues la prensa que cubre la nota devela sus prejuicios a través de un grupo de reporteros que sentencian a Cantinflas antes de iniciar el juicio, con frases como: “Ya viste que cara tiene” “Es el típico criminal lombrosiano” “El criminal nato” “Y hay que ver que cinismo” “Verdaderamente merece el paredón”.

Al final, se aclara todo el asunto, ya que aparece Leonardo del Paso, el verdadero hermano de Dolores, quien confiesa que ha sido él quien ha matado a Bobby; la corte iniciará un nuevo juicio y deja en libertad a Cantinflas; es una grata comedia, pero ¿cuántos Cantinflas habrán sido juzgados atendiendo únicamente a la llamada verdad histórica procesal, sin apelar al contexto del sentido común?

La mejor respuesta la tendrá como siempre nuestro amable lector…

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