Banner




Ud. está aquí

Del Cine y las Leyes

Correo electrónico Imprimir PDF
nise_poster

“Nise: El Corazón de la Locura”

La Castañeda a la Brasileña

“Nise: El Corazón de la Locura” (“Nise: O Coraçao da Loucura”), película brasileña de 2015, dirigida por Roberto Berliner, con la actuación de Glória Pires (Nise da Silveira), Simone Mazzer (Adelina Gomes), Julio Adrião (Carlos Pertius), Claudio Jaborandy (Emygdio de Barros), Fabrício Boliveira (Fernando Diniz), Roney Villela (Lucio), Flavio Bauraqui (Otávio Ignacio), Bernardo Marinho (Raphael), Augusto Madeira (Lima) Roberta Rodrigues (Ivone) y Felipe Rocha (Almir).

 

Nise se incorpora al cuerpo médico del Centro Psiquiátrico Nacional Pedro II de Río de Janeiro, Brasil, precisamente cuando un colega enaltece las ventajas curativas de la lobotomía en pacientes con desordenes psiquiátricos, mientras otro doctor pondera al electrochoque como método eficaz en esquizofrénicos; Nise los escucha horrorizada y manifiesta su oposición a los tratamientos violentos.

Basada en hechos reales, la película refiere la importancia del trato humano a los pacientes psicóticos, observarlos, escucharlos, relacionarse afectivamente con ellos y propone el arte como un medio de entendimiento y comunicación entre doctor y paciente.

DE MÚSICO, POETA Y LOCO…

Nise le manifiesta al director de la clínica psiquiátrica su oposición a los tratamientos terapéuticos violentos, por ello es asignada a Terapia Ocupacional, que está al fondo del hospital; con cuartos llenos de basura y de inmobiliario en desuso, así que echa mano de la enfermera Ivone y del asistente Lima para recuperar tal área.

Encontrar tratamientos adecuados para las enfermedades de la mente es una tarea pendiente de la medicina.

La terapia ocupacional que se da consiste en tareas de limpieza y mantenimiento, por lo que el reto para Nise es cómo tratar a los enfermos de demencia en sus diversas fases progresivas y terminales; la respuesta le viene prácticamente de la propia locura: un paciente de nombre Almir, con una tenue insensatez mental, la mira por una ventana cuando ella está jugando en el patio con los enfermos y le sugiere que los ponga a pintar; es así, como surgen poetas del pincel, músicos de la pintura, locos en el arte.

CADA LOCO CON SU TEMA

Nise, facilita a cada uno de sus pacientes el material para pintar, y deja que pinten lo que deseen; Carlos Pertius pinta una flor de oro, imagen brillante que, según los taoístas chinos, tiene una relación con la esencia original, si alguien ve ese mandala significa que está entrando en el nivel inicial de la inmortalidad, es prácticamente un encuentro con Dios.

El tema del mandala también es recurrente en la pintura de otros pacientes, Adelina Gomes y Otávio Ignacio, mientras que Emygdio de Barros pinta paisajes llenos de árboles, Fernando Diniz cuadros sin contexto aparente, donde las cosas no guardan relación, hasta que su madre al mirarlos advierte que ha pintado la casa donde ella trabajó; Lucio, paciente considerado altamente violento, se ha complacido moldeando figuras humanas y Raphael, el más joven de los pacientes, sólo puntea líneas sin conexión alguna; hay una capacidad innata para el arte más allá de la locura sin cura.

Nise, sin habérselo propuesto, ha desarrollado un novedoso método de tratamiento para los pacientes mentales, basado esencialmente en tratarlos como personas con su propia identidad, con su particular y significativa historia, investigando su pasado, para entender lo que están expresando a través de la pintura, con actividades lúdicas al aire libre y empleando animales, a los que acostumbraba llamar coterapeutas.

NO HAY LOCO QUE COMA LUMBRE

Nise se sorprende cada vez más de la expresión artística que revelan los pacientes, al grado que le escribe una carta al afamado psiquiatra Carl Jung, adjuntando unas fotos de las pinturas, y para mayor sorpresa, recibe respuesta en la que es felicitada por su labor, que esas pinturas son una expresión de la inconsciencia, que rebasa los límites del consciente y va más allá de la locura.

Ella contacta al crítico de arte Mario Pedroso quien viendo todas estas obras las describió como “arte virgen”, que los enfermos podían transformar sus imágenes del inconsciente en arte, y que nada permitía distinguirlas de las imágenes de los llamados “normales”; Mario le propone a Nise que todas esas obras sean conocidas por el público, montando una exhibición.

Los tratamientos terapéuticos que se describen al inicio de la película corresponden a la psiquiatría organicista, la cual resaltaba las causas físicas de las enfermedades mentales, cuyo tratamiento se centraba en el confinamiento en los asilos, los electrochoques, la terapia con insulina, acompañados de otros fármacos y la lobotomía. El psiquiatra Egas Muniz ganó un premio nobel por su técnica de la lobotomía; intervención quirúrgica que destruía el centro cerebral de las emociones, por lo que los pacientes no podían volver a emocionarse, ni a tener sentimientos ni a sentir afecto por nadie.

Nise da Silveira dedicó su vida a la psiquiatría, y se manifestó radicalmente contraria a esas formas agresivas de tratamiento, siendo pionera en la llamada psiquiatría dinámica, que atribuye los trastornos a causas emocionales más que físicas, cuyo tratamiento busca el vínculo más humano posible.

Respecto a los electrochoques, en la actualidad todavía se aplican de forma menos agresiva, se le llama “terapia electrocunvulsiva”, pero sigue siendo muy cuestionada.

Según el comunicado de prensa No.066/2017 del Instituto Mexicano del Seguro Social, la Terapia Electroconvulsiva se aplica a pacientes psiquiátricos para que se reincorporen a la vida cotidiana; el médico psiquiatra Omar Campos Gómez, jefe del Departamento Clínico de la Unidad Médica de Alta Especialidad Hospital de Psiquiatría “Dr. Héctor Tovar Acosta” del IMSS ha explicado que para aplicar estas terapias, se conforma un comité integrado por el Director, Subdirector, Jefe de Enseñanza y Jefe de Departamento Clínico del hospital, previa valoración del paciente por parte de Medicina Interna, al equipo de especialistas se unen médicos internistas y anestesiólogos.

Esta terapia consiste en provocar una convulsión controlada médicamente, a través de la cual se liberan, de manera masiva e inmediata, neurotransmisores como serotonina, dopamina y acetilcolina, lo que no sucede con los medicamentos antidepresivos, mediante electrodos colocados en ambos hemisferios de la cabeza, se hace una descarga eléctrica de acuerdo con su edad para generar una convulsión que dura entre 20 y 40 segundos, con la cual se provoca la descarga masiva de neurotransmisores; lo más llamativo de esto es que, periódicamente la Comisión Nacional de Derechos Humanos los supervisa, pues no existe prohibición de este tratamiento, pero ¿será cierto que no hay loco que coma lumbre, pero sí electrochoques?

La mejor respuesta la tendrá como siempre nuestro amable lector…

Escribir un comentario