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Del Cine y las Leyes

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“Dos Crímenes”

Del Buen Humor Mordaz

“Dos Crímenes”, película mexicana, dirigida por Roberto Sneider, adaptación de la novela homónima de Jorge Ibargüengoitia, con la actuación de Damián Alcázar (Marcos), José Carlos Ruiz (Ramón), Pedro Armendáriz Jr. (Alfonso), Dolores Heredia (Lucero), Margarita Isabel (Amalia), Leticia Huijara (Carmen 'la Chamuca'), David Clennon (Jim), Fernando Torre Laphame (Don Pepe el boticario), Jesús Ochoa (Fernando), René Pereyra (Gerardo) y Farnesio de Bernal (Doctor Canalejas), cuyo estreno fue el 8 de noviembre de 1994.

 

Marcos, un joven que vive en la capital, es acusado falsamente de asesinato, por lo que huye a Muérdago, un apacible pueblo donde vive su tío político Ramón, el hombre más rico de la región que padece problemas de salud y le queda poco tiempo de vida, a quien no ha visto en siete años. Los parientes, que ambicionan la herencia del tío, ven en Marcos una amenaza.

Jorge Ibargüengoitia (1928-1983), escribió esta novela en 1979, en la cual se aprecia el humor mordaz que le caracterizaba, donde sus personajes no son héroes o villanos, simplemente personas que tratan de vivir la vida como creen que deben vivirla; no es una historia policiaca, aunque como es costumbre en Ibargüengoitia, con un final inesperado.

MARTES 13, NI TE EMBARQUES NI AYUDES A NADIE

La historia inicia un martes 13 de abril de 1993, con la narración en off de que ese día la policía violó la Constitución; por la noche, Marcos y Carmen tendrán una reunión con amigos para celebrar su aniversario, ambos trabajaron hasta tarde; a la salida un hombre tercero le pide ayuda con una caja para entregarla a un tercero en la calle; en plena reunión Marcos se entera por la televisión que han robado en la oficina y han matado a un compañero; el velador da santo y seña de Marcos.

Aquí inicia un peregrinar de la pareja, y antes de ser atrapados por la policía deciden huir; ella se va con una prima y Marcos a Muérdago, a visitar a su tío.

La irrupción policiaca al departamento de la pareja, sin orden de cateo alguna, es la violación a la Constitución de la que habla Marcos como narrador, pero curiosamente no es el único atropello a los derechos humanos que se da, pues los asistentes a la reunión son detenidos y remitidos ante la autoridad, sin que exista alguna prueba que corrobore, incluso indiciariamente, su participación en el robo y homicidio.

Es un hecho, de que en la caja que Marcos bajó estaba lo robado, y como dice el dicho: martes 13, ni te cases ni te embarques y… ni ayudes a desconocidos.

LOS PARIENTES COMO EL SOL, ENTRE MÁS LEJOS MEJOR

Marcos llega a Muérdago, esperando ayuda de su tío, pero es recibido por su prima Amalia, que no lo deja pasar y le cierra la puerta; así que caminando por el pueblo, se encuentra a don Pepe, el boticario, quien al otro día lo lleva a la casa del tío, aprovechando la ausencia de sus parientes. La llegada inesperada de Marcos, despierta la intriga de sus primos, pues creen quiere participar de la herencia del tío Ramón, quien está muy complacido por la visita.

La introducción de estos nuevos personajes revela la envidia que despierta una posible herencia, ya que como el tío es viudo y no tiene hijos propios, es lógico que los sobrinos se crean con derecho a recibir algo, ya sea expresamente por testamento o por sucesión intestada.

Los cuatro hermanos, primos de Marcos, pensaban repartirse la herencia en partes iguales, obvio sin contarlo, tan es así, que ahora Alfonso le propone a Marcos comprar su parte de la herencia.

La venta del derecho a una herencia no es legalmente válida antes ha de fallecer la persona que deja su patrimonio, aunque exista un testamento redactado, ya la condición de heredero es única y no puede transmitirse, pero una persona que vaya a heredar el patrimonio de una fallecida sí puede vender los derechos de esa herencia a quien desee.

En la película, lo que se propone a Marcos es que firme un escrito donde señala que renuncia a la porción de su herencia.

EL MUERTO Y EL ARRIMADO…

Al tío Ramón le está prohibido beber y fumar, aunque una copita al día no le hace daño, según dicho del doctor Canalejas, quien le receta agua zafia, la cual le prepara don Pepe el boticario, dos gotitas de esta medicina le caen bien al enfermo, pero en demasía son mortales; sólo frente a estos dos personajes y ante el propio Marcos, el tío Ramón se echa su traguito de tequila, haciendo creer a los demás que son sus acompañantes los que beben y fuman.

En los días que siguen, Marcos teje una serie mentiras para lograr que su tío invierta en la explotación de una mina, además tiene un amorío con su prima política Amalia y con su sobrina Lucero, la hija de ésta; lo que se complica cuando aparece Carmen, la esposa de Marcos, quien es bien recibida por el tío, pero no por las otras mujeres; de estas pasiones ocurrirán los dos crímenes.

Los personajes que describe Ibargüengoitia en sus novelas no pueden dividirse en buenos y malos, todos de una u otra forma son ruines y cínicos, y así son en la película, la empatía que se siente por Marcos es en función a las circunstancias que le rodean; las envidias, las mentiras, la avaricia y las intrigas están a la orden del día; hasta el tío es perverso, pues Marcos le pide consejo sobre si le conviene vender la parte de su herencia, y éste le contesta que con el precio que le paguen siempre saldrá ganando; posteriormente le pregunta si vendió, a lo que Marcos contesta que no, y el tío le dice que esa fue la mejor decisión que tomó; entonces ¿le convenía vender o no? El tío sólo acierta a decir: ¿Quién te ha dicho que yo siempre digo la verdad?

El tío Ramón amanece muerto, don Pepe y el doctor Canalejas, advierten que ha sido envenado con una sobredosis de agua zafia, ¿pero quién fué? Se sospecha de Marcos, quien es detenido.

Al dar lectura al testamento, los herederos advierten que el tío heredó prácticamente toda su fortuna a favor de Marcos, pero si se comprueba que él lo asesino, no podrá heredar nada y pasará el dinero a beneficio del Casino de Muérdago, así que Alfonso soborna a los policías para que lo exoneren, pues Marcos había acordado dividir la herencia en partes iguales entre todos.

No es una película costumbrista, ni bucólica, aunque se aluda a la provincia mexicana, es una crítica a la moral social, con personajes cínicos y con mirada crítica, con lugares aparentemente tranquilos, en los que unos saben la vida de otros, y se rumora hasta lo que no; pero ¿en verdad será que toda herencia despierta envidias e intrigas entre parientes o sólo esto se da en la mente de Ibargüengoitia?

La mejor respuesta la tendrá como siempre nuestro amable lector…

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