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Del Cine y las Leyes

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“Tres Anuncios por un Crimen”

Pueblo Chico, Infierno Grande

“Tres Anuncios por un Crimen” (“Three Billboards Outside Ebbing, Missouri”), película de comedia negra, escrita y dirigida por Martin McDonagh; protagonizada por Frances McDormand (Mildred Hayes), Woody Harrelson (Bill Willoughby), Sam Rockwell (Jason Dixon), John Hawkes (Charlie Hayes) y Peter Dinklage (James); se proyectó en la sección principal de la competencia del 74º Festival Internacional de Cine de Venecia, donde se estrenó el 4 de septiembre de 2017.

 

En el pequeño poblado de Ebbing, Missouri, ha sido violada y asesina Angela Hayes, han pasado siete meses y la investigación está detenida, así que Mildred Hayes, madre de la víctima, decide tomar medidas no ortodoxas para exigir resultados al Jefe de la policía, Bill Willoughby, pues piensa que la policía está más interesada en torturar a los afroamericanos que en hacer justicia.

La trama se desarrolla en un pueblo imaginario de Missouri, y representa todo aquello que identifica a las sociedades conservadoras, que plantean principios estrictos ocultando verdades duras, que publicitan valores, de los cuales carecen; con un humor negro, esta película desnuda a la sociedad conservadora que votó por Trump.

TRES INDIRECTAS MUY DIRECTAS

Mildred Hayes, una madre divorciada está afligida y con inmensa culpa por la violación y el asesinato de su hija Angela; enfurecida con la policía por la falta de progreso en la investigación, alquila tres vallas publicitarias fuera del pueblo, que en secuencia dicen: “Violada mientras muere”, “Y aún no hay arrestos”, y “¿Cómo es posible, Jefe Willoughby?”.

La gente del pueblo, especialmente los policías, están molestos con estos anuncios, los encuentran de mal gusto, ya que Willoughby sufre de cáncer terminal; a esta molestia se suma Charly, el ex marido de Mildred, quien es un ex policía y teme se presenten represalias en su contra.

Lo usual es que el conglomerado social se solidarice con el conciudadano, sin embargo, en el filme la solidaridad del pueblo es hacía el jefe Willoughby, no porque la causa de Mildred sea injusta sino por compasión a la persona enferma.

NI BUENOS NI MALOS

Después de que se colocan las vallas publicitarias, Mildred y su deprimido hijo Robbie son acosados y amenazados por la comunidad, pero ella se mantiene firme, al grado de correr de su casa al padre de la Iglesia, así como lesionar al dentista del pueblo, o patear a unos jóvenes que le han lanzado una bebida a su carro.

Sin embargo, Mildred no es la única que reacciona violentamente, también está el Oficial Dixon, un tipo inmaduro, homofóbico, racista y xenofóbico, que rompe la puerta del negocio de vallas, para arrojar por una ventana a Red, quien es el dueño, y por si no fuera poco, luego golpea a una mujer que no tiene nada que ver en el asunto.

El contexto de la película justifica estos impulsos y hace que los personajes no sean buenos ni malos, simplemente gente que por ciertas circunstancias explota y rompe con la norma jurídica. Así lo debe conceptualizar el Derecho, se sanciona por lo que se hace no por lo que se es, para un juzgador no hay buenos ni malos, sólo gente que ha quebrantado la Ley.

Mildred sólo quiere justicia por su hija, lo cual es positivo, pero las acciones pueden ser cuestionadas; Dixon descarga su impotencia sobre situaciones que le rebasan actuando en forma violenta, pero al final de la película se le muestra como una buena persona.

TRES CARTAS Y UN FUNERAL

Mildred es arrestada por agredir al dentista del pueblo, y es interrogada por Willoughby, quien comienza a toser sangre; su final se acerca, por lo que decide pasar un día entero con su familia junto al río antes de suicidarse; las noticias locales informan sobre su muerte, implicando que las vallas publicitarias fueron parte de su decisión de quitarse la vida; sin embargo. Willoughby deja tres notas de suicidio para su esposa, para Mildred y para Dixon.

En la primera le confiesa a su esposa que es una carta de valor, no hacia las balas, sino a lo que ella ha afrontado y prefiere que su último día juntos sea de alegría en vez de sufrimiento.

En la segunda le explica a Mildred que él pagó en secreto para mantener las vallas publicitarias durante otro mes con el fin de conservar la atención del caso y el drama después de su muerte; Willoughby podrá sentirse ofendido por las acusaciones de Mildred, pero nunca la amenazaría por cuestionar su investigación, ya que está en su pleno derecho. La carta dirigida a ella, es una reflexión de lo que son las relaciones humanas y cómo las leyes pueden servir, en sus mejores momentos, para proteger a los desprovistos.

La tercera dirigida a Dixon, es una guía de cómo canalizar toda esa ira y dejar a un lado el odio para ser un buen policía que sirva a la gente desvalida en vez de lastimarla, aconsejándole que termine con sus modales fanáticos para poder convertirse en detective, pues el contrapeso de la injusticia es la fuerza de la ley; Dixon atiende y razona gracias a la confianza que Willoughby ha depositado en él.

Estas tres cartas muestran la verdadera naturaleza de Willoughby, quien se muestra como un tipo rudo, pero es el balance de una sociedad con sus miedos y prejuicios contra todo lo nuevo o distinto, una sociedad que cree ciegamente sin cuestionar en la fuerza y en la aparente “sabiduría” del patriarcado, en la ley, el orden y la verdad representada por la autoridad o los sacerdotes.

Esta mezcla entre comedia y ácido humor negro, es una fuerte crítica a la micro sociedad rural norteamericana, pero bien es extrapolable a otros contornos y latitudes, donde el racismo, la injusticia, los miedos la violencia policial y recelos constantes entre miembros de una comunidad, afloran por el detonante.

La película deja entrever que Angela es violada mientras muere y posteriormente su cuerpo es quemado; en 2016 se reportaron 313 feminicidios en México; el INEGI señala que de 2007 a 2016, fueron asesinadas 22,482 mujeres en todo el país, mientras que en los primeros seis meses de 2017, hubo 914 mujeres asesinadas; muchos de estos feminicidios no han sido resueltos, pero ¿cuántos anuncios se requerirán para llamar la atención de la autoridad por estos crímenes?

La mejor respuesta la tendrá como siempre nuestro amable lector…

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