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Del Cine y las Leyes

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“La Virgen que Forjó una Patria”

Y del Tepeyac Para Todo el Mundo

“La Virgen que Forjó una Patria”, película mexicana dirigida por Julio Bracho, protagonizada por Ramón Novarro (Juan Diego), Domingo Soler (Fray Martín), Gloria Marín (Xochiquiáuit), Julio Villarreal (Padre Hidalgo), Paco Fuentes (Pedro de Alonso), Felipe Montoya (Xiunel), Alberto Galán (fray Juan de Zumárraga), Ernesto Alonso (Ignacio Allende), Manuel Pozos (Bernardino), Mario Gil (hijo de Bernardino) y Margarita Cortés (mujer de Juan Diego), cuyo estreno fue en 1942.

 

Es septiembre de 1810, víspera del Grito de Dolores y ante la amenaza de ser arrestados por el gobierno virreinal, Miguel Hidalgo le plantea al capitán Allende que la bandera del movimiento insurgente sea el estandarte de la Virgen de Guadalupe; Allende se muestra escéptico, pero el cura le cuenta cómo la figura eclesiástica se volvió un símbolo de protección para el pueblo azteca, y narra la historia del indígena Cuauhtlatoac, mejor conocido como Juan Diego.

Esta cinta forma parte de un grupo de películas históricas creadas bajo subvención gubernamental, luego del hundimiento de dos mercantes mexicanos por torpedos alemanes; el “Potrero del Llano” fue el primer buque petrolero mexicano, torpedeado e inutilizado por el submarino alemán U-564, el 13 de mayo de 1942, hecho que llevó a México al abandono de su neutralidad y a entrar en la Segunda Guerra Mundial, al declarar la guerra contra Alemania y sus aliados.

EL ARMA DE LA CRUZ

La escena inicial muestra la casa del corregidor de Querétaro, donde están reunidos varios conspiradores de la insurrección de Independencia; Hidalgo decide tomar como estandarte la imagen de la Virgen de Guadalupe, por ser un símbolo respetado entre indígenas y criollos; de ahí, la acción pasa a 1528, a la caída de Tenochtitlán.

Xoxiquiahuit es rechazada por su padre Xiunel, príncipe azteca, por haberse entregado al español Pedro de Alonso, quien esclaviza a los indios; hay una matanza de indígenas, y Fray Martín detiene a los soldados con una cruz en la mano, mientras es observado por el impresionado indígena Cuauhtlatoa, que le pregunta “¿qué arma es esa que llevas en la mano?”

Cuauhtlatoa se convierte al cristianismo bautizándose como Juan Diego.

Se ha señalado que la religión es un medio de control social más eficaz que las propias armas, de ahí la importancia de sus símbolos; en este primer corte, la película muestra como el signo de la Cruz tiene un poder sobre el hombre ruin y despiadado que esclaviza a los indígenas, y en otra escena, el propio Juan Diego confirma este poder, pues cuando está enterrando a su mujer se salva de ser detenido por tener una cruz en la mano.

EL QUE A HIERRO MATA…

Fray Martín acusa a Pedro de Alonso ante la real Audiencia de esclavizar a los indios y marcarlos con un hierro en la frente; el hijo de Bernardino, tío de Juan Diego, es también marcado y el fraile condena al español a sufrir eterno remordimiento por las infamias que comete; Xiunel planea una revuelta contra los españoles, pero la conspiración es descubierta, así que cae preso y mata a su hijo, pues prefiere verlo muerto antes que esclavo; el hijo que Xochiquiahuit tiene de Alonso, nace con la misma marca que el español pone a sus esclavos y al verlo el hombre enloquece y queda ciego al marcar su propia frente, muriendo poco después.

Esta historia tiene un marcado paralelismo con la insurrección que pretendían los insurgentes, pues ambas buscan una independencia contra los españoles, ambas conspiraciones son descubiertas, y la religión sería el punto de unión para lograr un cambio; la diferencia es que a la caída de Tenochtitlán la evangelización trae ese cambio mientras que, en 1810 se busca el cambio a través de las armas.

EL SENTIMIENTO DE UNIDAD

Años después, en 1531, en el Cerro del Tepeyac, a Juan Diego se le aparece la Virgen, le pide se edifique un templo para ella y que lleve unas rosas como prueba ante Fray Juan de Zumárraga; al mostrar las rosas al obispo, la imagen de la Virgen aparece grabada en el ayate de Juan Diego; Hidalgo termina su relato e inicia el movimiento de Independencia en Dolores. En su camino a San Miguel el Grande, las fuerzas insurgentes se detienen en Atotonilco, en donde Hidalgo toma el estandarte de la Virgen de Guadalupe.

Este suceso es trascendental para la historia de la naciente nación, ya que surge una identidad para los entonces novohispanos, para aquellos que no eran españoles que buscaban un motivo de unión; la veneración a la Virgen de Guadalupe no fue un evento clasista, participaron indígenas, mestizos y criollos, aunque los españoles ibéricos fueron ajenos al mismo.

En México, la Virgen de Guadalupe está más allá del símbolo religioso, convirtiéndose en parte de la identidad nacional; el inicio del culto guadalupano en las primeras décadas del siglo XVI era necesario como elemento catalizador de la población novohispana. Significó una labor unificadora y después se convirtió en símbolo de lo mexicano, del nacionalismo, pero sobre todo de la identidad.

La Tipografía Vaticana lanzó el Anuario de Estadísticas de la Iglesia 2015, y según los datos de ese año, México es el segundo país con más católicos en el mundo, con 110,9 millones, tan sólo después de Brasil con 172, 2 millones; de acuerdo con datos de la encuesta nacional en vivienda realizada por Parametría en diciembre de 2016, ocho de cada diez mexicanos (80%) afirman creer en la Virgen de Guadalupe, mientras que 20% se muestra escéptico; en noviembre de 2015 la respuesta era de un 83%.

El nombre de Guadalupe es una españolización del nombre azteca ‘Tequatlasupe’, que era muy difícil de pronunciar para los españoles, y les sonaba a Guadalupe. Tequatlasupe significa la que aplasta la serpiente. Para ese entonces había mucho culto al dios-serpiente al que se ofrecían sacrificios humanos; de hecho en el mismo cerro del Tepeyac se daba culto a Tonantzín, madre del dios-serpiente, por ello resultaba más que necesario este símbolo de unidad.

La película desarrolla tres periodos de la historia de México, la conquista de Tenochtitlán y la evangelización, la aparición de la Virgen a Juan Diego y la conspiración de Querétaro junto al Grito de Independencia, sucesos que son trascendentes para la historia nacional, tomando como punto de unificación a la Virgen de Guadalupe; pero más allá de esta unidad, ¿será cierto como dicen que el pueblo mexicano es 90% católico y 110% guadalupano?

La mejor respuesta la tendrá como siempre nuestro amable lector…

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