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llamada_telefonicaUna Plaga a Punto de Extinguirse

*Desde el 1° de Enero, Regularán Despachos de Cobranza

Ring, ring, se escucha en la recámara. No es el despertador. Es el teléfono que suena. Son las 7 de la mañana del domingo. Nadie contesta. Pasan unos segundos y el nuevo ring, ring, interrumpe el segundo sueño. Se tapa uno la cabeza. Los oídos. Francisco supone que quien está llamando reflexionará qué día es y no volverá a llamar.

 

En apariencia, así ocurre. Transcurren los minutos y el silencio vuelve a reinar en la zona sagrada dominical: la recámara.

De pronto, otra vez el ring, ring.

Furioso, Francisco se dirige al teléfono. Contesta con voz de enojado: ¿Diga? Del otro lado del auricular, una voz femenina pregunta: ¿me comunica con la señorita Domínguez?

Francisco no sabe si está soñando o si escuchó mal. ¿Con quién?, responde elevando la voz.

La nada dulce persona que osa llamar a las “siete de la madrugada”, insiste:

“Con la señorita Domínguez”.

Francisco responde de manera atenta: “aquí no vive”.

La respuesta: “Ella me dio este número”.

Y en efecto, en el domicilio de Francisco nadie con ese apellido habita.

Por ello repite la frase: “aquí no vive”.

La voz femenina, debidamente aleccionada, le dice: “Hablo del despacho jurídico…”.

Francisco avienta el teléfono. Supone que será suficiente respuesta y que la “intrusa dominical” dejará de llamar.

¡Craso error!

Durante las dos siguientes horas, las llamadas se repiten y se repiten. El teléfono repiquetea con tal fuerza, que Francisco decide dejarlo descolgado. Lo desconecta, porque Francisco tiene teléfonos digitales.

Esta historia es una de tantas, de miles, de cientos, que se repiten un día sí y otro también, porque las instituciones bancarias, las financieras, las tiendas departamentales que otorgaron créditos o plásticos para “comprar todo y pagar en 18 meses ¡sin intereses!”, al no recibir los pagos oportunamente contratan despachos externos de cobranza.

Y éstos, los despachos y sus personeros, no se tiendan el corazón para “cumplir” con su nada reconocida tarea.

Miles de quejas, que suman millones en la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (CONDUSEF) –este año cerrará la cifra en 1.4 millones de quejas por diversas arbitrariedades de las instituciones del sector financiero de tiendas departamentales- permitieron procesar mecanismos que comenzarán a aplicarse a partir del primero de enero próximo y que de entrada obligarán a los cobradores a no llamar en horarios fuera de oficina: de 9 a 18 horas y de lunes a viernes y si osan no respetar la normatividad sus patrones, los bancos, las financieras, las empresas que otorgan plásticos, serán sancionados hasta con mil salarios mínimos, unos 68 mil pesos.

Y si reinciden, la CONDUSEF está facultada para solicitar el cierre de los despachos u obligar a los bancos a que no los vuelvan a contratar.

En una charla con el presidente del organismo, Ciro Di Constanzo, surgió la información. Decía el funcionario que las nuevas herramientas con que cuenta gracias a la reforma hacendaria que inició sus funciones el primer día de este año, ahora existen reglas claras.

“Quienes no deban o inclusive no conozcan a quien se busca para cobrarle, podrán denunciar la acción y la CONDUSEF actuará de inmediato”, revelaba el hombre de izquierda que llegó a una institución cuyas decisiones afectan a la derecha (a los ricos banqueros, sobre todo).

Por ello, con el comienzo del año la especie de los cobradores telefónicos comenzará su extinción.

Tienen dos opciones para sobrevivir, mantener sus cuotas con sus patrones y alcanzar sus metas económicas: cumplir con la reglamentación correspondiente o cerrar sus despachos, generar desempleo y dar tranquilidad a quienes no deben o no conocen a la “señorita Domínguez”, como le insistió la “especialista en soluciones” al oído de Francisco.

Una buena noticia que merece festejarse a partir de hoy que comienzan las tradicionales “posadas” mexicanas.

* Periodista independiente.

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