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Ahora, a ir por los despojos

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Por Jesús Michel Narváez

Paralizados por el resultado de la elección del domingo primero de julio, las dirigencias de los partidos otrora llamados grandes, no salen de su asombro y buscan a quién echarles las culpas y al mismo tiempo luchan por quedarse con los despojos del PRI, del PAN, del PRD y las cenizas del PANAL, PES y el local, PH.

En el PRD ya encontraron al culpable sin qu2e ofrecieran recompensa alguna: Miguel Ángel Mancera. Raúl Flores, el dirigente en la Ciudad de México, afirma que los ciudadanos cobraron la factura por el mal gobierno del futuro senador. En Acción Nacional tampoco hubo que ir por Sherlock Holmes para dar con el responsable: es Ricardo Anaya. El de los maestros en donde ordena Juan Díaz de la Torre justifican el fracaso con un “los maestros no venden su voto ni obedecen ciegamente a sus dirigentes”, como me lo dijo Luis Castro Obregón. Para el PES “la alianza con Morena nos quietó identidad”, se quejan amargamente dentro del partido religioso. La falta de votos fue tal que Erick Flores ni siquiera entrará al Senado a pesar de estar en primer lugar de la lista. Y del Humanista, cuyo registro nacional perdió hace tres años y quedó solamente como partido en la Ciudad de México, el conformismo los alimenta. Van por su reencuentro para el 2021.

En el PRI todavía tratan de localizar el tráiler de doble remolque que les pasó por encima y sin que nadie apuntara las placas. La purga será mayúscula y los que se queden serán menos que los militantes que el PAN tiene registrados en el INE.

Para aquellos que marcaban la agenda e imponían condiciones desde el Legislativo vendiendo caro sus votos, el negocio se acabó. Si bien es cierto que Morena tiene que negociar algunos votos para lograr las reformas constitucionales –aunque no necesariamente, porque la Constitución dice: tres cuartas partes de los individuos presentes no del total de la composición senatorial- y no se observa que las “oposiciones” estén dispuestas a cederlos. Simplemente la herida es tan profunda que buscarán hacer sentir en los temas importantes.

Con el triunfo de Morena resurge la autocracia que ejerció el tricolor durante décadas hasta 1997. Ello conlleva a recordar a John Emerich Edward Dalberg-Acton, primer Barón de Acton, cuando expresó: "El poder tiende a corromper y el poder absoluto corrompe absolutamente”. El tiempo dirá si tenía razón el pensador napolitano.

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