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Ahora ¡a cumplir!

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Por Jesús Michel Narváez

Victoria inobjetable. Triunfo arrollador. Sus promesas hicieron efecto y fueron la causa de que el 43 por ciento del pueblo bueno decidiera el destino de México por, cuando menos, los próximos seis años.

Ahora viene lo difícil: cumplir lo comprometido con los votantes que lo llevaron a una victoria no inesperada pero sí sorpresiva por la ventaja que sacó a sus adversarios que, dicho sea de paso, en el caso de José Antonio Meade y menos en los de Ricardo Anaya y Jaime Rodríguez, mostraron la grandeza de su convicción democrática y reconocieron sin tapujo alguno la victoria de Andrés Manuel López.

Conocidas las tendencias del voto, nadie quiso regatear la victoria de quien se entercó durante 12 años por ser el Presidente de México. Lo dijo con todas sus palabras: la tercera es la vencida. Y venció. Rompió el paradigma de las estructuras partidistas para dar paso a un movimiento social que creyó en sus promesas. Supo hablarle a la gente a diferencia de sus adversarios que se empeñaron en atacarlo y atacarse entre sí en lugar de enfrentar la realidad de los ciudadanos: el enojo, la irá, la irritación, el desencanto, la pérdida de esperanza por los fallidos gobiernos de los últimos tres sexenios.

El ya Presidente Electo –faltan las formalidades, pero nadie duda que será quien nos gobierne a partir del uno de diciembre próximo- tocó las fibras sensibles de las clases menos beneficiadas, de clasemedieros sin futuro, de los desilusionados y los convenció.

Su triunfo no solamente es personal y de su proyecto de Nación. Su victoria se extendió a seis de las nueve gubernaturas en juego. Vencieron sus candidatos en Tabasco, Chiapas, Ciudad de México, Morelos y en votaciones competidas, Veracruz y Puebla. Las proyecciones de anoche le daban control de la Cámara de Diputados con sus aliados para obtener una mayoría simple de 263 legisladores.

Al mismo tiempo, con su triunfo marca el destino de tres partidos que hasta las pasadas elecciones estatales “eran el músculo de la partidocracia”. El futuro del PRI, del PAN y del PRD parece haber quedado escrito. Su mañana no es incierto, es real: quedaron pulverizados. Se escribe una nueva historia para y sobre México. Sobre su política.

Lo difícil, como le decía al principio, está por arribar y consiste en cumplir las promesas que formuló en su campaña y que a luces vista, por lo menos en materia económica, no existen condiciones para dar la respuesta que sus votantes esperan.

Llegará al poder con un bono democrático como nunca antes ha tenido un Presidente de México.

Y con ese poder cuasi omnímodo, al estilo del viejo PRI, la incertidumbre no se decanta. Queda abierta la duda: ¿dónde quedarán las libertades? Cierto: el discurso de campaña no significa la gobernanza inmediata. Los márgenes de acción no son muchos. Diría que son escasos.

Al final del día, de la jornada electoral, de las campañas polarizantes, México sigue de pie y sus habitantes mostraron que están maduros para tomar la decisión que marca un ayer, un hoy y un mañana.

¡Ahora, a cumplir!

E-mail: Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla , Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla , Facebook: jm-narvaez, Twitter: @jesusmichelMex y en Misión, Periodismo sin Regaños de lunes a viernes de 9 a 10 de la mañana por ABC-Radio en el 760 de AM.

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