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Recomendaciones del Fin de Semana por BEATRIZ PÉREZ DÁVILA

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Japon a 50 minutos de la Ciudad de México

Si quieres vivir una experiencia inolvidable, en un lugar de belleza natural, confort y una historia única, no puedes dejar de visitar El Hotel Camino Real Sumiya, que más  allá de ser un hotel de descanso, crea un magnetismo especial y te deja  una reflexión importante de vida.

Sumiya significa “lugar de paz, tranquilidad y longevidad”, nociones que describen perfectamente el ambiente que se vive en esta majestuosa residencia que originalmente perteneció a Bárbara Hutton Woolworth, heredera única de la fortuna Woolworth, quien eligió la ubicación tras una intensa búsqueda y estudios que señalaban a Jiutepec, Morelos, como un lugar con excelente clima y raíces históricas.

Camino Real Sumiya es una construcción arquitectónica única en la que prevalecen elementos de la cultura japonesa en sus tres edificios en donde convergen habitaciones de lujo, restaurantes, bares, gimnasio, albercas, un spa con jacuzzi,  jardines y salones para eventos, por lo que resulta perfecto para darse una escapada de fin de semana de la Ciudad de México.

Barbara Hutton Woolworth, fue la autora intelectual de esta que fuera su residencia durante los años 50’s. Sumiya fue construido evocando la cultura japonesa y dentro de esta lujosa residencia cuenta con un teatro Japonés Kabuki y además un Jardín Zen.

Algo que es de destacar, es el mensaje de vida y reflexión que transmite su jardín Zen y es que al entrar al jardín del Sumiya, que es de aproximadamente 10 metros de largo por 5 de ancho podemos ver arena y piedras grandes enterradas, mismas que fueron traídas desde las principales islas del Japón y que fueron colocadas simulando el archipiélago.

Después de contemplar el jardín por unos momentos, se nos pregunta ¿Cuantas piedras pueden ver? algunos asistentes dijeron 7, otros estuvimos de acuerdo a que eran 14 y acto seguido nos dicen que nos colocáramos en  otro punto específico del jardín  y desde ese ángulo es que se ven 15 piedras y no 14 las que se postran en el jardín. Todo esto para explicarnos que  la verdadera intención del Jardín es invitar a la reflexión de que no todo lo que parece a la primera impresión es lo que realmente sucede, que hay que ver desde más de un punto de vista las cosas para poder emitir un mejor juicio.

La propiedad, que tuvo algunos dueños después de Barbara, aún conserva el Teatro Kabuki, réplica que la socialité mandó a construir del Teatro de la antigua ciudad de Kyoto, además de un baño Ofuro y pinturas originales.

Bárbara gastó una gran fortuna en esta residencia y en sus esposos y amantes, siete en total y por eso se cuenta la anécdota de que en uno de sus cumpleaños mandó hacer un pastel de siete pisos, uno por cada esposo que tuvo, por ello otro de los títulos de esta historia pudo ser “La historia del pastel de los 7 pisos”, sin embargo la historia no tuvo un final feliz, Bárbara Sufrió inestabilidad emocional y  lamentablemente murió sola, enferma y en bancarrota.

Pero esa es otra de las grandes lecciones o reflexiones que da este lugar y esta historia, y es que, cada quien vive su vida como quiere y no hay que arrepentirse de lo vivido.

Como anacedotario mencionaremos quienes fueron sus esposos, en 1933, conoce a un príncipe de la nobleza de Georgia llamado Alexis Mdivani, en 1935 contrae nupcias con el conde danés Court von Haugwitz-Hardenberg-Reventlow, en 1942 conoce al actor consagrado Cary Grant quien llegaría a ser su tercer marido, en 1948, Igor Troubetzkoy, en 1953, conoce al diplomático dominicano y playboy Porfirio Rubirosa con quien contrae matrimonio por quinta vez. En 1955 se casa con un viejo amigo alemán, Gottfried Alexander Maximilian Walter Kurt Freiherr von Cramm, un tenista de élite con quien se divorcia por sexta vez en 1959. Su último matrimonio en 1964 es con un noble llamado Pierre Raymond Doan Vinh na Champassak, un millonario arruinado con propiedades en Indochina. Se divorciaron en 1966. A partir de este momento Hutton solo se limitaría a mantener romances esporádicos.

Cabe señalar que Camino Real Sumiya, se sometió a un proceso de remodelación que  inició en el mes de junio y concluyo en diciembre pasado y se efectuó en tres etapas, una por cada uno de los edificios que conforman el complejo turístico (Primavera, Cerezo y Magnolia). El complejo de tipo oriental, cuenta con 163 habitaciones y requirió una inversión de alrededor de 70 millones de pesos.

Se encontrará un gran ambiente de relajación caminando por los jardines y la decoración japonesa, además del spa con temazcal.

El famoso Brunch dominical del Sumiya, de 7 de la mañana a 3 de la tarde, lleva a que muchas personas visiten el lugar los domingos desde lugares cercanos, con una variedad en los platillos para luego de una caminata por el lugar se pueda regresar a la Ciudada de México.

Los restaurantes que ofrece Sumiya presentan una variedad de pletillos que combinan la comida oriental con la mexicana, con la especial cultura de servicio y cortesía que se ofrece al visitante.

Otro de los atractivos son los amplios jardines donde crecen árboles y planta que son el escenario perfecto para la celebración de bodas y bautizos.

¿Por qué venir a Sumiya? porque vas a vivir una experiencia que no la vas a vivir en otro lado y porque tienes Japón a 50 minutos de la CDMX.

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