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Itinerario Turístico

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Necesario el Compromiso de los Secretarios de Turismo Estatales

Por Arturo Lino Guzmán

Para los siguientes meses se avecinan cambios de gobierno en diferentes estados de la República y la preocupación en el sector turístico es que la designación de los nuevos titulares del ramo vaya a recaer en personajes que no conozcan sobre lo que representa el turismo y por lo tanto no vayan a responder a las expectativas que demanda una industria pujante, que necesita de funcionarios capacitados y comprometidos con el encargo.

Los gobernadores que ganaron las elecciones del pasado mes de julio en Morelos, Cuauhtémoc Blanco; en Guanajuato, Diego Sinhue Rodríguez; en Chiapas, Rutilio Escandón; en Jalisco, Enrique Alfaro; en Puebla Martha Erika Alonso; en Veracruz, Miguel Ángel Yunes Márquez; en Tabasco, Adán Augusto López Hernández y Yucatán, Mauricio Vila, tienen una enorme tarea en cuanto al nombramiento de su secretario de turismo que debe recaer en un funcionario identificado con este sector. En el caso de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, tendrá la garantía de que con Carlos Mackiley el sector funcionará como lo demanda una metrópoli que ha sido considerada en el mundo como una de las mejores para visitar.

Hay muchos ejemplos a lo largo de las administraciones estatales en que los gobernadores nombran a sus amigos, compadres y hasta familiares en un cargo que, si bien es de mucho glamour, tiene una gran importancia para la economía, pero sobre todo para el desarrollo de las comunidades y de sus habitantes que encuentran en el turismo una posibilidad de mejorar sus condiciones de vida y de mayor bienestar.

Así como hay innumerables casos de que a todas luces los mandatarios estatales y municipales designan a sus secretarios y directores de turismo por amiguismo o compromiso y que éstos no entienden nada del sector o lo que es peor ni les interesa ni les preocupa hacer algo para impulsar las actividades turísticas en sus localidades, lo más grave es la incapacidad, la indolencia o la apatía que demuestran quienes llegan en esa condición. La excepción, sin duda alguna, será Carlos Mackinlay en la Ciudad de México, quien es experto y gran conocedor del sector.

Con el paso de los años, nos hemos encontrado que un gran porcentaje de los responsables del turismo no tienen la vocación de servicio ni muestran deseos de proyectar a sus estados o municipios a niveles superiores mediante la promoción de las inversiones, la creación de productos turísticos, de trabajar con los operadores de servicios y empresarios, dar facilidades para generar empleos, proponer más actividades para atraer visitantes, establecer las condiciones apropiadas para que se desarrollen los diferentes segmentos turísticos (cultura, aventura, gastronomía, naturaleza, deportivo, de reuniones e incentivos, etc.) y potenciar todos aquellos recursos con los que tienen en sus respectivas regiones o localidades.

Si bien es cierto que en una buena parte de las entidades la inseguridad y el crimen organizado dan pocas opciones a los funcionarios para proponer programas y acciones que permitan atraer visitantes, también lo es que ellos podrían estar maniatados por temores a las amenazas de delincuentes que impiden el desarrollo de las actividades turísticas y por qué no, además por los bajos presupuestos que manejan.

Son contados los secretarios de turismo de los estados que han hecho bien su “chamba” y de los que ya hemos dado cuenta en pasadas entregas de este espacio, pero vale la pena destacar que hay en el panorama turístico algunos titulares del ramo que son proactivos y propositivos, nos referimos a Eduardo Yarto de Zacatecas; a Víctor Hugo Castañeda de Durango; Marisol Pérez Vanegas de Quintana Roo; Claudia López Chávez de Michoacán y Roberto Núñez Baleón de Tlaxcala, quienes han demostrado que tienen el talento suficiente para destacar en un terreno muy competido pero de grandes alcances y que han logrado hacer que sus respectivos estados figuren dentro del contexto nacional.

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