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El Conflicto

*Preservar la paz, vía el Respeto y el Entendimiento

*La Democracia Prohíbe la Violencia Verbal y Física

*Campañas Preñadas de Odio, Rencor y Amenazas

*Están Rebasados los Canales Adecuados del Debate

Por Manuel Quijano

El conflicto, como los chismes, son elementos de cohesión social y por lo mismo no pueden reducirse a una explicación lineal, ni mucho menos hay un único dispositivo o manual explicativo de los mismos, pues se trata asociaciones vivas, dialécticas crecientes y decrecientes que les dan origen.  En el caso específico del conflicto podemos encontrar diversas causas tales como el resentimiento, la envidia, los celos las necesidades, los deseos, los temores y la angustia. Sobre todo, porque el conflicto ha demostrado que obliga a las partes a encontrar soluciones políticas de ser posible o recurrir a la violencia de ser necesario. De ahí que algunos de sus componentes se basan en la definición de objetivos, metas, estrategias y tácticas en el plano del diálogo, acuerdo y consenso, y simultáneamente es el encubrimiento de prepararse para el peor de los escenarios, es decir la guerra. Pero antes de llegar a la violencia deben agotarse todas las posibilidades en favor de preservar la paz, mediante la comunicación respetuosa y el entendimiento.

La democracia fija las reglas, los principios y los valores entre los contendientes y prohíbe la violencia verbal y física, sobre todo porque son procesos que demandan civilidad, honorabilidad y honestidad. Pero las campañas electorales que estamos viviendo los mexicanos están preñadas de odio, resentimiento, rencor y amenazas, con lo cual se han desatado aquellas cuyo propósito es infundir temor entre la población y los conflictos previstos para ser encauzados por los canales adecuados del debate ya están rebasados y empapados de sangre de candidatos y simpatizantes. ¿Por qué tanto encono en esta campaña? Son muchos los motivos, algunos actos pueden imputarse al crimen organizado, otros a que los contendientes observan que van debajo en las encuestas y deciden que lo fácil es eliminar al adversario mediante el asesinato, otra posible explicación es que se trata de aspirantes a cargos de elección popular que no fueron seleccionados por sus respectivos partidos y al asesinar al candidato, su partido lo nominará a fin de ocupar el espacio que quedó vacío. Por supuesto que sólo estoy planteando algunas hipótesis y, aunque parezcan inverosímiles, no son descartables. Son muchos los motivos por los cuales se están cometiendo crímenes con tintes políticos, pues son muchos los intereses económicos que están en juego.

La ambición del poder por el poder de manera inescrupulosa ha ganado espacios y algunos candidatos y sus equipos de campaña nos quieren hacer sentir que esta elección es la madre de todas las elecciones y que ya no habrá otra dentro de seis años y otra dentro de doce años y así sucesivamente. Y a mi parecer ese es el punto nodal del conflicto que ha desatado tanta violencia: el hecho de que nos dicen que estamos ante un parteaguas histórico que cambiará el rumbo del país debido a que habrá refrendos de mandato cada dos años y no se haya fijado el límite de refrendos. Por eso el conflicto se acrecienta, es decir, en el inconsciente popular se está fijando la idea de la trascendencia de la institución presidencial allende los seis años. Sobre todo, porque las reelecciones en los ayuntamientos y en el poder legislativo ya son un hecho.

La democracia impone límites al conflicto, lo acota y lo canaliza. El conflicto es necesario y parte vital de la vida en sociedad, pero cuando se desborda, como lo vivimos hoy en México, es que se trata de una amenaza a las instituciones y estas, ante todo, deben ser defendidas.

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