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Las Revueltas de Silvestre

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Parlamentarismo, Presidencialismo y Corrupción

*México: No se ha Efectuado la Desaparición de Poderes

*Apenas la Renuncia y Sustitución de Algún Gobernador

*Pero, Generaría una Inestabilidad Política muy Peligrosa

Por Silvestre Villegas Revueltas

La semana pasada el colega y amigo Eduardo Andrade escribió en las páginas de El Sol de México un interesante artículo sobre lo que en su parecer había sucedido con la caída del gobierno de Mariano Rajoy en España. Argumentaba que en el tipo de parlamentarismo que hoy existe en aquellas latitudes, una maquiavélica alianza de partidos pequeños y el no tan pequeño PSOE, sumando todos sus votos, habían logrado que una moción de censura diera al traste con la administración marianista. Ésta alcanzó el poder después de una votación popular. Ello demostraba que la soberanía expresada por los españoles se trastocó con maniobras partidistas y de espíritu de partido, una situación hoy dominante en la Europa que construye muy precarias mayorías parlamentarias; tales mayorías sustentan gobiernos -sería el del socialista Pedro Sánchez- con bajísimos niveles de respaldo soberano (voto), imponiéndose en la realidad las agendas de los líderes partidistas. Los razonamientos de Andrade continuaron en el sentido de que en México y en otras repúblicas latinoamericanas existen críticos al histórico sistema presidencialista que domina en la región, insistiendo que la inestabilidad política del parlamentarismo resalta frente a la solidez del presidencialismo que establece un periodo definido para cada gobierno. Lo anterior solamente podría romperse debido a un escándalo mayúsculo, a un crimen irrebatible o traición a la patria, y entonces se procedería al juicio político, a la desaparición de poderes o al “impeachment” que dicta el constitucionalismo estadounidense.

Yo creo que los ejemplos de Brasil, Perú, Guatemala, Ecuador, Panamá, Paraguay, y no estaría tan convencido en el caso de Honduras, todos ellos muestran que dentro del sistema republicano presidencialista latinoamericano, tales estados nacionales sí han aguantado la desaparición y sustitución de poderes; es más, tales sociedades en cada país no se han conmovido, salvo el muy complicado caso brasileño Dilma-Temer-Lula. Pero, para nosotros los mexicanos, a cuenta gotas solamente hemos experimentado la renuncia y sustitución de algún gobernador estatal, en cambio no se ha materializado la desaparición de poderes en aquellas entidades de la federación y mucho menos respecto al caso del titular del Ejecutivo Federal. Para la ciudadanía, para la alta burocracia federal y para los partidos políticos la desaparición de poderes es todavía en el 2018 una experiencia ignota; lo que sí me parece vislumbrable es que generaría una inestabilidad política muy peligrosa para el estado mexicano.

En lo que no abundó el colega Andrade, pero sí lo hicieron José Paoli, Leonardo Curzio y José Antonio Crespo, es que el origen de la moción de censura española tiene como raíz el ya largo juicio que los tribunales españoles siguieron de la trama Gürtel, del financiamiento ilícito al Partido Popular y de los diversos casos de corrupción que iban desde cuentas millonarias en Andorra hasta la falsificación de grados académicos otorgados a funcionarios del partido gobernante. Con todos esos escándalos que pesaban sobre la espalda del “presidente” Rajoy, en Inglaterra, Suecia o Alemania, tales gobiernos y en sus respectivos sistemas parlamentarios, habrían caído con las consecuentes renuncias de sus premieres. En cambio, señalaban tales académicos, el republicano, federalista y presidencialista sistema mexicano, era incapaz de exigir cuentas a la pléyade de gobernadores y funcionarios corruptos; algunos sí se encuentran bajo proceso judicial pero en términos generales la administración federal sigue tan campante como al inicio del sexenio. Agregaban que aquellos funcionarios que señalaron evidentes actos de corrupción, incluida las realizadas por la sub-contralora de la federación, a tales individuos se les obligó a renunciar y dejar sus respectivos puestos. Frente a ello y con una rapidez no conocida en estos territorios del Anáhuac, la moción de censura española, con todos sus tintes partidistas, terminó siendo una acción cuya efectividad respaldó el veredicto acusatorio de los tribunales españoles contra un régimen corrupto: el de Rajoy. El resultado último era envidiable para los parámetros mexicanos.

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