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Las Revueltas de Silvestre

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Retos Diplomáticos Para el Nuevo Gobierno Mexicano

*Actitudes Agachonas no Mejoran la Relación con EU

*Tampoco el Servilismo y el ser un Cipayo Mexicano

*Por el Contrario, nos ven con un Mayor Desprecio

*Necesaria una Reflexión Sobre el Multilateralismo

Por Silvestre Villegas Revueltas

Cuando se escriben las presentes líneas, no sé cuáles son las propuestas que sobre política exterior habrán brindado el pasado domingo los tres candidatos presidenciales que cuentan. Sin embargo, lo que sí es una realidad radica en que el próximo gobierno mexicano, sea cual fuere el ganador de la contienda electoral, tendrá que lidiar con un panorama internacional en extremo complejo, lo mismo en los asuntos comerciales que en los de seguridad bilateral; es más, los Estados Unidos Mexicanos deberían volver a ser una referencia mundial en los temas de doctrina diplomática y posturas soberanas.

La geografía nos puso juntos y Dios ha querido que los hijos de Washington hayan sido desde el siglo XVIII un país y una sociedad en expansión que, a expensas de aborígenes, de los mexicanos, de los españoles en Cuba, Puerto Rico, Filipinas, y los dos negociazos que significaron la Primera y Segunda Guerra Mundial, sean hasta hoy la única potencia mundial y además nuestros vecinos. El futuro gobierno emanado de las elecciones mexicanas tendrá que seguir negociando ya sea el TLC u otro tipo de controversias comerciales o de migración con los funcionarios de Donald Trump, los cuales se encuentran respaldados por una retórica y una estrategia trumpiana jamás imaginada por nuestros “think tanks” allegados al peñanietismo. Desde el presidente Guadalupe Victoria, pasando por José Joaquín de Herrera, luego Juárez, Díaz y Obregón, lo mismo que Cárdenas, Díaz Ordaz, Salinas y Zedillo, la mayoría de los presidentes mexicanos han comprendido, poco a poco durante sus respectivas gestiones, que con los EU las actitudes agachonas, el servilismo y el ser un cipayo mexicano no mejora la relación bilateral, al contrario, nos ven con mayor desprecio. La ruta es debatir, exponer argumentos, confrontarse hasta un determinado nivel y conseguir lo mejor que se pueda. Pero a diferencia de lo que sucedía a principios del siglo XX, ahora existen muchos millones de estadounidenses, de origen mexicano, que tienen su propia agenda y también presionan a las autoridades estadounidenses. Cualquier gobierno mexicano en el futuro debe mantener con ellos una relación fluida porque su accionar, principalmente a nivel de los estados de la Unión y de los condados estatales, se materializa en movimientos que tratan de resguardar los intereses de los mexicano-americanos y de los migrantes más recientes.

Así como los presidentes arriba mencionados siempre tuvieron que vérselas con los EU, igualmente y desde el tiempo del presidente Bustamante, pasando por Santa Anna, Zuloaga, Madero, Calles, López Portillo y Calderón, el gran reto y deseos de tales gobiernos fue contrabalancear la influencia de los vecinos norteños con una mejor, más fluida y comercialmente más interesante relación con las llamadas potencias europeas. Los buscamos para la construcción de los ferrocarriles, les pedimos que modificaran nuestro sistema de gobierno a uno monárquico “más acorde a nuestra tradición mexica y española”. Nos sirvieron de ejemplo en la moda, la arquitectura, la comida y actualmente sus inversiones en la industria automovilística, la banca y el turismo los hacen un factor nada despreciable: situación que yo creo es perfectamente comprendida por los candidatos Anaya, López y Meade.

Finalmente, el resto del mundo. México desde su nacimiento como república en 1824 cometió el error histórico de darle la espalda a Centroamérica y el Caribe…los hijos de Washington nos espantaron cuando con Colombia teníamos la intensión de independizar a Cuba. Si de Bogotá nos llegan los metrobuses y diseños textiles; si desde Argentina y Chile nos llegan vinos e importamos autos brasileños, los empresarios mexicanos que históricamente han sido demasiado cautelosos -por decirlo con elegancia- se les debe invitar y promover por vías oficiales a que inviertan, más, mucho más, en el subcontinente al cual pertenecemos. He visto Elektra en Panamá y Perú, pero en ésta última se quejaban de los horarios laborales de la compañía mexicana…ya saben a lo que me refiero. Pero el mundo es muy grande y complejo y en este sentido algunos empresarios textileros mexicanos ya se han quejado de la actual competencia vietnamita: el reto que tienen ellos es exportar al Oriente. De lo contrario resulta que la libre competencia es simplemente un recurso discursivo de nuestros hombres de empresa. En fin, seguiremos ligados a los EU porque somos vecinos y ello nos conviene, pero el multilateralismo nos conviene más, incluida una protesta -como lo han hecho algunas instituciones del mundo civilizado- por los sucesos que se están generando en Jerusalén.

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