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Reorientación de las Estrategias Políticas de los Candidatos Presidenciales

Por Luis Miguel Martínez Anzures

En cualquier elección en el mundo (en condiciones democráticas y de alta competencia) el sentido de las estrategias electorales siempre estará determinado por el pulso de la opinión pública a medida que el proceso electoral va avanzando.

Es importante tener en mente, en ese mismo contexto, que las preferencias de los votantes establecen directamente los ajustes necesarios en la transmisión de los mensajes, que los políticos quieren hacer llegar a sus electores.

En lo que va de la actual elección presidencial y hasta la primera quincena de mayo; Andrés Manuel López Obrador ha visitado al menos 25 estados de la República Mexicana; José Antonio Meade Kuribreña, 20; Ricardo Anaya Cortés, 18; Jaime Heliodoro Rodríguez Calderón, “El Bronco”, 13 y Margarita Zavala Gómez del Campo, 12, de acuerdo con datos de sus respectivas agendas y sitios oficiales de Internet. ¿Qué México han visitado? ¿A dónde los ha llevado su estrategia y dónde están sus centros de acción? ¿Por qué visitar cierto número de estados y no otros? Las respuestas a estas interrogantes son claras.

Los cinco aspirantes presidenciales, en términos generales, han celebrado más eventos en la Ciudad de México y el Estado de México, que en el resto de las entidades. Esto se debe a que ambas cuentan con el botín de electores más grande (7.6 y 11 millones de electores respectivamente, según el Instituto Nacional Electoral).

En contraste, los candidatos casi no han visitado el sur de México, lo que, en la opinión de los politólogos consultados por medios electrónicos como SinEmbargo, refleja la poca trascendencia sociopolítica que se le da, en general, a la situación que se vive allá.

La razón principal, de este fenómeno, es que se trata de una zona menos poblada, por ende, con menor peso en términos de votos. En contraste, el 50 o 60% de la población del país, se ubica actualmente en el corredor industrial (Ciudad de México, Estado de México, Jalisco, Nuevo León, Puebla, entre otros estados) y es donde tienen más posibilidad los candidatos de generar más votos.

La encuesta del periódico el Financiero, difundida ampliamente en medios electrónicos, se convierte a su vez, en el mejor elemento probatorio, de lo que he venido diciendo en columnas pasadas: la distribución geográfica de las preferencias electorales de López Obrador, respecto de sus adversarios políticos, es clave para entender el por qué, de su amplia ventaja.

Obrador lidera el sur del país y es su máximo bastión de fuerza. No tiene a que ir a los estados del sureste mexicano, porque en términos estadísticos las preferencias le dan una apabullante ventaja.

De acuerdo con los estudios demoscópicos electorales de Sin embargo y el concentrado de El Financiero, López Obrador tiene 52% de la intención del voto en la Circunscripción III (conformada por Campeche, Chiapas, Oaxaca, Quintana Roo, Tabasco, Veracruz y Yucatán). En cambio, Anaya y Meade tienen 14 y 13 puntos porcentuales, cada uno.

En el norte del país el candidato presidencial de la coalición “Juntos Haremos Historia” cuenta con el 39% de la intención de voto, 22 puntos por arriba de lo que tenía hace seis años, en el mes de junio de 2012.

El aumento en las preferencias de Obrador en los estados del norte, es el más marcado que se observa en todo el país, en tanto que, en la región centro-occidente el morenista está 11 puntos arriba de su nivel respecto al 2012, mientras que en el centro y el sur, su apoyo es 15 y 18 puntos más alto, respecto al año antes referido. En términos generales Obrador mantiene un crecimiento sostenido hasta ahora en la contienda en 3/4 partes del país.

Algo interesante es que Obrador ha crecido en Jalisco (un estado que tiene el tercer padrón electoral más importante de México). De acuerdo con el INE, cuenta con casi 6 millones de votantes. Hace menos de un sexenio esa entidad, era la batalla perdida de López Obrador. En 2006, Jalisco le dio la victoria a Felipe Calderón Hinojosa. Tan es así, que le sacó 900 mil votos de distancia Calderón a Andrés Manuel en aquél estado. Y en 2012, Enrique Peña Nieto le sacó 600 mil votos en esa entidad a Obrador. Jalisco en términos históricos había sido un estado anti-obrador. Pero hoy la cosa está cambiando. De acuerdo con las encuestas locales de aquella región, 44% de los jaliscienses el día de hoy, votaría por Obrador y el 33 por Anaya.

Pese a su crecimiento en el norte, sus regiones más fuertes siguen siendo el centro y el sur del país, donde cuenta con 54% de la intención efectiva del voto. El centro-occidente es su zona más débil, con 36%, ubicándose en empate estadístico con Ricardo Anaya, de la coalición “Por México al Frente” (PAN-PRD-MC), quien suma 35% de las preferencias en esa región.

Anaya prácticamente tiene el mismo nivel de apoyo que la candidata Josefina Vázquez Mota tenía en el norte, el centro y el sur del país, pero Anaya la supera por casi 10 puntos en la región centro-occidente.

Los datos son claros: Anaya no ha logrado ampliar los márgenes de preferencia electoral de la marca “Por México al Frente”, en las regiones históricamente gobernadas por el PAN. Otro problema es que, la alianza con los partidos de izquierda MC y PRD hasta ahora, parece no estarle redituando un incremento sustancial en sus simpatizantes en las regiones del centro del país, (bastiones de fuerza electoral históricas de estas fuerzas políticas).

En contraposición, José Antonio Meade sigue sosteniendo rangos electorales que oscilan entre los 18 y los 20 puntos. No logra crecer. Sus electores se encuentran en las circunscripciones del centro y norte del país y la dispersión de votantes en términos geo-espaciales, parece ser una enorme loza. Pese a ello, hay un vuelco en su estrategia de campaña. Al parecer el PRI centrara todos sus esfuerzos en robustecer la imagen de su candidato, a través de sus bases partidistas a nivel estatal y municipal en todo el país. Apelarán a su historia.

Por último, vale la pena señalar que, según El Financiero, el porcentaje de electores que ya decidió definitivamente su voto aumentó de 42 a 51 entre marzo y mayo del presenta año, mientras que los indecisos bajaron de 38 a 28% en ese mismo periodo. Por otro lado, el porcentaje de entrevistados que cree que López Obrador ganará las elecciones presidenciales subió de 37 a 44%.

La bolsa de votos a conseguir disminuye y el tiempo se acaba. ¿Qué sucederá?

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