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populistas

Ni Tontos, ni Ignorantes

*Aprendemos a Vivir en la Selva Nuestra de Cada día

*Si te Dejas, te Lleva la Adversidad y con Ello la Fregada

*Somos Resultado de Unas Malas Prácticas de Gobierno

*Vendemos Nuestra Alma, por un Voto, por una Despensa

Por Ulises Corona*

La sociedad mexicana tiene muchos aspectos que le son virtudes en la forma en que estos le dan supervivencia, como la adaptabilidad a casi cualquier adversidad, lo cual es la capacidad de mantenerse a salvo y en prospectiva ante los hechos de gobierno y naturales a los que nos enfrentemos.

La lucha no es nueva, ni casual, tiene que ver con un bagaje de historia y combates anónimos, exclusivos y multitudinarios. Desde la conquista han dado la lección de trabajo y esfuerzo para sobrevivir, luchas tanto físicas como intelectuales, violentas e institucionales, el caso es que hemos aprendido a mantener el ingenio y la esperanza muy a pesar de los muchos sin embargos que nos suceden.

Desde luego esta capacidad de subsistencia no tiene que ver con género o edad, tampoco con nivel económico o cultural-educativo; sólo con ingenio y con inteligencia que no es otra cosa que la capacidad de adaptación a cualquier instancia y circunstancia, y en esa adaptación mantenerse a flote, incluso aun teniendo que pasar por su más cercano o venderlo si es necesario.

Quizá esto no tenga que ver con una cuestión de valores, o ética solo de sobrevivir pese a cualquier hecho que se presente.

Por ello, la actual instancia de nuestra sociedad no tiene que ver con capacidades intelectuales, o profesionales, de hecho aun así se compite, y esa competitividad precaria sirve para destacar en una sociedad llena de diferencias sociales, y de segregación social.

Desde luego de insatisfacción económica, política y social, donde el Gobierno tiene que ver mucho, y es causante de esa división social, desigualdad económica o estructural de grandes dimensiones. Por ello, aprendemos a vivir en la selva nuestra de cada día, a sortear al más fuerte y al más chingón, aquí donde todos tenemos algo de chistoso y de alburero, donde si te dejas, te lleva la adversidad y junto con ello la fregada.

No nacimos para vivir, vivimos para nacer día con día, por ello recurro al hecho de que no somos un pueblo de tontos no menos aun de ignorantes, somos resultado de malas prácticas de gobierno y vendemos nuestra alma, por un suspiro de esperanza, por un voto, por una ridícula despensa.

Los malos gobiernos son culpa de malas decisiones, si desde luego que el pueblo se equivoca y elige a los peores candidatos, se deja llevar por el que está en contra de quien nos ha estafado, robado, vilipendiado, se deja llevar por todo aquello ser represente el mal gobierno; todo esto sin importar que no se visualice ni rumbo ni, buen puerto de llegar.

No somos ni tontos ni ignorantes, somos pobres y esa pobreza es también estructural, me atrevo a decir, pobreza espiritual; nos abrazamos a todo aquello que por tan solo un momento me de afecto, tranquilidad, esperanza, así hemos vivido durante cada sexenio, y cada hecho histórico.

No vemos para adelante, tampoco hacia atrás, vemos si acaso hacia abajo.

La puesta en escena de nuestro futuro político tiene que ver, desde luego, con los candidatos, sus posturas, propuestas y debates, es decir en todo y nada al mismo tiempo, y su mala actuación, así aplaudida y seguida incluso con vehemencia es producto de esa falta de alivio que el gobierno no es capaz de dar, olvido el proyecto, olvido el camino.

Entiendo a mi pueblo, es noble y con ello lindo, es capaz y fuerte, luchador, soñador no tontos ni ignorantes, somos pobres y esa pobreza nos llevara por mal camino.

*Catedrático de la FCPyS-UNAM


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