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Del ABC Político

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*Durante 12 Años AMLO no ha Tenido Empleo Alguno

*Meade y Anaya: Colocar Arsenales en la Mira Adecuada

*El PT Olvidó 100 Millones de Pesos de Fondos Federales

Por Gerardo Lavalle

A.- Un mes después de iniciadas formalmente las campañas rumbo a la Presidencia de la República, los rumores van en aumento. Pero son eso: rumores que permean por la ausencia de una negativa formal.

Han pasado 9 días de cuando se realizó el primer debate entre los cinco aspirantes que, salvo cambio de última hora, aparecerán en la boleta.

Y durante estas 196 horas el tema ha sido y es recurrente: Andrés Manuel López fue exhibido; Ricardo Anaya se mostró como buen polemista; Margarita Zavala fue vencida por los nervios; Jaime Rodríguez puso la sazón y José Antonio Meade perdió la oportunidad de posicionarse.

A toro pasado, el impacto del debate le pegó en la línea de flotación a López. La baladronada de regalar los departamentos, le costó cara. Su negación a responder sobre temas torales: amnistía y recolección de “miembros de la mafia”, lo obligó a quejarse durante todo este tiempo. No lo hizo en conferencias de prensa. Fue ante quienes se siente “cómodo”: ante “el pueblo bueno”.

El fin de semana pasado, su representante en el Instituto Nacional Electoral (INE), el mexiquense Horacio Duarte acusó al PRI y al PAN de lanzar spots que “dividen, siembran odio y encono”, porque se dirigieron a las propuestas del tabasqueño.

Escuchar a Duarte produjo reflexiones. Una, la más socorrida sobre la amnesia que lo ataca, al igual que a su amo, perdón jefe.

Si alguien ha sembrado división y ha impulsado el odio es Andrés Manuel López.

Dos ejemplos: el “pueblo bueno”, está conmigo. Ello equivale a reconocer que hay un “pueblo malo” que no lo sigue. El otro: “primero los pobres” y “los que me atacan son los pirruris”.

¿Quién divide y siembra el odio?

La próxima elección será la más difícil de la historia del país en tiempos modernos. Y no porque haya transición sino por la forma en que podría darse.

El puntero en las encuestas afirma que la mafia del poder lo atacará, calumniará y acusará de todo lo posible.

Sin embargo, sostiene, ganará la elección.

¿Si está tan seguro, por qué el dolor de la exhibición?

Alguien que siente el triunfo, no se queja. Sale a flote y con argumentos mantiene el ritmo. López le pide al “pueblo bueno” que no se deje engañar. Y ratifica que tiene tres principios: no engañar, no mentir y no robar, aunque un día con otro mienta y engañe. Lo de robar, no lo sabemos. Hay una pista: durante 12 años, después de dejar la Jefatura de Gobierno del entones Distrito Federal, no ha tenido empleo alguno y su vida palaciega se ha mantenido. Meade lo definió como el “fantasma fiscal”.

B.- En torno a los rumores de que “altos funcionarios del gobierno federal” –sin citar las fuentes- se encuentran “negociando con el PAN” para sumarse al proyecto de Anaya, no deja de ser una utopía que, por lo sabido, fue construida no por Los Pinos sino por el propio Acción Nacional.

Si el candidato del PRI y sus aliados pierde, no será la primera ocasión en que el tricolor sea echado de Palacio Nacional. En la democracia, si se acepta, se gana y se pierde. Y el mundo sigue girando.

Podría admitirse que Meade no alcance a ser competitivo y que su participación en el debate fue un descalabro. ¿Cuál sería la razón para abdicar y sumarse a Anaya cuando ha sido calificado de traidor? Aquel que traiciona una vez lo hace dos, tres y más veces. Como diría Mehmet Murat Ildan: Ningún búho tiene miedo de la noche, ninguna serpiente del pantano y ningún traidor de la traición.

Frente a la realidad, la que es innegable, ¿vale la pena unir fuerzas para impedir que López gane?

Si bien el sector privado se siente amenazado, tiene elementos para invertir el reflejo: dejar de invertir.

Sería, por supuesto, el arma de dos filos: López acusaría a los “traidores” y llamaría a la rebelión en contra de la “casta divina del Siglo XXI” conocida coloquialmente en idioma tabasqueño como la “mafia del poder”.

Lo inteligente, afirman los analistas y conocedores de los procesos electorales, es que Anaya y Meade no se atacaran entre sí y que pusieran sus arsenales en la mira adecuada en la cual solamente está un enemigo: López.

Porque en tanto Anaya acuse a Meade y Meade acuse a Anaya el beneficiario es el puntero de las encuestas, aunque la verdadera encuesta sea la que se lea el domingo primero de julio.

C.- Escuchar los spots del PT causa nausea.

Presentarse como el partido que está alejado de los integrantes de la aplanadora que “nos pasa por encima” y sostener la corrupción está en los otros partidos y que es el único que piensa en la gente, es una burla.

El dueño del PT, Alberto Anaya, su esposa, Guadalupe Rodríguez y Héctor Quiroz, dirigente estatal en Aguascalientes fueron señalados de desviar más de 100 millones de pesos de fondos federales entregados al gobierno de Jaime Rodríguez Calderón, El Bronco, para el funcionamiento de Centros de Desarrollo Infantil (Cendis) a fondos de inversión personales.

Existe una carpeta de investigación sobre el particular y se preludia que saldrán a luz pública las imputaciones de manera formal a mediados de mayo.

Poco antes del descubrimiento del presunto desvío, Anaya –el del PT- decidió que el candidato de su partido en la elección para gobernador en el Estado de México, Óscar González declinara a favor de Delfina Gómez, la protegida de Andrés Manuel López y futura senadora plurinominal de Morena.

Fue una media para crear el escudo de protección. Porque el tabasqueño decidió perdonar a todos los que se sumaran y sumen a su proyecto.

¿No es para dar nausea la presentación del PT en tiempos oficiales?

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