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Las Caras de un Debate

Por Luis Miguel Martínez Anzures

La noche del domingo 22 de Mayo de 2018, con un nuevo formato y mayor difusión a la presentada en años anteriores, se llevó a cabo el primer debate entre los candidatos a la presidencia del país: José Antonio Meade, por la coalición “Todos por México” (PRI-PVEM-PANAL); Andrés Manuel López Obrador, de la coalición “Juntos Haremos Historia” (MORENA-PT-PES); Ricardo Anaya, candidato de la coalición “Por México al Frente” (PAN-PRD-MC) y los independientes Margarita Zavala y Jaime Rodríguez Calderón “El Bronco”.

El ejercicio democrático que representa el debate en el contexto de la selección del próximo presidente de la nación, pasará a la historia, como el más visto a través de las nuevas plataformas digitales como Facebook o YouTube.

En este mismo contexto, México vivirá las elecciones más grandes de su historia, con 88 millones de electores potenciales, y 12.8 millones de jóvenes que emitirán su voto, por primera vez en una elección para presidente. Por lo tanto, la interacción social a través de plataformas digitales tomará un papel aún más relevante.

La transmisión del debate se llevó a cabo por Facebook Live y fue compartida con 36 medios y plataformas digitales que, en conjunto alcanzaron 4.6 millones de visualizaciones y registro 535 mil interacciones. Datos alentadores para los que gustamos de estudiar la participación ciudadana en los procesos electorales en el país.

Paralelo a este evento, Facebook presentó por primera vez en México, “la pantalla interactiva”, una herramienta creada para medir el volumen de la conversación alrededor del proceso electoral en el país. Esta herramienta, representa un esfuerzo por promover la información y conectar a las personas con los candidatos presidenciales. De igual forma, permite mostrar en tiempo real, el número de personas que han realizado una o más interacciones, con contenido relacionado a un candidato, tema político o social, en el contexto de las elecciones.

Asimismo, mide acumuladamente las interacciones. Incluyen: menciones, publicaciones, reacciones, comentarios y contenido compartido. Adicionalmente refleja cuales son los temas más mencionados por los seguidores de las páginas oficiales de cada candidato. Una sábana segmentada del pulso de la opinión de los usuarios de esta red social, la cual cabe destacar, es la más usada por los internautas en México.

El mismo día del debate presidencial entre las 18 y las 22 horas, se registraron más de 18 millones de interacciones que significaron un incremento de 11 veces (3.4 millones) en comparación al mismo periodo del día anterior (900 mil personas).

Durante el debate, el tema de la corrupción alcanzó el pico de la conversación entre usuarios más alto, alrededor de las 21 horas, coincidiendo con el segundo bloque de preguntas del evento.

El tema más discutido por Facebook durante el debate fue la inseguridad pública. Fue el más seguido por los usuarios, aunque quizás, no tan comentado como la corrupción. Las interacciones alrededor de los candidatos se dieron de la siguiente manera: Andrés Manuel López obrador, 1.1 millón de interacciones; Ricardo Anaya, 274 mil; José Antonio Meade, 200 mil; Margarita Zavala, 65 mil; Jaime Rodríguez “El Bronco”, 35 mil. Dicho dato, podría ser un espejo de la movilidad discursiva del debate y la temática que prevaleció en el mismo: ataques permanentes al puntero.

Por último, cabe mencionar, que desde que inició la campaña el pasado 30 de marzo, la conversación continúa en aumento. Hasta el 23 de abril, cerca de 30 millones de personas habían conversado acerca de las elecciones presidenciales en Facebook y se han generado 202 millones de interacciones.

En general, los expertos coincidieron que el nuevo formato del debate es más ágil y fresco. En cuanto a los candidatos, consideraron que el ganador fue Ricardo Anaya, sin embargo, hay varios elementos a tener en cuenta en este mismo sentido: aunque logró establecer una postura política claramente discordante con el puntero en las encuestas, aún no podríamos afirmar que este hecho tenga repercusiones sustanciales en la enorme brecha que existe entre el primero y segundo lugar en la lucha por la presidencia de la república.

Las siguientes semanas serán cruciales para poder percibir el tamaño del daño ocasionado a la imagen de López Obrador, si es que la hubo.

Respecto a Andrés Manuel López Obrador, los especialistas comentaron que se mantuvo con una estrategia de no pelear, algo que dividió un poco las opiniones de la ciudadanía, entre algo positivo o negativo. Esta misma postura, evidenció la táctica anticipada de saberse blanco de la mayor parte de los ataques del resto de los contendientes. Algo que fue parcialmente bien capitalizado por Obrador.

Se mantuvo sereno y cauto, ante la elección de palabras que debía pronunciar para responder a estos ataques. Esta estrategia garantizó la permanencia de su condición de puntero en las encuestas, aunque debe mejorar un poco más, en su manejo discursivo y su proyección mediática.

En cuanto a José Antonio Meade las percepciones de aspirante tibio o frio no han logrado disiparse. Al parecer el tren de la esperanza electoral y de posicionamiento mediático se le acaba de ir. Era la última oportunidad para conectar con segmentos ciudadanos, ajenos al voto duro del PRI y relanzar su candidatura hacia índices numéricos, más altos en las encuestas. Desperdició la oportunidad. No logró este cometido, sino en suma, puso en entredicho la prevalencia del partido que lo postula, como un ente político fuerte en los congresos estatales y federal, para la legislatura, que está por venir.

Al parecer la estrategia del PRI por obtener el segundo lugar en la contienda electoral, a través de la campaña negra en contra de Anaya, no tuvo ningún efecto positivo en sus preferencias. El tiempo ha pasado y Meade no ha logrado distanciarse, de la pesada losa partidista que, como marca, significa (en los negativos) el partido que lo sigue.

Respecto a los dos candidatos independientes, su permanencia en la boleta es ya un gran triunfo, pero la realidad en las preferencias electorales, hasta ahora, no muestra una significativa importancia de su participación en esta elección.

 

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