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A la Vuelta de la Esquina

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debatiendo

Ecos de un Debate con más Exabruptos que Propuestas

*Fueron Marginados los Temas de Interés Para la CdMx

*No Hubo Alguien que Alcanzara el Título de Ganador (a)

*Nada de la Extracción Excesiva de Agua y sus Secuelas

*Cero en Sustentabilidad, Aunque no Exista Planeación

Por Iván Ruiz

Los infiernos capitalinos que todos conocemos (eterna falta de agua, rampante inseguridad, transporte deficiente, corrupción y demás) fueron algo recalentados. Los pecados de los aspirantes a la Jefatura de Gobierno, que son vox pópuli (mal gobierno, enriquecimiento inexplicable, abusos, disimulos, abandonos y mercantilismo desde el poder) relucieron en buena parte de su esplendor. ¿Y en concreto? Poco, muy poco.

Sí, fue el primer debate protagonizado por siete aspirantes a la Jefatura de Gobierno -cinco mujeres y dos varones-, en el cual fueron tres quienes llevaron la batuta, pero también los directamente señalados no sólo por pertenecer a los partidos políticos más criticados, sino por ir adelante en las cuestionables encuestas.

Y aunque se diga lo contrario, no hubo un solo ganador. Eso sí, sobraron las acusaciones y faltaron las propuestas; abundaron las culpas (algunas ajenas y otras propias) y hubo cierto ayuno de proyectos viables para una ciudad con problemas de larga data, pero con nuevas necesidades a partir de los pasados sismos de 2017.

Alejandra Barrales, Claudia Sheinbaum y Mikel Arreola marcaron el rumbo, tanto en los ataques las dos primeras (que se dieron hasta con la cubeta por aquello de que tienen colas que les pisen), como en acometidas y propuestas el tercero, quien demostró que sí conoce la ciudad (pero su clientela partidista no es suficiente).

Sheinbaum no se salvó de su yerro sobre el Colegio Rébsamen. Se lo recordó Barrales. Y Alejandra tampoco por la turbiedad en sus ingresos, que hicieron notar Claudia y desde luego Arriola.

Fue Purificación Carpinteyro, candidata de Nueva Alianza, quien profundizó un poco en la problemática de la ciudad. Ante la falta de agua propuso el concreto permeable, quizás para calles, avenidas y banquetas con el fin de lograr que el agua de lluvia sea absorbida por el subsuelo y así recargar los mantos acuíferos.

En ese primer asalto, de tres que se desarrollarán antes de la elección el uno de julio, los inocultables carteles de narcomenudeo delegacionales en el sur de la capital (donde hay delegados impresentables) salieron a relucir en voz del priista Arriola. Y lanzó la promesa de impulsar un “decreto de emergencia”, al tiempo de comprometerse, en cuanto a las extorsiones telefónicas que se originan en los penales capitalinos, a intervenirlos.

Otras propuestas interesantes fueron de la aspirante por el Partido Verde Ecologista de México, Mariana Boy: la creación de una fiscalía en materia de delitos en transporte público y activar una alerta de género.

Tampoco estuvo mal el candidato del Partido Humanista, Marcos Rascón (aunque muy disperso), pero más en señalamientos que en propuestas, ya que en el primer caso al plantear aquella gran verdad de que entre los jóvenes la pandilla goza de mayor prestigio que las autoridades y hablar de instituir el denominado “juez de proximidad”.

Lorena Osornio, independiente, sólo señaló una pequeñísima parte de la problemática en materia de inseguridad, así como la corrupción que prevalece en la Ciudad de México, básicamente en los desarrollos inmobiliarios.

Más allá de los trapitos al sol que sacaron el pasado miércoles y darán qué decir en los medios de comunicación, aunque no por mucho tiempo, la problemática de la Ciudad de México en la segunda década del siglo XXI no fue abordada a profundidad. “Por el formato del debate” se quejaron todos los candidatos.

Sea lo que fuere, pero no se tocaron, en el caso de la inseguridad: robo total o parcial de vehículo, robo en casa habitación, robo o asalto en calle o transporte público, robo en de cartera, allanamientos, abigeato, fraude, extorsión, amenazas verbales, lesiones, asesinatos y otros delitos como secuestros y sexuales.

Tampoco los demás temas para ese día. En movilidad, no hubo propuesta alguna, no obstante que el mal funcionamiento del transporte urbano genera problemas de accidentes, congestión vehicular y muy graves de contaminación atmosférica. La construcción del mejor sistema, el Metro, ha sido olvidada. La última línea que se realizó fue la 12 (pésima y con severos problemas de corrupción).

En desabasto de agua no se mencionó, por ejemplo, la sobreexplotación del acuífero ya que nos estamos acabando el líquido que podría ser utilizado en caso de una sequía prolongada, además de que la extracción excesiva es una de las causas del hundimiento en diversas zonas de la capital y también de que los sismos (aunados a la corrupción inmobiliaria) causen mayores destrozos en las viviendas.

¿Y qué decir de la sustentabilidad? Nada. Ellos no la mencionaron, aunque en nuestra capital la planeación es casi inexistente. Sin ton ni son se llevan a cabo las construcciones, hay insuficiente conocimiento del funcionamiento del ecosistema natural, además existe una ausencia de políticas públicas que permitan reducir aquellos contaminantes que no cumplen con la normatividad vigente de calidad del aire.

En fin, el debate resultó fallido.

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