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Las Revueltas de Silvestre

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marcha

Han Potencializado la Violencia en México

*Reducidos los Contenidos Formativos en la Primaria

*Hay Ahora una Legiones de “zombis” muy Violentos

*Además, sin Conciencia Cívica y Moralidad Errada

Por Silvestre Villegas Revueltas

La semana pasada Jesús Michel, director de Misión Política entrevistó a su contraparte de El Sol de Morelia y le preguntó sobre la violencia y asesinatos de diversos candidatos a contender en las próximas elecciones, a los cual el michoacano contestó que aquellos eran muy focalizados pero que lo realmente preocupante era el nivel de intimidación en la vida diaria de aquél estado y lo que sucede en el día a día en Morelia; el crimen se materializaba en atracos a transeúntes, asesinatos en el transporte público, en el robo de autos particulares. Pero más preocupante en la óptica del periodista, el ciudadano responde de manera violenta a simples llamadas de atención o no admite haber cometido alguna falta. Lo anterior hacía evidente dos cosas, la sociedad está harta del nivel de violencia e inseguridad en su cotidianeidad moreliana lo mismo que en cualquier otra parte del país, y en otra lectura el hombre o mujer, el niño o niña, el empresario y el empleado gubernamental no aceptan que han actuado mal y no toleran la crítica, aunque ésta sea totalmente fundamentada y evidente. Toda esta descripción de dicha problemática social es reveladora de los signos que definen estos tiempos, es resultante de una mala educación que ha fomentado hasta lo indecible el consentimiento extremo de infantes por parte de padres de familia muchas veces ausentes que quieren contrarrestar la realidad de hijos no deseados con regalos, etcétera. Pero ha sido más criminal y en ello radica la culpabilidad de las autoridades educativas del país: al reducir los contenidos formativos en la educación primaria, secundaria, preparatoria y hasta la profesional produciendo una legión de “zombis” violentos, sin conciencia cívica, con una moralidad equivocada y hasta les festejan a los “millenials” que quieran seguir siendo niños, con actitudes infantiles, cuando han entrado en la década de los treinta e inclusive hasta los cuarenta años. ¿Quieren que el pueblo mexicano no sea violento pero las producciones televisivas, las canciones, las películas y todas las influencias de los medios precisamente promueven la furia y el frenesí del que hacen gala los jóvenes?

La violencia se genera y se nutre desde el interior del entramado familiar y a partir de las fallas del sistema educativo, pero sería injusto no señalar que los diversos gobiernos, por sus formas de hacer política y debido a los inmensos errores que cometen, son corresponsables de la rampante violencia que sucede en la república mexicana. Cuando se tolera la existencia y reproducción de bandas del crimen organizado se lesiona a la sociedad; cuando los cuerpos policiacos son infiltrados y trabajan para los capos se lesionan instituciones y la ciudadanía tiene temor a los uniformados porque han habido muchas desapariciones donde tales elementos fueron culpables. Cuando las autoridades se coluden con empresarios y durante décadas llevan a cabo toda una serie de maniobras para mantener muy bajos los salarios de los trabajadores mexicanos se está lesionando a la ciudadanía. Y hay que repetirlo: la pobreza genera indignación, disgusto, pero no necesariamente actitudes criminales. En estos tiempos de campañas electorales los candidatos, sobre todos los ligados a los partidos políticos que han gobernado a nivel federal, deben cuestionarse qué acciones han provocado el malestar que campera por calles y veredas de un país otrora pacífico que nunca manso.

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