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Primero Honduras, Después ¿México?

Por Ulises Corona*

El proceso electoral de Honduras, país vecino y hermano de Sudamérica, ha tenido muchos aspectos que han rebasado por mucho lo esperado; los procesos electorales son termómetros de la vida pública, ratifican o condenan las políticas públicas del gobierno y dan legitimidad a sus actores políticos. Después de las elecciones, el aún presidente se declara ganador y de la misma manera el contrincante del frente opositor hace lo propio.

No quiero hacer un recuento de los que los medios han informado, solo habré de referirme a los aspectos que considero importantes de rescatar: primero la llegada de un frente opositor que supone logró movilizar a cerca del 80% de su electorado, es un dato relevante; el discurso de éste, es fresco y novedoso, retoma los muchos errores de gobierno que han tenido para poder reivindicar su lucha por el poder en ese país; ellos acusan de manipulación en las casillas electorales, votos de personas que no están en el respectivo padrón electoral, “donde votaron los muertos” y ciudadanos que viven en el extranjero; de la misma manera la utilización de un “alegorismo” que permitió un conteo favorable para el candidato oficialista.

Lo anterior no fuera novedad si no recordáramos que en México hemos visto esas prácticas en diversos procesos electorales, la diferencia es que en Honduras lograron poner en jaque al gobierno y su candidato. El frente opositor se ha reunido con diplomáticos de la embajada norteamericana, así como con los representantes de la Unión Europea y la propia Organización de Estados Americanos. Lo que me da cuenta que ellos suponen tienen la razón y que, al presentar sus pruebas, las instancias internacionales podrían retirar el apoyo al gobierno y su candidato; en realidad a los Estados Unidos y homólogos, no les importa quien gobierne, sino quien pueda garantizar estadios de paz social y desarrollo económico a sus intereses.

Por otra parte, las instituciones electorales en el país vecino no tienen la contundencia en términos de confiabilidad y legitimidad y esto le resta veracidad al escrutinio final, por lo que aún y cuando se decretó toque de queda en el territorio, este fue clara y totalmente desafiado por los ciudadanos que han salido a la calle a manifestarse; no considero que tengan un elevado nivel de cultura política, sino un hartazgo de todo aquello que represente el oficialismo del gobierno y su candidato el cual, por cierto, tiene un discurso anticuado, gastado, demagogo y por demás desactualizado.

Por lo que, numerando lo anterior, allá tenemos una sociedad cansada y desgastaba por el mal ejercicio de gobierno, que repudia por mucho las acciones gubernamentales: una estructura electoral que no tiene la fortaleza legal y legítima que pueda dar respuesta a las necesidades de credibilidad institucional; la aparición de actores internacionales que podrán opinar en cualquier sentido y con esto cambiar el sentido de una victoria o en su caso dar cuenta legitima de una derrota; y la presencia de fuerzas armadas en estado de indefensión al no poder mantener un estado de sitio ni aún con la fuerza de las armas, recordemos que ya se cuentan 7 muertes en esta situación y aún es el inicio de la escalada por los resultados finales.

En México tendremos el próximo año procesos electorales, esto representa la posibilidad de dar continuidad al gobierno del presidente Peña, con todo lo que programáticamente representa; de la misma manera, la existencia de un frente que lograría, en caso de concretarse, unir izquierdas y derechas en favor de un candidato. De la misma manera tenemos una sociedad que si bien está harta de violencia social, y delincuencia organizada, lo que más le inconforma es el elevado nivel de corrupción e impunidad en el que el gobierno se encuentra.

No estoy diciendo que en México se pueda repetir el caso de Honduras, pero si debemos de tener en cuenta esta situación para poder prever escenarios similares, por lo que es necesario que se considere:

*          Fortalecer a las instituciones electorales, con independencia total y atender a sus instrucciones.

*          Cambiar el tipo y sentido de los discursos de los candidatos, por uno novedosos y actual.

*          Considerar el papel de los jóvenes próximos votantes.

*          Considerar la importancia de las nuevas tecnologías de la información como redes sociales.

*          Hacer un combate frontal y directo a la corrupción e impunidad, esto es el mayor lastre del gobierno.

*          Desarrollar una estrategia de inclusión con sectores radicales (Ultras y grupos similares).

*          Mantener una clara distancia institucional y respetuosa de las instancias internacionales.

Lo anterior si bien son categorías normales en la vida pública, recordemos que la soberbia y la ignorancia son comunes en la vida política, no tomar en cuenta estos hechos es posible que sucedan en nosotros.

* Académico FCPyS UNAM


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