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Los Dados de Dios

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droga

Si Hubiera Amnistía Para los Capos ¡Ufff!

*El Surgimiento de los Primeros Narcos en Afganistán

*El Mulá Omar, Conocido Como el Robin Hood Pastún

*Violencia, Corrupción y Asesinatos Siguen su Marcha

*Hoy, el Opio Representa la Mitad del PIB en ese País

Por Nidia Marín

No sería igual, pero se parecería. Es posible que algo similar suceda en México si la peregrina idea de dar amnistía a los capos llegara a fructificar.

La historia señala que, años después de que la Unión Soviética se convirtió en el principal socio comercial y militar de Afganistán y después de la aprobación de una nueva Constitución, así como de los derrocamientos de varios mandatarios, además de asesinatos, se estableció un régimen pro soviético.

En el análisis “Droga, Inestabilidad y Subdesarrollo en Afganistán: Soluciones al Círculo Vicioso”, publicado en octubre de 2010 por el Instituto Español de Estudios Estratégicos, en relación a finales de la década de los setenta en Afganistán, dice:

“En estos años nacieron los primeros narcotraficantes afganos como el Mullah Nasim Akhundzada, Hetmayar o Yunis Khalis. Todos y cada uno de ellos estuvieron ligados de una manera u otra al ISI y junto a esta organización establecieron las primeras rutas de tráfico de opio y heroína hacia Occidente.

“Mención especial merecen Jalaluddin Haqqani y Haji Abdul Qadir (Mr. Powder). El primero puede presumir de haber traído a luchadores árabes a la zona y el segundo logró controlar una compañía aérea (Khyber Airlines) destinada al tráfico de opio con el Golfo Pérsico. Sin embargo, la principal vía para el tráfico de drogas estaba directamente controlada por el ISI y no pasaba por intermediarios. A través de la compañía estatal militar de transporte NLC (National Logistics Cell) se transportaba droga desde la Provincia de la Frontera Noroeste hasta el puerto de Karachi donde era distribuida en Pakistán, en Turquía y en el Golfo Pérsico. Los camiones del ejército pakistaní, una vez habían descargado la droga, volvían a Afganistán cargados de víveres, bienes y armas para luchar contra los soviéticos.

“El tráfico de heroína se utilizó para financiar a la insurgencia afgana, aunque no pudo evitarse que muchos altos cargos de los servicios secretos pakistaníes se lucraran personalmente y trabajaran al margen de las órdenes dictadas por Zia‐ul‐Haj. Por ejemplo, en 1983 toda la cúpula de inteligencia de la ciudad fronteriza de Quetta fue destituida acusada de establecer una red de tráfico de drogas alternativa”.

Explica:

“En 1989, con la URSS en caída libre, el Ejército Rojo emprendió el camino a Moscú dejando Afganistán en un estado de anarquía. La retirada de quienes muchos consideraban el ejército más poderoso de mundo, supuso una liberación para los afganos, pero también trajo el caos a Afganistán. EEUU se desentendió de Afganistán y aunque Pakistán recuperó su normalidad, el país pastún quedó sumido en una lucha entre señores de la guerra (Faruk, Dostum, Pahlawan…) que competían por el control del tráfico de drogas.

Agrega:

“A esto hay que sumarle que la desintegración de la URSS y el estallido de la guerra civil en Tayikistán que abrió aún más el ya importante negocio del tráfico de drogas en la región. Los soldados de la Alianza de Norte, liderados por el mítico Massud, encontraron socios en las “Mafias Euroasiáticas” que abrían nuevas rutas de narcotráfico por las ex repúblicas Soviéticas. En medio de esta total anarquía emergió un grupo de estudiantes de madrazas “los Talib” que pronto se configuraron como “Los Talibán”. El origen de este movimiento lo encontramos en una mezquita controlada por uno de los mayores traficantes de droga del país, Haji Bashir Noorzai. Noorzai apadrinó a un joven clérigo ‐el Mulá Omar‐ conocido como el Robin Hood pastún. Sin prisa, pero sin pausa este movimiento se fue haciendo con el país frenando la anarquía y los continuos abusos de poder cometidos por los señores de la guerra. Mitificado por la población se contaba que el Mulá Omar se hizo con el control del sur del país sin disparar un solo tiro. Pronto los Talibán descubrieron que, aunque el consumo de drogas estaba prohibido en el Corán no podían eliminarlo ya que por un lado los campesinos que les habían llevado al poder les podrían derrocar y por el otro su supervivencia dependía de este negocio.

“Para justificar la producción de una sustancia prohibida por el Corán argumentaron que gracias al opio se podía luchar contra los infieles (Kafir) occidentales inundando de heroína sus países. Desde el punto de vista económico la producción de opio significó una importante fuente de ingresos. Los Talibán establecieron impuestos como el Usher o el Zakat tanto a traficantes como a productores que en algunas ocasiones llegaban hasta el 10% del producto”.

Hoy, la violencia, la muerte, la inseguridad y la corrupción no cesan y el opio representa la mitad del PIB en Afganistán.

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