Banner




Ud. está aquí
Banner

Artículo Invitado

Correo electrónico Imprimir PDF
elena_garro_rosario_castellas_leonora_carrington

La Misoginia en el Colegio Nacional Llega a Los Pinos

*Carta Para Peña Nieto, Nuño y García Cepeda

*El CN hoy Integrado por 35 Hombres y 3 Mujeres

*Entregan Escandalosas Becas de 100 mil Pesos

*El Senado lo Instó a Crear la Paridad de Género

Por Juan José Barrientos

Adjunto una propuesta que acabo de recibir para reformar El Colegio Nacional, actualmente integrado por 35 hombres y 3 mujeres y que desde que existe ha tenido un total de 104 miembros, pero solo 4 mujeres.

Ni siquiera Elenita Poniatowska con el Premio Cervantes ha sido admitida.

Los integrantes de esta institución -copiada de Francia- reciben becas mensuales de cien mil pesos, lo que a un escritor con el que hablé al respecto hace tiempo le parecía un despilfarro escandaloso.

Yo creo que sería mejor suprimirlo, pero lo veo difícil, y la propuesta de crear otro Colegio Nacional de mujeres tampoco me convence, porque se duplicaría el gasto y se reforzaría “la casta divina”, pero la apoyo como base de una negociación para llegar a un compromiso y que se admitan diez mujeres, elevando el número de integrantes a cincuenta como una medida urgente y conciliatoria para tratar de remediar la falta de paridad.

LA PROPUESTA

C. Enrique Peña Nieto, Presidente de México.

C. Aurelio Nuño. Secretario de Educación.

C. María Cristina García Cepeda. Secretaria de Cultura.

El Colegio Nacional es una institución mantenida con los impuestos de las y los mexicanos. Las becas que reciben sus 40 miembros, becas de 100 mil pesos mensuales, son pagadas por el dinero tanto de las mujeres como de los hombres del país. Sin embargo, el Colegio Nacional cuenta con 38 miembros, de los cuales 35 varones y 3 mujeres. Sus cifras históricas son aún más discriminatorias: de sus 102 miembros, 4 solamente han sido mujeres.

Es apenas concebible que al Colegio Nacional no se haya invitado a Elena Garro, la escritora que inventó el realismo mágico. O a Rosario Castellanos, que fue una de nuestras escritoras más influyentes y mejor logradas. O a Frida Kahlo, mundialmente reconocida como pintora. O a Leonora Carrington, pintora y escritora así mismo reconocida por el mundo. Solo para recontar algunas de las muchas ausencias radiantes.

En tiempos nuestros, las mujeres con méritos equivalentes o superiores a los actuales miembros varones son numerosas: Lourdes Arizpe, Sabina Berman, Carmen Boullosa, Coral Bracho, Lydia Cacho, Gabriela Cano, Julia Carabias, Margo Glantz, Graciela Iturbide, Soledad Loaeza, Ángeles Mastretta, Elena Poniatowska, Olga Sánchez Cordero, Silvia Torres Peimbert…. Y la lista sigue y sigue: podría llenar varias páginas.

No que el Colegio Nacional no haya sido advertido de su misoginia sistémica. En fecha reciente, 13 mil firmas se reunieron pidiendo que no fuera recibido a su seno un nuevo colegiado, Christopher Domínguez, notable por la exclusión de mujeres de su Diccionario crítico de la literatura mexicana y su caracterización sexista de varias de las pocas escritoras que sí incluye. Christopher Domínguez hizo gala del desprecio al reclamo leyendo en su ponencia inaugural como colegiado un discurso en que se llamaba a sí mismo feminista.

Que ni un colegiado, en un auditorio ocupado por un 92% de hombres destacados de la cultura, haya hecho notar la ironía, propositiva o no, alarma. Y decepciona profundamente: hombres que escriben públicamente sobre la Democracia y la Igualdad como valores supremos, guardaron un silencio cómplice. El símil se impone: es como si en la Sudáfrica segregada, un académico blanco ante 98 académicos blancos, se hubiera declarado luchador por la igualdad de las razas, y ni un solo blanco presente hubiera objetado su dicho haciendo notar que no había negros entre ellos.

También este mismo año, el 23 de febrero, la Comisión de Igualdad de Género de la Cámara de Senadores presentó un punto de acuerdo instando al Colegio Nacional “a iniciar acciones que le conduzcan a una integración igualitaria entre los géneros”. Punto de acuerdo que fue aprobado por el Senado y enviado al Colegio. Unos meses antes, en el Consejo de la nueva Secretaría de Cultura, varias consejeras pidieron que un comité revisara las prácticas excluyentes de las instituciones culturales, incluido el Colegio, y eso estando presente en la reunión varios colegiados. Hace dos años, en el Congreso de la República Mexicana, entonces en la Cámara Baja y desde la tribuna, un grupo de legisladoras y legisladores acusó igualmente la discriminación de las mujeres en el Colegio Nacional. Y hace seis años la entonces Secretaria de Educación pidió a sus miembros mayor equidad.

En cada caso la respuesta del Colegio y de sus miembros individuales ha sido el silencio, mientras su práctica sexista continúa. Un silencio que resulta ya escandaloso.

No se trata de forzar las puertas de una institución así de complacientemente antidemocrática. Que lo sea, es el problema de la misma institución y de las Secretarías de Educación y Cultura, que se lo permiten. Tampoco el remedio resulta pedir una gradual inclusión de mujeres: dada la normativa del Colegio Nacional, que solo invita a un nuevo miembro cuando uno antiguo ha muerto, la paridad se alcanzaría en 50 años, y eso contando con que surja entre sus miembros, milagrosamente, la decisión de nombrar en lo sucesivo sobre todo a mujeres, con el propósito de alcanzar la paridad.

Por ello, las mujeres y los hombres abajo firmantes proponemos al Presidente de la República y a los Secretarios de Educación y Cultura una solución más generosa y pronta. Que el Colegio Nacional pase a llamarse Colegio Nacional de los Hombres y su presupuesto pierda una mitad (la mitad que corresponde a los impuestos de las ciudadanas mexicanas). Y con ese presupuesto, que se financie un Colegio Nacional de las Mujeres, con 40 miembros, que deberán ser elegidas por sus méritos. Los dos Colegios podrían coexistir una década, al cabo de la cual podrían fusionarse en un solo Colegio Nacional, por fin paritario.

Quedamos atentas y atentos a las respuestas del Presidente de México y los titulares de las Secretarías de Educación y de Cultura.

Patria para todos y todas.

La igualdad no en un siglo, ahora.

Escribir un comentario