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El “Legislador en Jefe”, Como las Golondrinas, no Volverá al Congreso el Próximo Sexenio

*Porque se Augura un Gobierno Dividido, una vez más

*La Tendencia al Alza del Reformismo Constitucional

*Las Aprobaciones de Iniciativas del Jefe de Gobierno

Por Nidia Marin

Es nuestro sino. Trágico o no para el próximo sexenio México tendrá un gobierno dividido. Así ha sido en el ámbito federal desde 1997, es decir desde hace 21 años que se cumplirán en 2018. No ha sido miel sobre hojuelas en el Congreso… y tampoco lo será, si nos atenemos a lo que ha sucedido en estas décadas.

El maestro Mauricio Calcaneo Monts, menciona aquellos tiempos.

Dice que a grandes rasgos, se habla del tránsito de una situación en la que un solo factor, el presidente, daba razón de la producción legislativa, tanto en términos de presentación como de aprobación de iniciativas de ley; a una nueva dinámica en la que se observa:

1. Un crecimiento exponencial del número de iniciativas presentadas, siendo los legisladores quienes formulan el mayor número de proyectos;

2. Incremento en números absolutos y disminución en términos relativos de las iniciativas aprobadas, es decir, se aprueba un mayor número de iniciativas, pero es baja la proporción de éstas con relación al enorme cúmulo de las que son presentadas;

3. El ejecutivo redujo la cantidad de iniciativas que presenta y también disminuyó el número de las mismas que le son aprobadas, aunque con porcentajes superiores al 50 por ciento por lo que no se puede hablar de parálisis legislativa;

4. El fortalecimiento del papel desempeñado por las comisiones legislativas y los partidos políticos; y

5. Una fuerte tendencia al consenso y a la conformación de coaliciones sustentadas en los temas.

Entre 1988 y 1998 expone “el pluralismo en la Cámara de Diputados tuvo impacto en rubros como el volumen de iniciativas presentadas por el ejecutivo, la proporción de proyectos del ejecutivo que son aprobados, y en los indicadores de eficacia y éxito legislativo”.

En su excelente trabajo menciona, además, “… un comportamiento diametralmente distinto antes y después de 1997, que condujo a que el presidente dejara de ser el legislador en jefe, sin que exista, ni de lejos, una parálisis legislativa; al contrario, hay un mayor número de iniciativas de ley aprobadas en ambas cámaras, lo que fue impulsado de manera destacada por los partidos de oposición”.

Lo que sí se ha llegado a presentar es la tendencia a la baja en la aprobación de iniciativas por cierto presentadas en su mayoría por los propios legisladores. Ello es vinculado más al “enorme aumento de iniciativas presentadas”.

Con base en diversos trabajos realizados por especialistas a lo largo de estas dos décadas, el maestro Calcáneo Monts plantea por ejemplo la importancia de las iniciativas de ley del poder ejecutivo que fueron aprobadas en las LVII, LVIII y LIX legislaturas de la Cámara de Diputados. Y de acuerdo a Espinoza y Miguel puntualiza “en las tres legislaturas… la mayor parte de iniciativas aprobadas al Presidente… resultaron de baja y mediana importancia… la mayoría de iniciativas de alta importancia… quedaron… pendientes… o rechazadas por el Congreso”.

Además explica:

“Más recientemente, Casar y Marván (2014) han puesto atención en el proceso de reforma constitucional durante los gobiernos divididos en el lapso 1997- 2012. Su propósito es poner a prueba la opinión bastante generalizada sobre la supuesta parálisis legislativa o la poca importancia de las reformas aprobadas en los gobiernos divididos. De acuerdo con la información recabada por los autores, no tienen sustento empírico tales planteamientos pues existe una clara tendencia al alza del reformismo constitucional en especial en los gobiernos sin mayoría. Así, se reporta que de 1982 a 1997 hubo 39 decretos de reforma constitucional aprobados, mientras que de 1997 a 2012 se contabilizan 69 que en su mayoría han tenido el visto bueno de amplias coaliciones partidistas”.

Calcáneo Monts en su trabajo “Relaciones Ejecutivo Legislativo en el Ámbito Subnacional de México: el caso del Congreso de la Ciudad de México”, publicado por el Instituto Belisario Domínguez del Senado de la República, dice en síntesis sobre el Congreso de la Ciudad de México que está cumpliendo 10 meses de haber sido creado:

1. Al Jefe de Gobierno se le aprobaron el 83 y 70% de las iniciativas que presentó en las V y VII Legislaturas respectivamente. Se trata de porcentajes bastante altos, que indican que no existe un bloqueo legislativo hacia los planteamientos del Jefe de Gobierno en el gobierno dividido ni mucho menos en el unificado.

2. El Jefe de Gobierno no es, ni de lejos, el gran legislador de la Ciudad de México, pues sus iniciativas apenas y representan el 18% del total de iniciativas aprobadas en la V Legislatura y el 12% en la VII Legislatura. Apenas 1.8 y 1.2 de cada 10 iniciativas aprobadas por la ALDF en las V y VII Legislaturas tuvieron su origen en el Jefe de Gobierno.

No hay negro o blanco, pues.

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