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Las Revueltas de Silvestre

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Una Balacera más en los Estados Unidos

*El uso Indiscriminado de Moderna Tecnología Letal

*Utilizada en Calles, Viviendas y Servicios Públicos

*Las Matanzas de un Enemigo que Tiene mil Caras

*Y en Latinoamérica se Ensalza al Gatillero, al Sicario

Por Silvestre Villegas Revueltas

Hace poco más de una semana, los diversos medios de comunicación en México y en el resto del mundo dieron la noticia de que en la pequeña población de Sutherland Spring en la rural Texas, esto es, al oriente de la Ciudad de San Antonio, un hombre armado y vestido a la usanza de fuerzas especiales se metió a un templo bautista y mató a un par de decenas de feligreses e hirió a otros tantos. Luego, un miembro de la iglesia en conjunción con otros vecinos los persiguieron por calles y caminos para finalmente encontrarlo muerto: se había suicidado. De inmediato la consternación pública, las declaraciones de la feligresía anglo y mayoritariamente de origen mexicano (resulta significativo el mutis del muy condenatorio secretario Videgaray). Las cadenas de noticias gringas dando los pormenores familiares del lunático-asesino reiterando que no se trató de un crimen de odio racial, y las sucesivas declaraciones del presidente Donald Trump en el sentido de que dicha matanza no se le puede achacar al derecho constitucional de portar armas, ni de que dicha carnicería sea producto del peso económico que significa la libertad de compra en un mercado muy jugoso que ofrece pistolas, rifles, ametralladoras y un largo etcétera.

¿Qué significa este degolladero en Texas o los sucedidos en Las Vegas, Charlottesville, Florida, etcétera? ¿Por qué son importantes las muy variadas reacciones? Las respuestas son dignas de un grueso libro, pero daremos algunas que son pertinentes a nuestros lectores mexicanos y a la circunstancia nacional al sur del Río Bravo. Lo primero y creo más importante, son los productos culturales de la civilización estadounidense referidos a la exposición reiterada de una extrema violencia y el uso indiscriminado de la más moderna tecnología letal a ser usada, no solamente en la guerra contra el yihadismo sino muy particularmente en las calles, viviendas y servicios públicos de aquella sociedad. Cualquiera de nuestros estimados lectores ha podido ver en películas, series de televisión, caricaturas de la compañía Marvel, juegos por computadora, juguetes y en las declaraciones de los políticos de extrema derecha estadounidense: el uso indiscriminado de todo tipo de armamento que resulta en matanzas de un enemigo que tiene mil caras. Hay que decirlo, la cultura popular estadounidense es sangrienta por definición. En nuestra realidad latinoamericana, el libertinaje de los productores televisivos que obviamente ganan mucho dinero es producir, igualmente, series de televisión y películas que engalanan la cultura del narcotráfico, que ensalzan los usos y costumbres del otrora gatillero hoy sicario. En muchos jóvenes mexicanos hoy es reproducida una cultura violenta que se asemeja a la sucedida en la Unión Americana; no se le puede achacar exclusivamente a la pobreza imperante de la sociedad mexicana porque ésta siempre la ha habido. En tiempos republicanos ha existido gente humilde, pero la ha habido sumamente honesta. Otros tantos siempre han delinquido, pero no en los grados y sobre todo la saña con la que en la actualidad se informa en los medios noticiosos. En cambio, sí es un mal ejemplo, todas las rapacerías sin consecuencias judiciales que realiza la clase política mexicana a lo largo y ancho del territorio nacional: si ellos se convierten de un sexenio para otro en inmensamente ricos y violentos por complemento, el ejemplo cunde porque el dinero fácil siempre ha sido poderoso imán, más aún cuando el ladrón tiene pocas posibilidades de realmente ser aprendido. No me cabe la menor duda que el libertinaje en que cayó la cultura occidental desde el final de la Primera Guerra Mundial ha ido fortaleciendo más y más la violencia, pero sobre todo la insatisfacción personal. El consumismo extremo que va de los celulares, la comida, la moda y los viajes entre otros muchos rubros es proporcional a la soledad que a diario experimentamos; en la red todas las jornadas aparecen notas que incitan al morbo: el tremendo escote de la actriz tal o los atributos “masculinos” del actor de la serie X. En fin, en estos albores del siglo XXI me parece que el capitalismo goza de una fortaleza económica y una gangrena moral que le es consustancial. ¡¡Quién sabe si lo anterior producirá una hecatombe de alcance mundial!!

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