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Los Privilegios del Poder

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Salario Mínimo, una Negociación de Muchas Aristas

Por Verónica V. González y Arnoldo Piñón

Fijar en el salario mínimo en 92.72 pesos diarios, es una propuesta que ojalá se concrete: permitiría que los trabajadores que lo ganan, tengan condiciones para situarse en la línea elemental de bienestar social, sin que se generen condiciones para que, como ocurría hasta épocas recientes, fuera utilizado como un elemento para aumentar precios y con la inflación.

 

Es decir, la fijación del salario mínimo se haría a través de cantidad fija y no de porcentaje, a fin de no impactar a los salarios establecidos en los contratos colectivos, como ocurrió ya el año pasado, con lo que se evitó que de inmediato los precios lo hicieran nulo.

Interesante por demás que sea el sector privado el principal interesado en que la percepción elemental contemplada por la ley laboral, escale con mayor rapidez. Sin duda busca evitar que Estados Unidos tenga argumentos para acusar a nuestro país de prácticas dumping en más negociaciones de modernización del Tratado de Libre Comercio.

No deja de ser una ironía que las otrora grandes centrales obreras, como CTM, CROC y CROM, jueguen un papel decorativo, lo que fortalece las sospechas de protección contractual. Ni siquiera han tenido capacidad para enviar representantes a las negociaciones del TLC, como si les fuera ajeno a los trabajadores, consecuencia de una errónea política en contra del sindicalismo que, debe analizarse, tuvo uno de sus peores capítulos a principios de 2013.

Como sea, la propuesta tiene un aspecto positivo: no es posible que nuestro país ocupe el penúltimo lugar en cuanto al salario más bajo en América Latina. Es para dar vergüenza, aun cuando ello se traduzca en un punto de atracción para empresas que buscan disminuir sus costos de producción.

Entre las repercusiones positivas de un salario mínimo realista a las circunstancias económicas, está que permitirán el fortalecimiento interno con una mayor demanda, lo cual mejora perspectivas productivas de diversos sectores. La decisión de desvincular a ese salario de multas y otras determinaciones, permite que se impulsen políticas que permiten un fortalecimiento.

Y si bien es cierto existen contradicciones respecto al número de trabajadores que perciben el mínimo -las cifras oscilan entre medio millón, a tres millones y hasta a seis millones-, es evidente que mantenerlo en niveles por debajo de los mínimos de bienestar condenaba a la miseria a un número importante de familias; falta todavía mucho camino para que alcance niveles de competitividad internacional.

Suena imposible, y sin duda lo es, pensar en la posibilidad de compararnos con Estados Unidos, donde hay zonas que el salario mínimo es hasta de catorce dólares la hora; la comparación es aceptable tomando en cuenta que somos dados a importar micros extranjeros en materia laboral. Las reformas a la Ley Federal del Trabajo, en 2012, y a las pensiones en 1996 y 2007 son el mejor ejemplo, cuyos resultados están en entredicho.

El gobierno del presidente Enrique Peña tuvo la virtud de reencauzar una propuesta original de Miguel Ángel Mancera de encaminar el salario mínimo hacia niveles de mayor económico, tuvo la virtud de desvincularlo como referencia para evitar amenazas inflacionarias.

En el caso del jefe de gobierno de la Ciudad, sin duda su propuesta en torno al salario mínimo tuvo una motivación de política electoral, con la gran desventaja que optó por impulsar un aumento al salario mínimo, olvidándose que grupos de trabajadores de la capital del país ni siquiera lo ganan. ¿Por qué nada ha hecho para que todos los afiliados al Sindicato Único de Trabajadores del Gobierno de la Ciudad de México (SUTGCDMX) ganen el mínimo burocrático?

Para la agenda

El activismo político de José Reyes Baeza, que incluyó ya una comida con una treintena de presidentes Municipales y las flores del gobernador Javier Corral - ¿alguien recuerda el pleito con César Duarte? -, hace prever que, en breve, la dirección general del ISSSTE quedara acéfala... A finales de febrero próximo debe ponerse en práctica la reforma a la ley laboral que implica la desaparición de las juntas d conciliación y arbitraje para ser sustituidos por juzgados, con el objetivo de agilizar la impartición de justicia. Hasta ahora no existe claridad en la forma en que esa reforma va a aterrizar, toda vez que intereses añejos pretenden que se mantenga la representación tripartita, lo que implicaría más de lo mismo. Otra alternativa es la desaparición de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social. Falta muy poco para que el velo se descorra... El viernes próximo, unos 1800 trabajadores de la sección 17 “Tesorería” del SUTGCDMX elegirán a sus dirigentes para los próximos cuatro años. Los candidatos son la actual secretaria general, Leticia Lorencez, Lourdes López y Gualberto Navarro. La señora López basa sus expectativas en Roberto Hernández Lara, quien por la excesiva cercanía que mantiene con el subsecretario Miguel Ángel Vázquez, le ha permitido un grupo importante de comisionados - ¿por qué a sus hijas no las incluyó en la campaña de proselitismo manteniéndolas en su casa? -, en un intento por evitar el seguro triunfo de la señora Lorencez. Y Navarro, un notificador de la Unidad Tributaria San Lázaro parece condenado a ser decorativo...

 




Misión política.com

At´n:

Verónica V. González y Arnoldo Piñón.

Cd. de México, 1 de noviembre de 2017.


Me refiero a su columna Los Privilegios del Poder, publicada el día 31 de octubre en que se pregunta por los resultados del Convenio ISSSTE-CNDH.

Al respecto les compartimos el esfuerzo que los más de cien mil trabajadores del ISSSTE, estamos realizando día con día para dotar de calidez y dignidad la atención que brindamos a más de 13 millones de derechohabientes

Por supuesto que los resultados son absolutamente positivos y gratificantes, medidos a través de encuestas pertinentes que indican que en el lapso de vigencia de  “Trato para un buen Trato” programa en el que enmarcamos el cambio de actitud, la atención de urgencias en unidades de la zona metropolitana de la ciudad de México, por ejemplo, la percepción de satisfacción entre nuestra derechohabiencia ascendió de 6.25 a 9.08 en una escala de 10.

Otro indicador a tomar en consideración, es la recepción en 2016, de una sola Recomendación de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos.  El hecho de que haya más quejas, puede obedecer entre otros, a una mayor presencia social del mecanismo, pero también puede interpretarse en la correlación respectiva, que nos hemos ocupado con mayor intensidad de su abordaje de manera oportuna.

Estamos ciertos que las actitudes generadas en el tiempo y con la práctica reiterada, requieren de voluntad, trabajo constante y ayuda profesional para trastocarlas en positivo. Por ello la suscripción del instrumento que llama su atención y en virtud del cual, ya se ha capacitado a 34,573 servidores públicos.

La naturaleza de la tarea que describe nuestro objeto, presentará, siempre, circunstancias reprochables desde alguna perspectiva, pero trabajamos con perseverancia para que cada vez sean menos.


Atentamente.

ISSSTE

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