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Las Revueltas de Silvestre

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Claroscuros en el Tema Catalán

*La Independencia se Materializará en el Futuro

*Será Parecida a la Experimentada por la Isla Verde

*Debieron Invitar al Priismo Para Diseñar la Estrategia

Por Silvestre Villegas Revueltas

Porque el tema relativo al movimiento independentista catalán va desarrollándose día a día, cuando se escriben las presentes líneas, contextualizo señalando que Puigdemont junto con otros cinco funcionarios se encuentran exiliados en Bélgica y en estos días Carmen Forcadell amén de otros representantes populares catalanes declararán frente a la fiscalía en torno a los diversos delitos que el Estado Español les imputa. Aparte de la sentencia judicial que previsiblemente será varias veces condenatoria para los involucrados y para el movimiento en general, bajo la lectura del sentimiento popular de los catalanes que no tiene porque ser mayoritario, el gobierno de España la tiene perdida porque la independencia se materializará en el futuro. Lo anterior lo afirmo, porque quienes hemos estudiado los procesos independentistas tan disímiles como el de los Estados Unidos, México, Irlanda y la India entre otros casos, me parece que el de Cataluña será muy parecido al que experimentó la isla verde del otrora Imperio Británico. Va la comparación. Cuando se constituyeron los Estados Unidos Mexicanos, era tal la oposición respecto a España asumida por una minoría muy batalladora que legisló para establecer la república, para instituir el federalismo, para cambiarle el nombre a las provincias quitando por ejemplo la Nueva Santander por Tamaulipas, por modificarle la denominación a ciudades como Valladolid por Morelia y finalmente llevar a cabo dos edictos que materializaron la expulsión de muchos españoles del país. Eso no sucederá en Cataluña porque además de que en el caso mexicano mediaba un ancho y presuroso océano, lo que sucede en la península ibérica hoy repite una vez más los regionalismos, nacionalismos y demás lindezas que han padecido los europeos desde la caída del Imperio Romano, los cuales quedaron soterrados momentáneamente por las condiciones posteriores al fin de la Segunda Guerra Mundial. Repito, el caso de Irlanda me parece será el camino que tome el proceso catalán por las siguientes cuestiones: su territorio forma parte de la península ibérica como Irlanda es inmediatamente adyacente a los reinos británicos. Los irlandeses hablan la lengua de Chaucer pero los carros policiacos, los letreros de las calles, la nomenclatura de oficinas de gobierno y servicios como los hospitales están en irlandés o gaélico: lo mismo sucede en Barcelona, Gerona o Lérida, perdón Girona y Lleida. Posiblemente, en el aspecto económico sea distinto porque Irlanda era la parte pobre y Cataluña tiene recursos, comunicaciones, educación y empresarios; por cierto, desde América felicito al consejo de Freixenet por haber mantenido sus oficinas en Barcelona y no haber seguido la cauda de empresas que estaban allá porque les convenía…nada más.

Cuando estudiábamos la educación primaria se nos indicaba que los descubrimientos de Colón y demás aventureros se hicieron en nombre de Castilla que no de Aragón: ¡¡cómo no quieren que estén resentidos!!  Luego Carlos V, el rey de los chocolates, materializó la constitución del Imperio Español para posteriormente hacerlo pedazos la intolerancia de Felipe II; vinieron otros reyes de dudosa inteligencia que quebraron a España enriqueciendo con la plata americana a holandeses e ingleses. Fueron trescientos años de historia colonial que no valía la pena acordarse de ella. No es cierto, porque en el caso mexicano (periodo republicano e independiente) es el resultado de una confluencia de tradiciones culturales que no de naciones, aunque existan numerosos pueblos originarios de América. Pero del lado de España debe reconocerse que ésta es un estado europeo compuesto con varias nacionalidades cuya ideología, sucesos violentos e idiosincrasia tienen hondas raíces históricas, más allá de 1714. El sentimiento contra el centralismo castellano viene de mucho tiempo atrás de la España de Franco, pero se manifiesta en lo contemporáneo; me acuerdo que en el año de 1978, en Tarragona manejando mi padre un auto con placas de Madrid nos rompieron un vidrio mientras estaba estacionado y en Urgel, cuando visitábamos una de sus iglesias románicas, nos dieron los papeles de la explicación en catalán y mi madre espetó que la quería en “lengua nacional” armándose la de Dios es Cristo. Si estas anécdotas, como las miles de manifestaciones de nacionalismo catalán en lo diario, en las actividades cotidianas, en las cosas menudas son ignoradas por el gobierno de Rajoy, por la clase política española y los jueces, estarán haciendo una lectura errónea del fenómeno en Cataluña que no se circunscribe a Puigdemont, Junqueras, el CUP, etcétera: es mucho más profundo. La votación del 21 de diciembre, que debió hace meses plantearse como un referéndum consensuado (el priismo debió ser invitado para diseñar la estrategia de Madrid), quizá la gane el unionismo, pero la cuestión del independentismo catalán continuará y al final de cuentas logrará parte o todo su cometido. Por cierto, las declaraciones independentistas siempre han sido unilaterales, ilegales y realizadas por una minoría sobre-ideologizada y combativa: leamos a Franklin, Bolívar o Gandhi, cada quien, en su momento, estrategias distintas pero un mismo objetivo.

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