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Democracia Extraviada

*El Disfraz Anunciado Para Fortalecer “El Dedazo”

*Un Formato de Selección Tras Puertas Tapiadas

*La Costumbre que ha Contaminado a los Partidos

Por Ángel Lara Platas

Y los dirigentes partidistas siguen sin saber qué hacer para sacudirse la fobia de los que lamentan que sus impuestos vayan a caer en los bolsillos de los partidos; por la evidencia, constatan que no hay los menores beneficios para nadie del pueblo elector.

Aunque varios partidos ya definieron el método de selección que utilizarán para elegir a quienes deban contender en las elecciones del próximo año, ninguno de los métodos escogidos satisface los requisitos democráticos que necesita la sociedad mexicana.

El PRI, por ejemplo, en su asamblea nacional y en las estatales, aprobó el método de convención de delegados para escoger a sus candidatos. Esto es ni más ni menos que una disfrazada forma de fortalecer aquel método de selección conocido como “El Dedazo”.

Con este procedimiento, los ciudadanos sólo participan en la segunda parte del proceso, que es el depósito de la boleta en la urna electoral, cruzando el nombre de personas a las que no tan solo no les consultaron para hacerlos candidatos, sino que, en algunos casos, ni siquiera los reconocen.

Con el mencionado proceso que el selecto grupo de priistas escogió, los electores se ven obligados a votar por candidatos que serán seleccionados por unos consejeros que a duras penas se representan a sí mismos, en un formato de selección que se lleva a cabo tras puertas tapiadas; solamente para cumplir con el deber cívico de votar, pero sin el menor ánimo que regularmente debe haber en regímenes democráticos. Si en los partidos campeara el espíritu democrático, ya hubiesen modificado los procesos de selección de candidatos, como parte de una estrategia inteligente y civilizada.

Hay que destacar que, con el método aprobado, la llamada sociedad civil sigue al margen de las decisiones en la selección de los candidatos que postulan los partidos políticos, agregando que la ambición de controlar para su beneficio la postulación de los candidatos, no es un asunto privativo del Revolucionario Institucional, es una costumbre que ha contaminado a todos los partidos políticos en México.

Votar solamente por candidatos que son escogidos por los partidos políticos o las élites del poder, no entraría en lo que conocemos como democracia. El procedimiento sería considerado plenamente democrático cuando los electores propongan a los partidos a quienes deban representarlos y no al revés.

El debate sobre el financiamiento a los partidos políticos sigue empantanado. La mayoría de la gente, de acuerdo a lo que por todos lados se escucha, se pronuncia por que no se les otorgue un solo centavo. Otro sector importante opina que sí se les debe financiar, pero únicamente mientras transcurren las campañas electorales, tal como ocurre en otros países del mundo incluido Estados Unidos de Norteamérica.

No estaría nada mal ésta propuesta, sería la más justa, aparte que se les financiara de manera proporcional a los votos obtenidos.

Por otra parte, hay voces de la sociedad que se entonan para exigir la desaparición de los partidos políticos por solapar a funcionarios corruptos. Si bien es cierto que esta acusación envuelve a casi todos, el PRI, el PAN y el PRD son los más señalados, sin descartar a funcionarios de MORENA que también han sido señalados, como ocurrió en uno de los municipios del Estado de México.

Es tal la irritación popular que, de plano, no quiere saber nada de partidos políticos, solo que hay algo importante que mencionar: Los partidos políticos como parte de la instrumentación social sí son necesarios. El problema no son estos en sí, sino quienes han hecho de los mismos una forma de perpetuarse en el poder con los desmesurados beneficios económicos que ello representa.

La gente espera un nuevo modelo de estos instrumentos políticos, en el que se evite la concentración del poder.

También se argumenta que los partidos deberían recibir una penalización especial cuando las personas que postulen abusen del puesto, particularmente en lo que se refiere al irracional uso del erario público, el tráfico de influencias y la impunidad.

Mientras tanto, las dirigencias partidistas absortas en temas triviales, están descuidando analizar a fondo el rumbo que deben seguir para emparejarse con las exigencias sociales. Por ejemplo, no se les ve ni oye en uno de los temas que más han despertado comentarios en los últimos meses, el Tratado comercial con Estados Unidos y Canadá, en lugar de ocuparse en descalificar al oponente; para eso está la figura de la denuncia ante las instancias correspondientes.

Tampoco se han puesto a analizar el tipo de campaña que deben desplegar los candidatos, más acorde con el sentimiento popular después del 19 de septiembre pasado, cuyos terremotos también movieron la conciencia de la gente.

 

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