Banner




Ud. está aquí
Banner
Banner

Del Cine y las Leyes

Correo electrónico Imprimir PDF
the_firm_poster

“La Firma”

No Revelarás los Secretos de tu Cliente

Por Horacio Armando Hernández Orozco

“La Firma” (“The Firm”) película estadounidense, dirigida por Sydney Pollack, basada en la novela homónima de 1991 del escritor John Grisham, con la actuación de Tom Cruise (Mitch McDeere), Jeanne Tripplehorn (Abigail "Abby" McDeere), Gene Hackman (Avery Tolar), Ed Harris (Wayne Terrance), Holly Hunter (Tammy Hemphill), Hal Holbrook (Oliver Lambert) y David Strathairn (Ray McDeere); cuyo estreno fue en 1993.

Mitch McDeere ha culminado brillantemente sus estudios de abogado en Harvard y es contratado por el bufete Bendini, Lambert y Locke con sede en Memphis, donde el despacho le facilita una vivienda, un automóvil y todo lo necesario; en un viaje de trabajo a Islas Cayman, Mitch advierte que en ese despacho se realizan operaciones ilegales para lavar dinero de la familia Moroto, que pertenece a la mafia de Chicago, por lo que sus jefes tratarán de hacerle callar.

Una vez más, John Grisham presenta como protagonista a un joven egresado de la escuela de leyes, que tiene toda la ilusión de ser un paladín de la justicia, debiendo actuar dentro de la ley, con ética y profesionalismo. El tema central de la película es el conflicto entre el secreto profesional frente a la presión de las autoridades y como segundo tópico el lavado de dinero a través de los despachos de abogados.

LA EVASIÓN Y LA EVITACIÓN DE LOS IMPUESTOS

La firma Bendini, Lambert y Locke se especializa en impuestos, y planea estrategias fiscales para que sus clientes paguen dentro de lo legal el menor porcentaje de impuestos, pero en realidad, el bufete es sólo una fachada del crimen organizado, pues a través de empresas de otros clientes se lava dinero proveniente de la mafia.

La evasión de impuestos, es una actividad ilícita generalmente contemplada como delito, que consiste en ocultar bienes o ingresos, declarar menores ingresos o presentar deducciones improcedentes con el fin de pagar menos impuestos; y se le llama dinero negro a todo aquel que ha evadido el pago de gravámenes fiscales; a su vez, la evitación de impuestos es la utilización de métodos legalmente permisibles para evitar el pago del impuesto; ambas figuras tienden a pagar la menor cantidad de impuestos, pero la evasión está al margen de la ley, mientras que la evitación está dentro de la norma al utilizar las herramientas o lagunas de la propia ley.

DEL INGRESO FALSO A LA EMPRESA FANTASMA

Mitch acompaña a Avery Tolar a Islas Cayman para mostrarle a su cliente Sonny Capps la nueva estrategia de reducción en el pago de impuestos; al principio Sonny está renuente a esa táctica, pero Avery le recuerda que el despacho tiene otros clientes que deben ser protegidos, a lo que el Sonny responde que no le tiene miedo a la gente de Chicago, es cuando Mitch le indica a éste que la estrategia es legal y lo será hasta que no cambien las leyes, por lo que de hacerlo después será demasiado tarde.

Esta escena presenta la estrategia de “mezcla” que utiliza el despacho para lavar dinero, mediante empresas existentes que operan legalmente a las cuales les inyectan dinero proveniente de la mafia, representando ganancias en apariencia lícitas que luego deben ser repartidas.

La idea de usar empresas o negocios legalmente establecidos fue una estrategia fiscalmente diseñada desde los años 20’s, cuando se crea una red de lavanderías para esconder la procedencia ilícita del dinero conseguido a través de sus actividades criminales, ya que la mayoría de los pagos en las lavanderías se hacía en efectivo, por lo que resultaba difícil distinguir que dinero procedía de los delitos; de esta actividad proviene la expresión “lavado de dinero”.

De alguna forma, también puede estimarse la utilización de una empresa fantasma, la cual sirve como vehículo para diferentes operaciones empresariales sin tener ella misma activos significativos u operaciones propias; estas empresas no son ilegales en sí mismas, y pueden tener objetivos empresariales legítimos, pero son un elemento importante de la economía informal e ilegal (economía sumergida), especial en los paraísos fiscales, ya que para eludir impuestos se realiza la compra y venta a través de compañías fantasma para ocultar beneficios auténticos, pues la empresa principal no tiene que reportar a su país los importes, evitando impuestos.

LA VIRTUD DEL SECRETO PROFESIONAL

Mitch recibe una visita del agente del FBI Wayne Terrance, quien ha descubierto que, tras el bufete se esconde un montaje para blanquear dinero de la mafia, con esta información Mitch confirma lo sucedido en Islas Cayman, el agente federal quiere que revele las operaciones de sus clientes para poder enjuiciar a los socios del despacho.

Esta escena muestra el conflicto ético y moral que enfrenta el protagonista, pues de revelar la información rompería con su juramento de secrecía profesional, y le sería retirada su licencia de abogado, pero si no lo hace puede incurrir en responsabilidad penal por obstrucción de justicia y por encubrimiento, máxime que está consciente de que el despacho encubre actividades ilícitas.

Immanuel Kant señalaba que todo hombre prudente encuentra necesaria la ocultación de buena parte de sus pensamientos, y no dejarse ver ’enteramente’ como se es; lo cual delata la propensión de la especie humana a ser malintencionados los unos con los otros.

El principal problema abordado por la cinta es el alcance y la fuerza que debe tener el secreto profesional del abogado y el respeto a la relación de confidencialidad existente con el cliente, pero en ocasiones está obligación ética colisiona con instituciones de mayor entidad o valor.

El dilema ético-deontológico se identifica en la relación del secreto profesional en el ejercicio de la abogacía, en correlación con otras normas deónticas de distinto fundamento, pero de igual o mayor importancia para el bien general, como lo es el evitar la continuación de conductas delictivas y no ser encubridor en una organización criminal.

La decisión dependerá de la opción a la que se dé importancia en relación con los fines del derecho, pues el secreto profesional puede ser concebido como un deber absoluto o relativo, que admitirá casos de excepción y de quebrantamiento fundados en principios de mayor jerarquía ética y moral, y no en simple intereses de la autoridad gubernamental; teniendo un alto costo para un profesional revelar los secretos de sus clientes, pues no existiría la confianza de la clientela futura en un abogado que ha traicionado esa confianza profesional; pero es válido que ¿a petición de la autoridad deben los abogados revelar los secretos de sus clientes?

La mejor respuesta la tendrá como siempre nuestro amable lector…

Escribir un comentario