Banner




Ud. está aquí
Banner
Banner

Artículo Invitado

Correo electrónico Imprimir PDF
mascara

Demagogia y Algo más

*Riesgos de las Campañas Electorales Prematuras

*Deterioro en Imagen, en Discurso y en los Gastos

*Las Encuestas, al Principio, Resultan Engañosas

*Aun Votamos por Simpatía, Sentimiento y Emoción

Por Ulises Corona*

La prematura idea de tener candidatos a una elección popular tiene consigo demasiados argumentos en contra; parto del hecho de la hipótesis que siempre he manejado: Tenemos procesos electorales muy caros, y poco efectivos, las campañas político electoral cuando inician a temprana fecha, previa a un proceso electoral, trae como consecuencia los siguientes resultados:

A) Un desgaste del candidato en su imagen.

Lo anterior supone que el rostro vivo de una persona que jugara para postularse en un cargo de elección popular, tiene que mantenerse; viva, actuante y vigente. Esto supone que el mantenerse en demasía presencia ante medios o el electorado, tiende a desgastar la imagen, de hecho, el propio candidato se cansa de sonreír y es repetitiva su presencia, hasta llegar al aburrimiento o el hartazgo.

B) Un desgaste en el discurso.

Lo que sucede es que el candidato es repetitivo en su mensaje, reitera en todo momento las frases mosaico de cada evento o mitin; quienes le siguen escuchan lo mismo en términos de propuesta, al grado tal de ser repetitivo en sus temas cómicos o chistes; los repite cual grabadora y eso de igual manera es desgastante.

C) Un gasto excesivo en los costos de campaña.

Además de mantener una estructura de miembros del equipo que, si bien cobran poco, es necesario el mantener un recurso constante y permanente para gastos de personal, como gastos de operación política. De hecho, no hay recurso que alcance para toda una campaña.

D) Se corre el riesgo de ser amonestados por los organismos electorales de llevar a cabo campañas a destiempo; por lo que tienen que hacer muchas artimañas para poder realizar proselitismo sin ser detectado como tal, es decir se tiene que interpretar la ley en muchas formas para poder tener presencia en la calle.

E) El desgaste obvio del equipo de campaña.

El grupo de personas sufre en demasía el estrés, llegando el caso de enfermar o tener roces entre el propio grupo; se les olvida que: en campaña, no todos los que están en la misma llegan a estar en el equipo final, y en el caso de que se gane, no todos estarán en el grupo final de gobierno, incluso muchos de los que sí estarán, ni siquiera estuvieron en campaña.

F) Se acaba el electorado.

Muchas de las personas que siguen al candidato terminan por cansarse de esta movilidad, suponen que al final darán su voto al candidato y que ya no es necesario de su presencia en las reuniones o mítines; el efecto es multiplicador, el resto de las personas se desalientan y terminan por dejar al candidato solo, siendo dudoso su voto el día de la jornada electoral.

Los partidos políticos que suponen que llevaran ventaja en el posicionamiento de los votantes, al adelantar sus campañas, se equivocan, las encuestas de inicio del proceso son engañosas, el electorado es infiel por naturaleza, no existe cultura política que garantice un triunfo del electorado duro o efectivo, este último ya es un mito, y no es una realidad eficaz. El día de la votación se puede, con dinero, cambiar el sentido de la elección, tanto individual como grupal, el voto de conciencia no se da, no existe en México, salvo en mínima, muy pequeña proporción; aun así, el voto diferenciado tampoco permite una conciencia crítica que permita suponer que se gana o se pierde.

En México aún votamos por simpatía, sentimiento u emoción, votamos por los colores que nos gustan, incluso si estos son los de la bandera; votamos por el más guapo o copetón, por aquel o aquella que habla bonito, votamos por el más bien parecido, el que tiene cara de honesto, el que me pide mi jefe o mi líder sindical.

Votamos por quien el día de la jornada me invita a desayunar, aunque sean unos tamales, y en taxis o peseras me lleva a la casilla y al final me dará un apoyo; votamos si no llueve, si el partido de futbol que obligadamente habrá en TV está muy malo, votamos o votaremos, al final de cuentas si nos da la gana.

Triste realidad darme cuenta de que, además de campañas, adelantadas llenas de demagogia y mucha basura, -no solo verbal- el triunfo de quienes nos gobernaran en la boleta ya está marcado.

* Académico universitario FCPyS UNAM

Escribir un comentario