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Lascas Económicas

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La Importancia del Cuarto de Junto en la Negociación

Por Luis Emigdio Contreras

Recién desempacado de Washington, uno de los personajes clave del llamado Cuarto de Junto –los grandes empresarios, pues-, nos comentaba hace solo unas horas que la posición estadounidense en eso de poner al día el Tratado de Libre Comercio de América del Norte “ha ido de la soberbia a la sordera”; lo peor, nos dice, es que se espera pase a la amenaza en las subsecuentes rondas, si se hacen realidad, de frente a los calendarios electorales que más nos agobian a los mexicanos, que a los falsamente autodenominados “americanos”.

En la letra chiquita de lo señalado por escrito en la declaración final de las tres partes, nos hace ver, se debe leer con cuidado que las juntas por venir, no hablamos de la de México en noviembre, los del sur nos veremos acorralados porque ellos querrán sacar a como dé lugar “su” acuerdo, valiéndoles un pepino si acá de este lado nos estamos desgarrando las vestiduras en pos de un candidato para dirigir los destinos nacionales en los próximos seis años.

Eso lo quieren manejar como una especie de ventaja comparativa en capítulos como el de reglas de origen, con claro mensaje para las armadoras y los autoparteros, en el sector agroalimentario y, sin duda, en telecomunicaciones y energía, donde quieren llevarse los vecinos del norte toda la canasta, con todo y el moño rojo respectivo.

Le preguntamos sobre esa suerte de alianza que están teniendo autoridades y empresarios mexicanos con sus contrapartes canadienses, y nos espetó que, si bien hay reconocimiento y hasta una suerte de cariño por estos amigos, al final del camino cada quien ora por su santo, a sabiendas que los chicos de la hoja de arce mantienen una relación mercantil con los estadounidenses en donde, de entrada, no se esgrime esa amañada y falaz historia de que hay un déficit comercial bilateral, como sí ocurre por el lado mexicano.

Dicho de otro modo, en donde sí hay unión con Canadá es en lo que hace al discurso de no mover a lo idiota, como lo pretende Donald Trump y sus empleados, los capítulos agroalimentarios, de solución de controversias y compras de gobierno, en donde el daño a canadienses se constituiría, entre otras cosas, en desplomes en los ingresos y desempleo colectivo, medido en miles de trabajadores de allá, el verdadero norte de América.

Pero regresando a nuestra fuente, hay algo que le llama fuerte la atención: en esto de modernizar al TLCAN, los hijos del Tío Sam afilan escudos y armas en eso del sector financiero, en donde buscan, por un lado, establecer fuertes candados a las inversiones bancarias, bursátiles y de servicios similares y conexos, de aquí para allá, pero exigirán –nos advierte el amigo- que les terminemos de abrir el ostión con mayor laxitud de la ahora existente, descuidando aspectos, incluso, como eso del lavado de activos o las llamadas operaciones sospechosas, en aras de la “libertad”. Estaremos lucidos.

Llama la atención que este asunto, por ejemplo, no se encuentre directamente en los textos que ya tienen las tres partes para su análisis y discusión, y que el mismo secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, ha dicho que es una suerte de ayuda para que empresarios y gobierno estudien a fondo y propongan cambios (o no) en las rondas siguientes y de todos los mexicanos tan temidas.

Lo que sí nos subraya nuestro ameno personaje, por cierto, del norte de México y, por ende échao pa’ lante, es que este post moderno Cuarto de Junto no se ha quedado a esperar a ver qué sucede, en qué acaba, eso que llaman negociación entre autoridades. No. Han obligado a los mismos funcionarios de Economía a reunirse con empresarios y con más de la mitad de los gobernadores de Estados Unidos, hablamos de 27 al momento de hacer esta entrega, precisamente en una labor de cabildeo que ni Obama tiene ni tuvo en su paso por la Oficina Oval.

No es nada del otro mundo y, sin embargo, esto tiene un papel mucho más relevante que lo que parece, con una visión de futuro bajo dos aspectos: serán los inversionistas los que se verán afectados o no por el resultado de esta sedicente modernización y, por supuesto, los trabajadores, las ciudades, condados, los votantes pues, quienes tendrán las repercusiones mediatas e inmediatas de lo que ahora se ventila en las pláticas conciliatorias. Y los gobernantes bien que lo saben, y no sabemos si bien lo anticipan.

El informador de referencia apunta que esta labor de cabildeo se ha venido extendiendo y multiplicando, además, hacia los congresistas que, al final del camino, sancionarán o ratificarán lo que ahora se discute a puerta cerrada entre los socios de las tres naciones a nivel oficial.

Viene la reunión de noviembre en la Ciudad de México y de acuerdo con nuestros informantes veremos una especie de puente roto, en preparación para lo que se avecina, ya para el 2018. Dicho de otra manera, ya no se verán sesiones ríspidas ni enfrentamientos entre las partes. Solo buenos deseos de que cada una esté lista para el cierre final del proceso negociador en donde, ahí sí, se van a dar hasta con la cubeta. Curiosamente, nos remata este hombre de negocios, se verá también una mayor participación del secretario de Comercio estadounidense Wilbur Ross que es más visionario y menos ramplón que su amigo Bob. Amanecerá y veremos.

Por lo pronto, estas Lascas Económicas ya no ven la hora en que platique con otras piedras empresarias para ver qué se puede hacer, y no, de frente al calendario que queda en esto de la modernización del acuerdo mercantil trilateral. Analiza a conciencia pros y contra y pregunta la clásica “¿en qué le podemos ayudar?”, en inglés, español y francés. No vaiga a ser. Y le esperan. Con mucho gusto en este mismo espacio, pero la semana entrante. Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla

 

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