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Lascas Económicas

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Adiós, Vamos por un Acuerdo Inmediato con la OMC

*Una Mala Caricatura, Terminar TLCAN Cada Cinco Años

*Apuesta de Trump: Acorralarnos Debido a las Elecciones

*Molestia Empresarial por la Cerrazón de Estados Unidos

Por Luis Emigdio Contreras

En el momento de leer estas líneas, en Arlington, Virginia, culmina la cuarta ronda de renegociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, el TLCAN pues, como sabemos, la nota fue la protocolización en la mesa triangular de la idea estadounidense según la cual debiera cerrarse este pacto, en automático, cada cinco años, a menos que los socios manifestaran su aprobación para que continuara en los términos vigentes.

Hace unas horas nos confirmó uno de los funcionarios más cercanos a estas reuniones privadas que sí, en efecto, el tema está ahí. Santo y bueno. “Pero les hicimos ver a los muchachos de Robert Lighthizer que recogemos su idea, como ellos han hecho lo propio ante nuestras demandas o la de los canadienses. En su momento lo analizaremos, pero solo hasta que sea su momento. No antes ni después”, deslizó con cierta ironía.

Lo que ya nos enteramos, eso sí, es que no ha habido arreglos en temas como las reglas de origen, por el lado estadounidense; el sector agroalimentario, en el caso de Canadá; y por lo que hace a México, el fortalecimiento del siempre tortuoso capítulo de solución de controversias, la ayuda frontal y decidida a las pequeñas y medianas empresas involucradas, así como el enlistado de sectores específicos como el aeroespacial, el de telecomunicaciones y los desdeñados transportes.

Lo eternos amagos de Donald Trump de salirse del acuerdo trilateral, ya son meras caricaturas y no ahuyentan a las suegras, mucho menos a los mercados que se aburren de las fintas, bajadas y subidas del humilde peso, de la bolsa mexicana y, por supuesto, esto no necesariamente habla del desempeño de la misión encabezada por el secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, sino por los yerros consecutivos e interminables, siempre sorpresivos eso sí, del solitario de la Oficina Oval, aquí nomás en la Casa Blanca.

Nos comentaba un importante miembro del renovado –aunque no siempre en las ideas- “Cuarto de Junto”, o sea, del empresariado, que los negociantes mexicanos andan más que preocupados, molestos, por la cerrazón de Estados Unidos en estos bretes, queriéndose ostentar como los ganadores de una guerra en la que ya están predestinados para ello, sin siquiera mirar por el ojillo del hombro a sus presuntos interlocutores.

Ponen el caso de los productos lácteos y la carne de res, en donde han intentado estos amigos, es un decir, retirar el monto y tonelaje de estos productos mexicanos –y también los canadienses, por cierto- para pretender cubrir “e inundar” el mercado americano, solo con lo que ellos tienen, cosa que no vemos suceda en la realidad, tomando en cuenta el ingreso de mercancía de esta naturaleza proveniente, por ejemplo, lo mismo de Sudamérica que de Asía, con prestanombres estadounidenses. Como si no lo supiera el mismo Lighthizer. ¿O no lo sabe? Sí que sería grave, para ellos y para todos los participantes en el círculo negociador.

Pero vayamos un poco más lejos. La duda existencial agobia: ¿por qué no se ha dado una estrategia integral, con o sin los canadienses, tanto en estos rubros, como en otros tan importantes como los primeros, y la idea generalizada del sector privado es que reacciona la autoridad siempre a lo que se marca desde alguna oficina en Washington, muy cercana a la Casa Blanca?

Un ex funcionario que participó toralmente en las primeras negociaciones, a principios de los noventas, ya nos anticipó que en esta (mala) suerte de juego de vencidas, la parte mexicana debiera trabajar, con el “Cuarto de Junto”, y anunciarnos a los mexicanos –y de pura pasada a Trump y colaboradores- que no se puede jugar a un TLCAN recargado, pero solo para una de las partes; que no se puede ni deben aceptar presiones ni chantajes, en cualesquiera de sus manifestaciones y que ya se empieza a trabajar con la Organización Mundial de Comercio para cubrir los nuevos aranceles que se obligarían a todos los productos y servicios que quedasen involucrados ante una determinación de esta naturaleza.

Hay que recordar, en lides de esta naturaleza ya tenemos experiencia, pues como lo ha pregonado la misma autoridad mexicana en la materia, incluyendo la hacendaria, la mitad de lo que hoy le vendemos a Estados Unidos –o le compramos- está fuera del Tratado que se ventila y presuntamente se moderniza.

Pero lo que nos importa, o nos debiera importar, es justamente el otro 50 por ciento, en donde se incluiría ya los sectores modernos que tanto enaltece la administración de Enrique Peña Nieto, además de otros rubros que no estuvieron en la primera negociación, como el caso del entonces prohibitivo tema del sector energético, hoy abierto al menor suspiro privatizador.

Deshacerse del TLCAN será relativamente rápido, como todas las cosas que se destruyen. Edificar un sustituto válido, perdurable y con reglas estrictas que trasciendan fronteras políticas no será nada fácil y menos en los tiempos de las procelosas aguas del regreso sin gloria del proteccionismo, más descarnado y hostil que nunca, impulsado por Donald Trump y su gleba.

En efecto, siempre hay y habrá vida sin TLCAN; sin embargo, aún no nos queda claro si se tiene, incluso, un proyecto de información y comunicación plena con la población, esa que pagamos impuestos y siempre quedamos relegada al último, cuando ya la lumbre nos llega a los aparejos.

Ahora dicen los enterados que la Casa Blanca quiere orillar a que Guajardo y sus muchachos tomen decisiones un tanto cuanto acorralados por los calendarios electorales y, en una de esas, en vista de que ellos también tendrán comicios, a lo mejor pudiera detener el proceso y dejárselo… a la nueva administración mexicana, cualquiera que sea su color o idiosincrasia.

Por lo pronto, estas Lascas Económicas ya diseñan su propio tratado con las piedras socias, en donde, en una de esas, nada tendrá que hacer ni siquiera las piedras de la OMC o cualquier organismo que se le parezca. Andan denodadas desarrollando programas alternativos que enaltezcan, eso sí, el nacionalismo y una apertura gradual al desarrollo de otros pedruscos siempre nuestros. Y le esperan, con toda calma aquí, pero la semana entrante. No nos defraude.  Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla .

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