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A la Vuelta de la Esquina

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Ya Vienen las Temporadas de Violar la ley

*Se Acercan Tiempos de Invasiones de Terrenos

*También de Ocupaciones Ilegales de Departamentos

*Los Líderes Están a la Caza de la Clientela Política

Por Iván Ruiz

Eran los tiempos de Renovación Habitacional Popular, aquel programa llevado a cabo por el gobierno para dar solución a las consecuencias de los sismos de 1985 en materia de vivienda. Y aunque dicho proyecto tuvo una duración de tan sólo 18 meses –de acuerdo al decreto en la materia- de acuerdo a cifras oficiales se construyeron más de 40,800 viviendas en diversas colonias populares del entonces Distrito Federal.

 

El problema que se presentó en ese entonces se debió a la manipulación política que desde diversas organizaciones de damnificados se ejerció, de tal manera que los campamentos para los damnificados, permanecían vacíos por poco tiempo. Desde diversos puntos de la República varias agrupaciones clientelares trajeron cientos de ciudadanos que continuaban con la solicitud de vivienda. Evidentemente el asunto no tenía fin.

En ese tenor cruzaron la línea sexenal, del gobierno de Miguel de la Madrid (con Ramón Aguirre como regente) cuando habían ocurrido los terremotos, al gobierno de Carlos Salinas de Gortari (con Manuel Camacho Solís, primero y Manuel Aguilera Gómez, posteriormente en la titularidad del Departamento del Distrito Federal) y siete gobernantes después de aquel desastre (Oscar Espinosa Villarreal, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, Rosario Robles Berlanga, Andrés Manuel López Obrador, Alejandro Encinas, Marcelo Ebrard Casaubon y Miguel Ángel Mancera) al parecer sigue habiendo “damnificados”.

Sin embargo, como dijera en su momento algún regente, ante el cambio constante de personas en los campamentos y el nunca acabar de las demandas: “son damnificados de la historia”.

Sí, pero también son clientes de los grupos políticos de la Ciudad de México que, ciertamente, algunos siguen siendo los mismos de entonces, pero han surgido otros que han encontrado en la demanda de vivienda el filón para extorsionar a las personas necesitadas y, además, obtener beneficios políticos al llevar “acarreados” a los mítines “donde se necesita” y eventualmente votos para uno u otro candidato.

En la capital del país estos manipuladores de la necesidad del ciudadano, utilizan a la gente para la ocupación ilegal de viviendas deterioradas en renta en aquellos sitios donde los programas de remozamiento nunca llegan, sea en la periferia o en las zonas centrales.

También las acomodan en Suelo de Conservación que, en el caso de la Ciudad de México representa más de la mitad de la superficie territorial de la entidad y es considerado un aporte a la biodiversidad de flora y fauna indispensable para la sustentabilidad y servicios ambientales de la capital del país. De ahí los constantes desalojos.

Porque, además, exponen los expertos, el mercado irregular produce un tejido urbano con problemas de conectividad, vialidades inadecuadas y tortuosas, escasez para la localización de equipamientos, y finalmente en muchos casos, con ubicaciones peligrosas en zonas de alto riesgo y vulnerabilidad.

En la capital del país están decretadas 23 Áreas Naturales Protegidas y un Área Comunitaria de Conservación Ecológica, las cuales abarcan una superficie de 26,047 hectáreas, que representan 17 % del Suelo de Conservación. Estas se ubican en las delegaciones Tlalpan (Cumbres del Ajusco); Álvaro Obregón y Cuajimalpa (Desierto de los Leones); Cuajimalpa y los municipios de Ocoyoacac y Huixquilucan del Estado de México (Insurgente Miguel Hidalgo y Costilla); Iztapalapa (Cerro de la Estrella); Gustavo A. Madero (El Tepeyac); Tlalpan, (Fuentes Brotantes); y Magdalena Contreras (Lomas de Padierna).

Hay cinco varias sujetas a Conservación Ecológica. Son las áreas: en Tlalpan (Parque Ecológico de la Ciudad de México); Miguel Hidalgo (Bosques de las Lomas); Xochimilco (ejidos San Gregorio Atlapulco y Xochimilco); Iztapalapa y Tláhuac (Sierra de Santa Catarina); y Gustavo A. Madero (Sierra de Guadalupe).

¡Cuidado! Se acercan temporadas propicias para el abuso de estos delincuentes.

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