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Las Revueltas de Silvestre

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sismo_19_09_2017

De Inundaciones y Terremotos en el Mundo Contemporáneo

*Posible Prevenir los Futuros Desastres Inmobiliarios

*No Debieron de Otorgarse Permisos Para Edificaciones

*Exigen Castigo Ejemplar Para Autoridades Responsables

Por Silvestre Villegas Revueltas

No cabe duda de que, a nivel de la composición física, biológica y climática, en el planeta Tierra están sucediendo cosas que décadas atrás fueron pronosticadas por diversos científicos y en la actualidad están afectando a millones de personas que sobrepoblamos este hogar nuestro planetario. Los huracanes, tifones y demás tormentas destrozan islas, poblaciones costeras y en el norte Atlántico provocan otro tipo de afectaciones climáticas que siempre han existido, póngase como ejemplo la leyenda del Diluvio Universal. Tomando en cuenta la escasa movilidad del viejo y diminuto mundo de la tradición bíblica en su Antiguo Testamento, el evento narrado pudo haber sido producto de una gran tormenta que, a semejanza de lo sucedido en las áreas circunvecinas de Houston, Beaumont, sur de Florida o las periódicas inundaciones en Bangladesh, fue percibido como lluvias de proporciones apocalípticas que, hay que subrayarlo, son percibidas de tal forma por aquellos individuos, familias y poblaciones que tuvieron la desgracia de perder casa, animales, parientes y un muy desafortunado etcétera.

Al revisar los huracanes que durante este año de 2017 le han pegado al gran seno del Caribe, Golfo de México y la vertiente pacífica de nuestra república, lo que llama la atención es el número, pero sobre todo su potencia de vientos y gran cantidad de agua contenida, la cual se alimenta del calor prevaleciente en estos mares tropicales; los científicos han reiterado que más allá de fenómenos como “el niño” o “la niña”, en términos generales los océanos se han ido calentado. Ello provoca un aumento en la temperatura planetaria, es evidente que el hielo de los casquetes polares se está derritiendo lo que ha generado una mayor cantidad de agua dulce en los mares que modifica las corrientes marítimas…etcétera. ¿Cómo remediarlo? Los especialistas han dado diversas respuestas y se puede consultar el último trabajo que a manera de documentales ha producido recientemente el expresidente de los Estados Unidos, Albert Gore.

El otro gran problema que enfrenta el mundo y en particular el Continente Americano en su franja del Pacífico son los temblores y terremotos, como el de Santiago de Chile en el 2010 que tuvo una intensidad de 8.8 grados Richter y una duración de 4 minutos. Verdaderamente una experiencia terrible. Ni en los tiempos del mundo antiguo donde los temblores arrasaban ciudades lo mismo en la península itálica que en China, ni el día de hoy en la Ciudad de México o en los estados de Oaxaca, Chiapas y Morelos, es posible predecir cuándo se experimentará otro temblor. Pero lo que sí se puede remediar no solamente es la concientización ciudadana frente a tal fenómeno natural, sino prevenir futuros desastres inmobiliarios. Para todos los mexicanos con un poco de memoria, es un hecho que más allá de los destrozos propios del temblor, se cayeron diversos edificios que tendrían que haber sido demolidos después del temblor de1985. Peor, no se debió otorgar los permisos correspondientes para construir las enormes edificaciones que paulatinamente han inundado el centro geográfico de la Ciudad de México. La ciudadanía, especialmente la que perdió su patrimonio o vio fallecer a sus familiares o amigos exigen un castigo ejemplar a las autoridades capitalinas que permitieron tales construcciones y a los dueños de las inmobiliarias que utilizaron los peores materiales en sus edificios. Deben íntegramente resarcirse las pérdidas materiales y responder por las pérdidas humanas. Pero el problema no queda en el nivel de los procesos judiciales, es evidente que la Ciudad de México ya no debe crecer como ha sucedido de décadas atrás; se ha vociferado que el suelo de la capital está quebrado, se ha pedido reiteradamente la publicación del Atlas de Riesgo de la ciudad capital. Pero igual que en la ya corrompida obra del nuevo aeropuerto capitalino: ya se ha advertido de los problemas estructurales pero dudamos que cambien en su actitud pirática.

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