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Cinco Décadas Después Piden Eliminar a los Plurinominales o por lo Menos Reducirlos

*Si los Suprimen, Muchos Ciudadanos Quedarían sin voz

*No es Momento, hay Enojo Ciudadano con los Políticos

*Existen Partidos que Tienen una ínfima Representación

*Opinan: López Montiel, Castro Obregón y Arellano Trejo

*También Hablan R. Gracia Guzmán y Flores Cervantes

Por Alberto Almazán

Inconformidades que se gestaron al inicio de los gobiernos civiles en México con Miguel Alemán Valdés, “El cachorro de la Revolución” y que reventaron la paz social con la masacre de Chilpancingo obligaron al presidente Adolfo López Mateos a impulsar la presencia de legisladores opositores al PRI.

Nacieron así los llamados “Diputados de Partido”, que ingresaron a la Cámara de Diputados en septiembre de 1964, cuando Gustavo Díaz Ordaz ya era Presidente Electo.

La reforma a la Ley Federal Electoral en 1963, que dio cabida a la participación de las minorías en la formación de la voluntad legislativa y tuvo por objeto cambiar la imagen del autoritarismo por la de la flexibilidad en el sistema político, -aunque en la realidad esto no sucediera- permitió que, en las elecciones del 5 de julio de 1964, los partidos ajenos al PRI –en ese entonces- tuvieran representación en la Cámara de Diputados.

El PAN obtuvo veinte diputados de partido; el PPS, nueve y el PARM, creado en 1957, cinco; los escaños así concedidos ascendieron a 32, es decir el 15.3% del efectivo total de la Cámara. Estas cifras se mantendrían casi inalteradas en las décadas posteriores.

En aquella década de “profundas reformas” para satisfacer las exigencias de movimientos sociales, Alfonso Corona del Rosal presidía el CEN del PRI y sus secretarios generales fueron Juan Fernández Albarrán y Rodolfo González Guevara.

Los argumentos que llevaron al final del partido único, fueron expuestos en la II Convención Nacional del PRM en 1946. Antonio Villalobos pronunció el discurso que marcaría el futuro del partido: “Solamente iniciando un retorno a la época heroica e idealista de la revolución, en el sentido de sobreponer los intereses colectivos a los mezquinos intereses individuales, podremos afrontar las crisis políticas y de cualquiera otra índole que traten de provocar los eternos enemigos del proceso…".

De acuerdo con historiadores del partido gobernante, la estabilidad lograda hasta entonces iba de la mano con el predominio del PRI, sometido a fuertes presiones y exigencias para la preservación y conquista de los espacios de poder público. Además, el PRI enfrentaba el cambio generacional obligado por el envejecimiento de los militantes formados en la lucha revolucionaria, para abrir el paso al poder a civiles con educación universitaria.

En Wikipedia se precisa que “Por un tiempo (desde 1946 hasta 1968), el PRI gobernante superó las tentaciones hacia los autoritarismos de izquierda y de derecha que aparecieron en el contexto de la Segunda Guerra Mundial y, posteriormente, de la Guerra Fría. En 1947, el gobierno del PRI reconoció el voto de la mujer en las elecciones municipales, y en 1953, el derecho de las mujeres de votar y ser votadas en cualquier elección.

“Sin embargo, estas medidas no impidieron el surgimiento de movimientos de inconformes que fueron tornándose más violentos, que eran notables ya en los años cincuenta y más aún durante la década de los sesenta. En los comicios federales de 1952 Miguel Henríquez Guzmán denunció falta de limpieza en las elecciones que le enfrentaban a Adolfo Ruiz Cortines del PRI. Eso produjo una oleada de protestas que en varias entidades de la República fueron reprimidas con violencia por el gobierno de Miguel Alemán. En un intento de dar salida legítima a la oposición, finalmente el PRI permitió la pluralidad de partidos en 1963, cuando el Presidente de México Adolfo López Mateos apoyó la introducción de los Diputados de minoría, por lo que los nuevos legisladores integrados al Congreso pudieron aportar en la legislación electoral, iniciativas de ley de inversión extranjera y laboral. Esto permitió al panista Adolfo Christlieb Ibarrola ser elegido diputado”.

La introducción corresponde al trabajo que MISIÓN POLÍTICA realizó en torno a la pertinencia o no de eliminar los diputados plurinominales. A diferencia de 1964, cuando los partidos ajenos al PRI no ganaban una sola curul en la Cámara de Diputados, hoy en día superan y con mucho el número de asientos en San Lázaro y no pocas ocasiones han sumado mayoría.

En la actualidad, el PRI, que perdió el poder de decidir por sí solo en 1997, la LIII legislatura, segunda del mandato de Ernesto Zedillo Ponce de León, solamente cuenta con 205 diputados de los cuales 158 son de mayoría relativa y 47 plurinominales.

DESAPARECER O MANTENER

En el gobierno de Miguel de la Madrid Hurtado y con Manuel Bartlett Díaz como secretario de Gobernación y por su cargo, presidente de la Comisión Federal Electoral –antecedente del Instituto Federal Electoral- se aumentó el número de diputados plurinominales al azar de 100 a 200 para conformar una Cámara de Diputados con 500 legisladores.

Y desde hace 17 años, justo cuando en México se dio la alternancia al perder el PRI las elecciones presidenciales para dar paso al PAN, se planteó la reducción de legisladores plurinominales –tanto en el Senado como en la Cámara de Diputados-; hace un mes vino la propuesta que orilló este trabajo: desaparición de todos los pluris. Solamente diputados de mayoría y senadores de mayoría y de primera minoría.

El tema ha escalado, pero se ha quedado en el limbo.

De ahí, que MISÓN POLÍICA buscó las opiniones de Gustavo López Montiel, politólogo, profesor e investigador del TEC de Monterrey; Luis Castro Obregón, presidente nacional de Nueva Alianza; Raúl Gracia Guzmán, senador por el PAN y presidente de la Comisión de Estudios Legislativos; Efrén Arellano Trejo, académico de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM y de Hugo Eric Flores Cervantes, presidente nacional del Partido Encuentro Social, a quienes se les formuló la misma pregunta: ¿Es momento de eliminar los pluris o de seguir manteniéndolos?

Con excepción de Flores Cervantes, los entrevistados coincidieron que deben prevalecer, quizá reduciéndolos, pero no eliminarlos porque se dejaría a muchos ciudadanos sin voz en la toma de decisiones del poder público y de las leyes que rigen en el país.

Disminuir o eliminar los diputados y senadores plurinominales modificaría la forma en que el sistema político funciona, porque el Congreso al ser uno de los espacios de elaboración de políticas públicas o de ley, se ha estructurado de acuerdo con lógicas conductas.

Si recordamos, antes de las reformas que introdujeron los temas de los diputados de partido y de representación proporcional, lo que había era fundamentalmente un Congreso de diputados electos o de senadores electos, en distritos o en Estados en particular, sin la distribución de acuerdo al porcentaje que los partidos tenían en la votación, entonces si uno ganaba un distrito iba al Congreso, dice Gustavo López Montiel.

Ataja Luis Castro Obregón: “De ninguna manera hay que eliminar la representación proporcional, es lo que permite ahora que las voces de las minorías y que minorías sumadas puedan formar una parte muy importante del espectro de la sociedad mexicana y que tengan voz en el Congreso, así como la posibilidad de representar esta pluralidad, multiculturalidad, que tiene y refleja el país. No es momento cuando la sociedad está enojada con los políticos, no es momento de cerrar espacios.

“Cuando la ciudadanía está indignada, enojada, desde apática hasta furiosa por el comportamiento de los políticos no es momento de estrecharse; en el 2017 cumplimos 40 años de la Reforma Política, que dio los primeros pasos para la democracia en México y si la democracia tiene déficits hay que corregirlos y mejorarla con más democracia, no cerrándonos. Había una reflexión adicional, la reforma política que cuaja en 1977, responde al descontento que había, el que se expresó en el movimiento del 68 y en el movimiento del 71”.

Raúl Gracia Guzmán opina:

“Creo que se deben disminuir, porque eliminar puede generar que un partido político sin tener una representación de la ciudadanía este sobrerepresentado en las Cámaras y eso tampoco es positivo, pero al reducirlo lo más posible para evitar sobrerepresentación creo que es muy importante. Igualmente lo es subir el umbral mínimo para acceder a esta representación, porque hay partidos políticos que tienen una representación ínfima ante la ciudadanía y que tienen una sobrerepresentación en ambas Cámaras a costa de los ciudadanos. Creo que se debe de analizar de forma integral para tener lo mejor de los dos mundos: Un gasto mucho menor en este tipo de figuras y una menor influencia en estas cúpulas legislativas, pero al mismo tiempo garantizando que todos los partidos y la manifestación ciudadana, sean representados proporcionalmente”.

El dirigente del partido más joven, Hugo Eric Flores Cervantes, reflexiona:

“Nos parece que es una acción absolutamente oportunista, deberían de decir qué es lo que verdaderamente traen de fondo, porque no nos parece que sea realmente un tema de coyuntura política.

“Si queremos reducir el número del Congreso, cosa que a nosotros nos parecería correcto, si lo que se están buscando son ahorros dentro del Poder Legislativo, también nos parece correcto, pero no es cambiando un sistema, como queremos llevar a México a la pluralidad.

“Está bien, queremos reducir 200 diputados, hagámoslo, pero nuestra propuesta es que hagamos un sistema de representación proporcional real, si de verdad lo que se está buscando es economizar, estamos bien; nosotros en 2015 sacamos poquito más de 3.5 por ciento, de votación y no se ve representado eso, no se ve reflejado en las curules que tenemos en el Congreso, deberíamos de tener 17 curules y solo tenemos 8, ya después se vinieron otros 2 diputados con nosotros, tenemos 10 pero originalmente éramos 8. Estamos subrepresentados, mientras que el PRI y el PVEM sacaron 38 por ciento de los votos y tienen 51 por ciento de las curules en el Congreso, entonces que es lo que están buscando, otra vez volver a tener sobrerepresentación y eso no lo vamos a permitir”.

El académico Efrén Arellano Trejo estima que los diputados plurinominales deben existir porque le dan voz a los que no la tienen y no parecerían los tiempos correctos para desaparecerlos. Quizá reducirlos, pero no borrarlos del Poder Legislativo.

EL REGALO DEL PODER POLÍTICO

En diversos análisis que se han realizado sobre el tema, existe la coincidencia de que los diputados y senadores plurinominales son “un regalo del poder político” para aquellos que no tienen la capacidad de ganar en las urnas.

Sin embargo, un argumento para mantenerlos activos es que quienes arriban a la Cámara de diputados o de Senadores por la vía plurinominal generalmente “son legisladores con experiencia y que saben cómo se hacen las leyes”.

También existen los que han prolongado su vida parlamentaria durante cuando menos 12 años.

Quien posee el récord de estar ininterrumpidamente en el Poder Legislativo es Joel Ayala Almeida. Al terminar la LXIII Legislatura habrá completado 21 años. ¿Cómo lo logró? Diputado federal, senador de la República, diputado local, diputado federal y nuevamente senador. Si en 2018 no se aplica el candado –impugnado y rechazado por el INE- de los estatutos del PRI para quien ahora es plurinominal en la LXIV Legislatura, si busca un escaño debe alcanzarlo por la vía de mayoría relativa, Ayala volverá a San Lázaro y completará 24 años consecutivos como legislador.

El tema está sobre la mesa de las discusiones y la inminente nueva reforma electoral podría terminar con los regalos legislativos.

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