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Del Cine y las Leyes

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“Metrópolis”

La Babel del Siglo XXI

Por Horacio Armando Hernández Orozco*

“Metrópolis”, película muda alemana de ciencia ficción dirigida y coescrita por Fritz Lang, inspirándose en la novela homónima de su esposa Thea Von Harbou; con la actuación de Gustav Fröhlich (Freder), Brigitte Helm (María), Alfred Abel (Joh Fredersen, el amo de Metrópolis), Rudolf Klein-Rogge (Rotwang, el científico), Heinrich George (Grot, el guardián de la ‘Máquina Corazón’) Theodor Loos (Josaphat, asistente de Fredersen) y Fritz Rasp (El hombre delgado, espía de Fredersen); cuyo estreno fue en 1927.

En el año 2026, en la mega ciudad de Metrópolis, los obreros viven en un gueto subterráneo junto a la zona industrial con la prohibición de salir al mundo exterior; incitados por un falso líder, se rebelan contra la clase intelectual que tiene el poder, amenazando con destruir la ciudad que se encuentra en la superficie, pero Freder, con la ayuda de María, intentará evitar la destrucción apelando a los sentimientos y al amor.

“Metrópolis” es una de las grandes películas del cine expresionista alemán y de la historia del cine mundial; fue el primer filme considerado Memoria del Mundo por la Unesco por su profundo contenido humano y social.

LA CIUDAD ESTADO

Metrópolis es una ciudad-estado de enormes proporciones, donde la sociedad está dividida en dos grupos antagónicos y complementarios: una élite de propietarios y pensadores, que viven en la superficie, y una casta de obreros, que viven bajo la ciudad trabajando sin cesar para mantener el modo de vida de los poderosos. El presidente y director de la ciudad es Joh Fredersen.

El orden social que presenta la cinta se apoya en las ideas del marxismo: dos clases sociales claramente diferenciadas y separadas, una explota a la otra sin posibilidad de progresar; hay una alienación laboral relacionada con maquinaria industrial a gran escala; hay una tercera clase social que también sirve a la élite, pero en mejores condiciones que los obreros suburbanos; esta clase media la representan de alguna forma Josaphat y el hombre delgado, que son, respectivamente el asistente y el espía de Fredersen, pues ambos están al servicio de una clase superior a ellos, sin padecer las penurias de la clase explotada.

LAS DOS MARÍAS

Hay dos escenas que muestran las actividades lúdicas de los jóvenes de la alta clase, una de ellas se desarrolla en una pista de atletismo y la otra en un bello jardín, y es precisamente en este lugar donde se presentan a dos protagonistas de la historia: Freder y María.

Freder es el hijo de Joh Fredersen, un joven aristócrata que goza de los placeres de su posición económica, sin que exista un compromiso real con la sociedad; mientras que María es una joven carismática que defiende la causa de los trabajadores, pero en lugar de incitar a una revuelta, insta a buscar una salida pacífica y tener paciencia, esperando la llegada del ‘Mediador’, que unirá a las antagónicas clases sociales.

Fredersen temiendo una revuelta de los obreros, solicita ayuda al científico Rotwang, quien le muestra un robot antropomorfo que puede tomar la conducta y la apariencia de una persona, así que deciden que el robot suplante a María, con la orden de promover disturbios y descontento en la clase obrera, que justifique una represión violenta en su contra.

La figura de María personifica el bien, así como el anuncio de la venida de un redentor y la figura del falso profeta, que es el robot en apariencia de María.

Esta dualidad del personaje, es un aspecto usual en cualquier líder de masas, que un día presenta un discurso de integración y colaboración con todos los actores del poder, y al día siguiente su disertación es de segregación y de subversión al gobierno.

REPRESIÓN AL IDEAL SOCIALISTA

Freder queda prendado de María, la sigue hasta el mundo subterráneo y conoce las paupérrimas condiciones de vida de la clase trabajadora; en la fábrica tiene una visión del progreso tecnológico que se le muestra bajo la forma Moloch o Baal, malvada deidad del Antiguo Testamento que se alimenta de sacrificios humanos. Freder advierte la indiferencia de su padre respecto a la realidad del submundo laboral, por lo que decide unirse a la causa de María.

Los discursos incendiarios del robot María entre los trabajadores, traen como consecuencia que destruyan la ‘Máquina Corazón’, que proporciona la energía a la ciudad de Metrópolis y causan la inundación de su propia ciudad, poniendo en peligro la vida de sus hijos.

Metrópolis presenta la crítica al ideal de revolución socialista, que era un discurso muy en boga en esa época, pues la lucha obrera puede destrozar su medio y sustento, empeorando su situación en lugar de mejorarla, sin embargo, las deplorables condiciones de trabajo no podían seguir sustentándose.

Ante este panorama se abrían dos posibilidades: la violencia desatada por la clase oprimida que termina en destrucción y anarquía, o la acomodación del proletariado a los intereses de la élite, una colaboración entre clases sociales, en lugar de la lucha de clases.

La anterior postura es el nacionalsocialismo que defendía el programa del Partido Nazi.

LA REDENCIÓN DE LA CLASE ALTA

Finalmente, a las puertas de la catedral se escenifica el pacto entre la clase dominante y la clase trabajadora en un apretón de manos entre Joh Fredersen y Grot, sirviendo Freder de mediador. Concluye la película, con una especie de amor fraterno ante la desigualdad, el mediador entre el cerebro (la capacidad directora de la sociedad) y la mano (la fuerza del trabajo) ha de ser el corazón, y así las rígidas jerarquías presentes en Metrópolis se solventan con la buena voluntad, en una llamada a la calma obrera, al entendimiento idílico entre explotador y explotado.

Este mensaje final es claro, para las condiciones reinantes en la Alemania de finales de los 20’s, sólo hay dos opciones posibles: o el fascismo, o el apocalipsis de la revolución obrera; pero, ¿hoy en día se puede afirmar que las luchas entre clases son cosas del pasado? o ¿de existir aun en la actualidad, sólo habrá esas dos opciones posibles?

La mejor respuesta la tendrá como siempre nuestro amable lector…

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