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El Gobierno y la Capacidad de Respuesta

*Mediata y Oportuna Como la del Ejército Mexicano

*Cuando Fallan las Instituciones, Falla el Estado

*Si el Gobierno es Omiso, es Gobierno Inoperante

*Sin Intermediarios, con Mantenimiento de la Unión

Por Ulises Corona*

¿Es posible que un temblor, terremoto o urgencia de desastre natural tome desprevenido al Gobierno Federal? La respuesta es sí, desde luego que sí. Son hechos naturales y desde luego sería mucho el considerar que la prevención a estos fuese ideal.

Sin embargo, la capacidad de respuesta de los gobiernos es fundamental para mantener la estabilidad social; y junto con ello la propia capacidad de gobierno, para gobernar. Debemos partir de que la coordinación de relaciones institucionales e interorganizacionales, es decir, la tarea de gobierno en su relación para con la sociedad y el tejido social, debe de estar perfectamente mapeado, para con esto poder saber primero, donde está el ciudadano y sus propias y respectivas características de población; solo como dato, lo saben pues es utilizado como recurso electoral en las respectivas elecciones; sabiendo donde están, saben quiénes son, de ahí hacer un registro de género, profesión, y necesidades mínimas y básicas.

La tarea siguiente es el tender una línea de contacto y de acción de respuesta, oportuna y ágil, es decir una respuesta eficaz y eficiente; las anteriores premisas son desarrolladas en estrategias que realiza el Ejercito Mexicano para estar ahí donde se le necesita y cuando así la emergencia lo requiera.

Pero más allá de esa movilidad del plan DNIII o del respectivo Plan Marina, la Administración Pública Federal tiene la obligación de dar respuesta oportuna inmediata y correcta. Recordemos que somos una federación y esto implica que el Gobierno Federal abriga, protege, une a los Estados miembros de la Federación y con ello la soberanía del país.

La urgencia es una y otra la capacidad de respuesta mediata, oportuna, incluyente y sin condiciones para que la población sustentadora de soberanía, mantenga la unión en lo fundamental; la cohesión e identidad ante las instituciones y con la institucionalidad del Estado.

Si fallan las instituciones, falla el Estado, si el gobierno es omiso, es un gobierno inoperante; esa inoperancia es debilidad funcional y con ello marca su vulnerabilidad.

Lo importante es que no existan intermediarios entre la capacidad de respuesta del gobierno y la sociedad, tampoco que se politicen la urgencia y menos que se lucre con el dolor e impunidad; las políticas públicas tienen la característica de la vinculación social, pero si esta se politiza será política partidista y como su nombre gramatical lo señala, será solo una parte política de esa respuesta, por lo tanto, una ínfima parte.

Todos los sectores de la sociedad se desgarran las vestiduras; el hecho es que el desastre está ahí y junto con ello la desagracia y las lamentaciones, no solo viviendas destruidas, también vidas y esperanzas, no solo se requieren liderazgos honestos y perfiles novedosos, necesitamos ayuda verdadera y sin limitaciones, sin tonos o colores de grupos políticos, sin lástima y sin condiciones.

Requerimos capacidad de respuesta nacional e internacional, de todos los sectores y grupos sociales, no importa si incluso en ello se ve rebasado el gobierno y las propias instituciones, si la organización social va más allá de la piedad o el propio consuelo. La característica de neo institucionalismo trae consigo nuevas responsabilidades de autoridades y también de la sociedad, si bien estamos en lo más profundo de una crisis de corrupción e impunidad, y de una de las peores imágenes de la institución presidencial, podemos, debemos obligar que esta tragedia nos dé la oportunidad de salvaguardar la integridad de los mexicanos y junto con ello volver a construir lo derrumbado.

*Académico FCPyS UNAM

 

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