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Lascas Económicas

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Hacia la Recuperación de Tantas Andanadas Adversas

*Fórmula: Trabajar Duro Para Recuperar la Confianza

*Analizar lo Necesario en Economía, Política y Seguridad

*Esta vez no Habrá Crisis de fin de Sexenio Como Antes

Por Luis Emigdio Contreras

Atenuadas las aguas movedizas de huracanes, sismos, e incluso las políticas –en donde las cosas se mueven con mucha fuerza a nivel subterráneo, por cierto- los especialistas económicos anticipan un cierre año mucho menos catastrófico que el 2016 y proyectan escenarios casi optimistas, con todo y que, históricamente, el último ejercicio sexenal se caracteriza por aquello de que el que se mueve, no sale en la foto.

Lo que nos plantean nuestras fuentes con esta idea es que, si bien habrá un cierto freno en rubros como la inversión nacional y particularmente la foránea, al mismo tiempo se piensa puede haber mejores expectativas en cuanto a tasas de interés, inflación y, qué cree, en eso de la generación de plazas formales, aunque el ingreso será más precario de lo que todos imaginamos.

Como ya lo ha anticipado también el aún gobernador del Banco de México, Agustín Carstens –ya se nos va-  hay expectativas más favorables a nivel macroeconómico en lo que resta de este ejercicio y en el 2018, si bien se debe estar muy atento a lo que ocurra, pues si en una de esas al señor Trump se le ocurre declararle a los norcoreanos la guerra nuclear (gulp), o cualquier otra cosa similar y conexa en eso del mundo mundial, pues no dude que todos los mercados se irán a la basura. Y nosotros iremos tras ellos, sin duda alguna.

Los comentarios y análisis de diversos consultores parecen encaminarse en la misma dirección: a pesar del gobierno, muy a su pesar, salvo que, insistimos fuerzas externas o internas disloquen la locomotora nacional, que antes se decía vigorosa, veremos un crecimiento de fin de administración en la economía, claro, ligeramente por arriba de lo que se verá en este 2017, muy cercano al 3.5 por ciento. Guau.

Los malos de la película, los Contreras que orgullosamente siempre existen, dirán de inmediato que este saldo también será mediocre, junto al promedio sexenal y las ingentes necesidades nacionales, pero también les contestarán que, ni hablar, nada les embona y, por el contrario, estas cifras en nada se comparan con los sexenios panistas donde los repuntes ínfimos del PIB eran la norma, y no la excepción.

Los que estén pensando que para finales del año entrante habrá un aumento de los millones que sobreviven en la informalidad, probablemente tengan razón, pero –¡uff!- no habrá crisis de fin de sexenio, como nos ha tocado bailar con la más fea en otras administraciones del Revolucionario Institucional.

Como decía José López Portillo o el propio Carlos Salinas de Gortari, en su momento, estaremos listos lo mismo a administrar la abundancia o, en su defecto, entrar por la puerta delantera, al primer mundo. ¿O acaso usted disiente de estas ideas grandotas, amig@?

Ahora bien, en el año electoral que se nos viene encima, salvo que usted opine en contrario, habrá que ver no nada más cómo se gasta nuestro dinero la pléyade de partidos, los grandes y la barra infantil, incluso los seudo candidatos independientes, sino sobre todo deberemos cuidar que este proceso no afecte el resto de las variables macro, en especial el tipo de cambio, la inflación y las tasas de interés. Tanto Carstens como el hasta ahora secretario de Hacienda, José Antonio Meade, han dicho que no, que cómo se nos ocurre, pero la realidad suele ser mucho más patética y desaforada que cualquier novela de terror. Ningún rubro se puede salir de control. No lo podemos ni debemos permitir.

Al mismo tiempo, mientras esas reformas se ponen a accionar en el 2018, pero a la voz de ya, nadie puede soslayar que otros factores jugarán sus propias cartas en este juego sin igual. Hablamos en concreto de la violencia, la inseguridad, el narcotráfico y la guerra que ello conlleva.

En las redes sociales nos preguntan en varias ocasiones si vamos a dejar de lado el aroma del pesimismo que nos caracteriza. Bueno, les hacemos ver que el realismo no siempre es pesimismo.

Ya estamos hartos de tanta ambigüedad de la clase en el poder, de la voracidad del sector privado, de las corruptelas oficiales y de la violencia e inseguridad rampantes. Es hora de desarrollar acciones para y por nosotros mismos: dar empleo los que deben; trabajar con enjundia y productividad los que sabemos de ello y lo que esto reditúa para todos, incluyendo eso que llamamos país.

No creemos en las autoridades, partidos, candidatos, en el policía del crucero ni en el locatario o el que nos expende gasolina. Pero vamos a creer en nosotros, amig@s, de verdad que ya lo merecemos, y salir de las miasmas del pantanoso laberinto en el que nos han adentrado otros y que habremos de salir, sin que nos quepa duda alguna. Hagámoslo.

Por lo pronto, estas Lascas Económicas ya desarrollan estrategias para hacer cosas concretas, y no contar cuentos, que cristalicen en hechos esa búsqueda de un mejor piso para todas y todos. Y le esperan junto a otras piedras romanas, calizas, preciosas, filudas y de río para estallar en luz nuestro contenido viral. Lo vemos aquí, la semana entrante. Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla .

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