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Político que no es Oportunista, no es Político

*Cómo, Cuándo, qué Tono Utilizar Para Lograr Ventajas

*Poseer Sentido de Intuición y de los Tiempos Políticos

*Los Animales Políticos Dispuestos a Llegar al Poder

*Hoy son dos, Pronto Arribarán los Otros Aspirantes

Por Manuel Quijano

En efecto, es una cualidad de los políticos tener el sentido de la oportunidad, del momento y de aprovechar las coyunturas a su favor y, en su caso, las de su partido y causas grupales. De otra manera sería un mal político. Por eso los convencionalismos sociales y morales señalan las diferencias entre oportunidad y oportunismo. Pero al final de la historia acaban por ser una ganancia para alguien o para una organización en lo específico.

No estoy seguro que la afirmación sea del agrado de muchos, pero así es la vida. De ahí que saber aprovechar una oportunidad en la política es una cualidad y una competencia que posibilita la capacidad de maniobra, de movilizar recursos y personas, de enfrentar situaciones, tomar decisiones, criticar y, si el discurso lo amerita, proponer soluciones.

Todo aquel que está o desea incorporarse al mundo de la política debe saber cómo, cuándo, qué tono utilizar a fin de lograr ventajas de las situaciones y, sobre todo en estos tiempos, qué medios utilizar. Lo cual implica, además de conocimientos, poseer el sentido de la intuición y de los tiempos políticos que envuelven las circunstancias.

Me parece que quienes mejor tienen ese sentido de la oportunidad y del oportunismo en estos momentos son dos pre candidatos a la Presidencia de la República, Ricardo Anaya y Andrés Manuel López (en estricto orden alfabético de los apellidos), ya que ambos -según la información proporcionada por el Instituto Nacional Electoral (INE)- están a la cabeza de los spots de sus respectivos partidos políticos.

Dicha situación implica por un lado que ambos personajes iniciaron la carrera electoral antes de los tiempos señalados por la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales y, por el otro, que son animales políticos dispuestos a llegar al poder mediante la utilización de medios poco ortodoxos, si no es que rayando, en su caso, en el desaseo de las formas políticas.

No se les puede acusar de violar la ley aludida, pues demostraron saber encontrarle fisuras e ignorar la nobleza del espíritu de la misma. Tampoco se les puede señalar de cínicos, pues una acepción del cinismo es la verdad sin eufemismos. No se les incrimina de impasibles porque la suerte está del lado de los arrojados. Son escurridizos porque cuando las situaciones les son adversas saben crear escándalos y cortinas de humo.

Sendos individuos son oportunistas y han sabido demostrarlo con creces. Pero hay diferencias entre ambos y sólo señalaré una. Anaya no ha logrado que su partido político lo unja como candidato. El otro tiene su institución política y ya es su candidato.

Muy pronto los restantes partidos políticos estarán de lleno en la contienda electoral con sus candidatos. Veremos si el oportunismo de iniciar antes la carrera rendirá frutos.

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