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Las Revueltas de Silvestre

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Homenaje a un Republicano Liberal

Por Silvestre Villegas Revueltas

Sorpresivamente, el pasado 12 de septiembre murió el historiador Álvaro Matute Aguirre (1943) en la comodidad de su casa. Su esposa Evelia, sus hijos, sus parientes y los miembros de la comunidad académica que tuvimos la fortuna de conocerlo como profesor, tratarlo en temas profesionales y compartir con él la comida, el buen beber y el arte de la conversación ya lo extrañamos. Seguramente mis colegas historiadores ya habrán reflexionado sobre su papel de docente comprometidísimo, que acerca de su postura en torno a los muy complejos aspectos “del taller del historiador” como la discusión sobre el tiempo histórico, la importancia de las fuentes documentales y la interpretación personal que debe guiar cualquier tema de investigación. Asimismo, y ello da pie al título de este homenaje, su preocupación como ciudadano de una república, de un país al que quería mucho y que lo había recorrido en avión y por carretera en su geografía remota: lo mismo estaba su entrañable Guadalajara que Maravatío o Córdoba en el estado de Veracruz. Por educación de su entorno familiar y gusto propio valoraba la cultura mexicana de los grandes compositores de música clásica que el muy denotativo valor de los boleros mexicanos, la arquitectura del pasado novohispano y la producida por la modernidad republicana hasta sus exponentes más contemporáneos; igualmente sabía, gustaba y ponderaba la aportación al ser nacional de aquellas señeras historietas de caricaturas como de los cómicos y argumentos profundos que en películas de ayer se proyectaron en las salas cinematográficas del país, España e Hispanoamérica y ahora, solamente es posible verlas en la televisión señalándose que la cadena Univisión de Miami posee los derechos de autor de muchas de ellas.

Matute fue merecedor de reconocimientos universitarios por parte de la UNAM y de otras instituciones de educación superior, además de ser miembro de la Academia Mexicana de la Historia y del Seminario de Cultura Mexicana. Pero más allá de tales formalidades y de que era Emérito de la Universidad, en la cotidianeidad fue el maestro que trabajaba por igual con los bisoños alumnos de licenciatura que con los doctorantes de grandes ínfulas. Con los colegas del Instituto de Investigaciones Históricas, jóvenes y no tanto, el encuentro en el pasillo era pretexto para tratar temas de filosofía de la Historia que acerca del perenne problema de la sucesión presidencial en México. Pero, repetimos la razón del título de estas líneas: ¿por qué republicano y liberal? Porque en su especialidad académica y su modo de vivir la vida, ambas características constituyeron el eje vertebral para enfrentarlas: voy a desarrollar las dos facetas desde mi punto de vista. Cuando uno recorre las publicaciones de Álvaro Matute concernientes a la historia de México, salvo algunos devaneos novohispanos producto de la juventud y de la oportunidad que brindan los materiales para hacer la primera investigación, el resto de su obra trató el siglo XIX mexicano en sus etapas santannista, de las reformas liberales y otro tanto el porfiriato, particularmente el estudio de sus ideólogos. Sin embargo, gustó mucho del tiempo de la Revolución Mexicana en sus personajes, acontecimientos militares e historiografía del tema. Me parece que fue más proclive a analizar la problemática que podríamos identificarla como el proceso de construcción del estado mexicano postrevolucionario hasta los límites de la década de 1940, aunque en su labor docente y de difusión académica retomó dichos temas hasta sus características actuales. A diferencia de algunos maestros que tuvo y que suspiraban por el orden y decencia de los tiempos coloniales, o en el extremo opuesto “camaradas” que venían la llegada inminente de la revolución social que resolvería la acuciante pobreza del pueblo mexicano, Matute, en los documentos que antologó y en los textos donde historió un determinado momento histórico o personaje en lo individual, explicó, subrayó y reiteró la importancia de las libertades modernizadoras decimonónicas, las reformas jurídicas y el muy complejo proceso constructor de instituciones a lo largo del siglo XX; como buen moderado era católico practicante, pero de ninguna manera gazmoño y crítico de los excesos en que algunos miembros del clero mexicano habían incurrido durante los dos siglos de vida independiente y republicana.

En cuanto a su visión liberal de la vida me centraré en un par de anécdotas que pintan bien al individuo con vocación histórica. Hace días nos reunimos a comer un grupo pequeño de colegas y llegó Matute que era el decano. Liberados de las ataduras de la disciplina, de los acontecimientos universitarios y en un desplante cuasi herético para ciertos historiadores, parte de la plática se centró en el futbol, béisbol y box, mexicanos. Yo sabía por los rumores en los pasillos de su afición por “el deporte de las patadas” pero no de las otras disciplinas. La cháchara entre los contertulios nombró equipos, jugadores y boxeadores: las idas a los estadios y vicisitudes de asistir a la arena, la modernidad que significaba para el niño Matute ver el boxeo en la televisión de la casa materna. Y de este punto nombrar las películas mexicanas y extranjeras que habían tenido como tema principal o escena definitoria una pelea de box: el siempre presente personaje de Wolf Ruvinskis.

Finalmente, hace unos cuatro meses nos reunimos en un conversatorio Evelia, Matute y yo para comentar el libro de la primera en torno a la obra del historiador Luis Chávez Orozco, personaje que fue socialista un poco, marxista otro tanto y mexicanista evidente. Las reflexiones de Chávez se centraban en episodios de la historia mexicana, pero sus preocupaciones pretéritas tenían una vigencia incómodamente actual. Salimos del evento y no hubo resistencias para ir a cenar cerca; muy buena conversación de lo cotidiano salpicado de política e intereses culturales. Aquella vez fue la última que brindamos con una buena botella de vino tinto que tanto le gustaba y que seguramente estará degustando dónde se encuentre.

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