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Parálisis Legislativa

*Exhibe el Fracaso de la Política Para Buscar Acuerdos

*Las Fallas de los Políticos Para Desatorar Conflictos

*Falta de Reglamentación que Prevea Estos Escenarios

*Inmadurez de las Instituciones y la Incultura Política

Por Ulises Corona*

En el tiempo que tengo de estudiar la vida pública e institucional del Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos, no se había presentado el hecho de que una mesa directiva no permitiera que su renovación como lo marca el reglamento se diera en una transición afable; y no solo es que el acuerdo supone que cada grupo parlamentario esté a cargo de la Mesa Directiva por un determinado periodo y, junto con esto, se dé cabida a una sana recomposición y funcionamiento plural de los trabajos en congreso.

Para la Cámara de diputados no se ha dado esto, la mesa directiva presidida por el PAN, no ha permitido la transición al PRI, alegando lo incorrecto de que el actual procurador pueda ser un fiscal especial, y este pueda estar los próximos nueve años en el cargo y no poder condenar, por cercanía y simpatías con este gobierno a ninguno de sus actuales funcionarios.

La tesis de los “Gobiernos Divididos, Gobiernos Compartidos” supone que cuando un titular del ejecutivo, es de una tendencia ideológico política diferente a la de la mayoría en los congresos, tenga a pactar acuerdos para que en esta división ideológica no se detengan los trabajos legislativos; al fin de cuentas las instituciones comparten, el mismo territorio, el mismo orden jurídico, y se gobierna para un solo pueblo; sin que medie ideología o fracciones partidistas.

Es por ello que, en teoría, no debería de haber parálisis legislativa, aun así esta se da y trae consigo un serio problema de operación política para el Poder Legislativo; pues un buen número de iniciativas próximas a discutirse, como la urgente Ley de Seguridad Interior, y desde luego la presentación del paquete económico, conteniendo la propuesta de Presupuesto para 2018 y su respectiva Ley de Ingresos.

Por lo que paralizar el congreso da cuenta:

  1. Del fracaso de la política como forma de buscar acuerdos y consensos.
  2. El fracaso también, de nuestros políticos al no lograr vía el acuerdo desatorar un conflicto político.
  3. La falta de reglamentación que prevea estos escenarios y desde luego sus alternativas de solución.
  4. Lo inmaduro de nuestras instituciones y lo mucho que nos falta por construir en términos de cultura política.

Un hecho en el que debemos pensar es que en nuestra actual Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos no se encuentra la figura jurídica de la Omisión Legislativa; ésta es un procedimiento en el que a la falta de acuerdos internos en el propio Poder Legislativo, la Suprema Corte de Justicia de la Nación, podría hacer un llamado de atención al respectivo Poder Legislativo para que no “Omitiera” legislar en las tareas que le corresponden, estas en el tiempo instituido para ello y desde luego en los temas que le corresponden, de acuerdo a las facultades conferidas en nuestra propia Constitución.

El equilibrio de poderes supone un respeto mutuo a cada una de las facultades de los poderes conferidos en nuestra Carta Magna, de hecho el 49 constitucional da cuenta de que el “Supremo Poder de La Federación” se divide para su ejercicio en los Poderes conocidos en nuestro sistema político; y este supremo poder está por encima del titular del Ejecutivo y también del Legislativo, por lo que la Suprema Corte tiene facultad para encarar tanto la interpretación de la Constitución y con ello la tutela jurídica del Estado Mexicano.

Por lo que una parálisis legislativa como la que hoy acontece debe dar cuenta a la vigencia del estado de derecho y junto con esto a la obligatoriedad de los actores políticos y jurídicos a desatorar un conflicto que pone en indefinición jurídica y política a nuestras instituciones.

* Académico FCPyS UNAM

 

 

 

 

 

 

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