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Del Cine y las Leyes

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“Danton”

*La Invención de un Subversivo

Por Horacio Armando Hernández Orozco

“Danton”, película franco-polaca del director Andrzej Wajda, que es una adaptación de la pieza teatral ‘L'Affaire Danton’ de Stanisława Przybyszewska; protagonizada por Gérard Depardieu (Danton), Wojciech Pszoniak (Robespierre), Patrice Chéreau (Camille Desmoulins), Lucien Melki (Fabre) y Angela Winkler (Lucile Desmoulins); cuyo estreno fue en enero de 1983.

El diputado jacobino Danton, después de su retiro voluntario, regresa a París para defender la paz y la suspensión del terror que ha implantado su otrora colega y amigo Robespierre, para ello cuenta con el respaldo de la Convención Nacional y de varios amigos con influencia en la opinión pública, sobre todo el periodista Camille Desmoulins; no obstante que a Danton se le implica en casos de corrupción, Robespierre rechaza acusarlo, pero el Comité de Salvación Pública, a iniciativa del propio Robespierre, arresta a Danton y a sus partidarios por falsos cargos de ser contrarrevolucionarios.

La trama se sitúa en París, en la primavera del 1794; desde septiembre del año anterior, Francia vive bajo el primer régimen de Terror, en el que la facción moderada, los girondinos, sufren la represión jacobina, sus principales líderes son llevados a la guillotina, bajo el pretexto de ser opositores a la República. En la película se narra lo que fue el proceso Danton ante el Tribunal de la Revolución.

DERECHO A OPINAR

El inicio del filme muestra el regreso de Danton a París, las críticas al incipiente gobierno de la República, y el aprovechamiento de la imprenta del periodista Camille Desmoulins, a fin de distribuir panfletos que cuestionan el terror implementado por el Comité de Salvación Pública presidido por Robespierre.

La Declaración Universal de los Derechos del Hombre y del Ciudadano fue aprobada por la Asamblea Nacional Constituyente francesa el 26 de agosto de 1789, y es uno de los documentos fundamentales de la Revolución francesa, en su artículo X, se establece que ningún hombre debe ser molestado por razón de sus opiniones, ni aún por sus ideas religiosas, siempre que al manifestarlas no se causen trastornos del orden público establecido por la ley; Danton afirmaba: “Lo que puede cercenar al despotismo es la libertad de expresión”.

Sin embargo, apenas habían pasado escasos cuatro años desde la promulgación de la Declaración, cuando Danton es detenido y procesado a causa de las opiniones que vertió en contra de Robespierre.

DERECHO A LA LIBERTAD

La propia Declaración francesa de Derechos Humanos, establece en su artículo VII, que ningún hombre puede ser acusado, arrestado y mantenido en confinamiento, excepto en los casos determinados por la ley, y de acuerdo con las formas por ésta prescritas.

Danton tiene una cena con Robespierre a fin de llegar a una conciliación que es fallida; saliendo de ahí Robespierre se reúne con el Comité de Salvación Pública y a petición suya, contando con el apoyo del diverso Comité de Seguridad General, se decide detener a Danton y otros ‘agitadores’ bajo el cargo de conspirar contra la República.

Es claro que la acusación fue fabricada por Robespierre, sin sustento en ley alguna ni pruebas o testigos de cargo.

DERECHO A UN PROCESO

Posterior a la detención se da un simulacro de proceso, con sólo siete jurados cuando la ley exige la presencia de doce, sin abogado defensor, ni testigos de cargo; Danton emplea su elocuencia para defender al grupo de acusados y poner en evidencia al Tribunal Revolucionario, representado por el fiscal público Fouquier Tinville; la defensa es apelar al pueblo de Francia, y así lo afirma Danton: 'yo tengo el apoyo de todo el pueblo de París’.

El artículo IX, de la mencionada Declaración prevé que todo hombre es considerado inocente hasta que ha sido declarado convicto; pero ¿cómo no ser condenado cuando se ha negado sistemáticamente una defensa?

Es más, ante lo contundente que resultan las alegaciones de Danton, el Tribunal se sirve de un decreto ex profesamente dictado por la Convención Nacional para excluir a los acusados del debate, pues como no permanecían callados fueron sacados de la sala de audiencia, y el proceso continuó en rebeldía.

DERECHO A UNA PENA JUSTA

Sin que exista prueba alguna en contra de los acusados, el Tribunal Revolucionario los declara culpables de los cargos y los condena a la pena de muerte por degollamiento.

El artículo VIII, de la Declaración francesa, señala que la ley no debe imponer otras penas que aquéllas que son estricta y evidentemente necesarias, y que nadie puede ser castigado sino en virtud de una ley promulgada con anterioridad a la ofensa y legalmente aplicada.

A Danton y compañía se les condenó sin que existiera una ley promulgada con anterioridad que expresará como pena la guillotina por la falta cometida, ni podría estimarse que esa sanción fuera estricta y evidentemente necesaria; sin embargo, todos son guillotinados en la Plaza de la Revolución, actual Plaza de la Concordia, de París.

La detención de Danton fue el 30 de marzo y su ejecución el 5 de abril de 1794, esto es, que su juicio sólo duró 4 días.

ABSUELTO O CONDENADO DE TODOS MODOS PIERDES

Al final de la película se ve a un Robespierre febril, inquieto y dubitativo, que recuerda las proféticas palabras de Danton: ‘el primero que caiga de los dos arrastrará al otro, y con él caerá la propia Revolución’.

Robespierre está consciente que la absolución de Danton implica una derrota frente al pueblo, pero la propia condena de Danton también implica esa derrota, pues cuando se procesa injustamente a un inocente, el proceso y la sentencia siempre traerá la desaprobación social hacia su acusador.

Más allá de la lucha por el poder, de asambleas, comités y discursos políticos en los que las traiciones y las ambiciones personales son la esencia en las reuniones políticas públicas y privadas para convencer en la causa de cada uno, el tema que trasciende en la película es la subversión inventada para lograr mediante un proceso falaz aniquilar al enemigo político; lo bueno es que en México los procesos judiciales son ajenos a la intimidación y manipulación política, o ¿será lo contrario?

La mejor respuesta la tendrá como siempre nuestro amable lector…

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