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Lascas Económicas

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Bienaventurados los Pesimistas, Porque de Ellos Será el Reino de los Suelos

*Carreteras, Escuelas y Promocionales del V Informe

*Este Pasatiempo Nacional no se Reduce, Aumenta

Por Luis Emigdio Contreras

Los mexicanos no éramos ariscos, de veritas. De acuerdo con una serie de reportes entre los 160 países participantes en las cumbres de Davos, en Francia, a principios de cada año, se tiene que la percepción de los paisanos en una multiplicidad de temas, de que es absolutamente pesimista, o francamente negativa.

Veamos algunos ejemplos: si se le pregunta a la gente qué opina de sus carreteras, dirán que son las peores del mundo, las que menos mantenimiento cuentan, las más deterioradas y, lo peor, las más caras, aunque en los hechos y en una multiplicidad de países se tiene peor infraestructura carretera e, incluso, hay naciones que de plano no cuentan con la misma.

Pero eso no nos importa.

En el caso de los servicios de salud, asimismo, se tiene que la deshumanización es uno de los peores lastres que tenemos los mexicanos en este rubro; y de ahí se derivan otros como la mala calidad de atención a los pacientes; la falta de medicinas y de tecnología sanitaria; ni se diga lo concerniente a la ausencia real o ficticia de profesionales de la medicina en todas sus acepciones.

Lo cierto es que sí ha habido avances en la materia, en los últimos años, pero la gente piensa que, por ejemplo, eso de la construcción o remodelación de hospitales y centros médicos se relaciona con la corrupción en cualquiera de sus facetas. Y háganle como quieran.

Un tema no menos acuciante es el de la educación, donde la ciudadanía opina que, ni hablar, eso de la reforma educativa y nada es exactamente lo mismo. Malos modelos, dicen, derivan en malas generaciones que –sin duda- buscarán otras oportunidades en diversas latitudes. O se irán por el camino fácil de la delincuencia, la informalidad y todas las secuelas habidas y por haber.

A lo anterior hay que sumar la bronca de los maestros, que se ve reflejada en la percepción popular, porque si bien se han presentado algunas fallas de los opositores, al mismo tiempo sí ha mellado eso de que se quiere privatizar el sistema de instrucción pública y que, cómo no, con la eventual privatización saldrían ganando, of course, la educación privada uy trasnacional. Así de dura está la verdura.

Y ya que estamos hablando de eso, platiquemos también de los gobiernos locales. Nadie se salva, virtualmente. Todos están de acuerdo (¿Estamos?) que los alcaldes en su conjunto son iguales al de Iguala. O al ex, da lo mismo. Se vuelan el dinero público, se venden al mejor postor del crimen organizado, solo buscan sus intereses personales o de grupo y, en el mejor de los casos, tienen que ceñirse al cartel Z o Y, so pena de que aparezcan muertos, rociados de plomo, y con una cartulina en el pecho que rece: “te lo dijimos, traidor”.

Ya que estamos hablando de percepciones, veamos el caso de los promocionales del Quinto Informe de Gobierno. Parecen bien producidos, y aunque no necesariamente bien actuados, hay un personaje central que a fuerza trata de decirnos que lo bueno cuenta y queremos que siga contando. Desarrollo lo mismo del turismo que las exportaciones o las propias carreteras y hospitales. El pequeño problema es que nadie le cree, como ha pasado, en lo general, con las actividades gubernamentales a lo largo de los últimos cinco años.

Y, bueno, en esto de la credibilidad, sabemos con este tipo de reportes que, en el caso mexicano, la inmensa mayoría de las instituciones están vituperadas por la muchedumbre solitaria. Nadie se salva. Ni siquiera el ejército o la iglesia, como veíamos hasta hace, digamos, una docena de años.

Veamos el tema de los partidos políticos. Son demasiado onerosos, también están infestados de criminalidad, lavado de dinero e intereses ilegales. Y aunque los teóricos preconicen que forman parte de la democracia, por más imperfecta que parezca, a los que votan esto les tiene sin importancia y, al contrario, exigen que desaparezcan, disminuyan, y que se fortalezcan, por el contrario, los candidatos y candidatas independientes.

Entrados en gastos, también se analiza en este tipo de estudios el caso de los procesos electorales y, qué creen, tampoco le importa mucho a la gente, siempre y cuando les reditúe en algo (frijol con gorgojo), o al menos no le cause daño en los bolsillos, muchos menos en estos tiempos de severa problemática económica masiva.

Pero, lo más preocupante, es que la ciudadanía cada vez se va alejando con celeridad del acto per se de la democracia, el ejercicio del voto. Y deja que las decisiones, a la corta o la larga da igual, se tomen cada día más por pequeños grupos que, se ufanan, representan “a la mayoría” de los mexicanos. Falaz es cierto, pero contundente sin duda.

Como ninguna fiesta es gratis, resulta que al final del camino la pagamos todos, traducidos en más impuestos o, claro, aumento de precios velada o abiertamente, queriendo pensar que nuestros amigos no están echando a andar la máquina de hacer billetes. No. Ese camino lo descartamos, aunque algunas voces andan pensando en ello de forma recurrente en los últimos días.

Porque mucho más allá de las percepciones, amigo, lo importante es la realidad, en donde no tenemos las peores escuelas, carreteras, ni universidades. Tampoco padecemos los más malos alcaldes del mundo mundial, ni los partidos más negativos o los más indeseables políticos. Pero si no cuidamos nuestra estima y lo que vale el enorme país que tenemos, entonces sí, el payaso hará de las suyas en cualquier momento y bajo cualquier circunstancia. A menos que usted nos corrija de inmediato. Y no nos crea tampoco.

Estas Lascas Económicas andan como queriendo volar bajo, y no están de acuerdo en que todo sea pesimista en el orbe, por lo que ha convocado a otras piedras, preciosas, romas y calizas, para sacar adelante esto que se llama vida, amorosa vida. Y les esperan con toda calma, la semana entrante, pero en este mismo espacio. Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla .

 

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