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La Nueva Fiscalía: Amanecer de un Órgano sin Corrupción

Por Luis Miguel Martínez Anzures

Tener un país con instituciones fuertes, con altos índices de credibilidad, es un objetivo al que aspira cualquier administración.

La tarea no es sencilla, porque de acuerdo a la percepción ciudadana plasmada en diferentes estudios de opinión pública, el fenómeno de la corrupción ha logrado permear la totalidad de los organismos públicos nacionales.

En este contexto nacerá la actual Fiscalía General de la República para dar certidumbre a la impartición de justicia en esta nación a lo largo de todo su territorio. Una tarea titánica en un contexto de impunidad e incertidumbre judicial, con niveles históricos en ese rubro.

De acuerdo a datos oficiales (el Diario Oficial de la Federación), a más tardar en 2018 la Procuraduría General de la República, (PGR) se transformará en la Fiscalía General de la República, como resultado de la reforma política publicada en el diario arriba referido el 10 de febrero de 2014.

De esta manera, la procuración de justicia y la investigación del delito, serán facultad de un órgano autónomo y no de una dependencia estatal, mientras que el fiscal podrá llevar a cabo sus tareas de investigación con independencia funcional, presupuestaria.

¿Pero cuáles son las principales diferencias entre la delirante PGR y la naciente Fiscalía General de la República?

PROCURADURIA GENERAL DE LA REPÚBLICA

FISCALÍA GENERAL DE LA REPÚBLICA

Dependencia dependiente del Poder Ejecutivo Federal.

Se convertirá en un organismo constitucional autónomo, cuyo representante legal, el fiscal general, permanecerá nueve años  en su cargo.

El Procurador era nombrado por el Presidente y ratificado por el Senado.

Con la reforma política, el Senado integrará una lista de al menos 10 aspirantes al cargo que enviará al Ejecutivo Federal para que integre una terna y la regrese a los legisladores. El senado con base en la terna y previa comparecencia de las personas propuestas, designará al fiscal general con el voto de las dos terceras partes de los miembros presentes.

El procurador podía ser libremente removido por el Ejecutivo.

De acuerdo con el artículo transitorio, el fiscal general durará nueve años en su cargo y solo puede ser removido por las causas graves que establece la ley. La remoción puede ser objetada por el voto de la mayoría delos miembros presentes del senado.

De acuerdo con la Ley Orgánica dela PGR, los subprocuradores, el oficial mayor y el visitador general eran nombrados y removidos por el Presidente, a propuesta del procurador general de la república.

La fiscalía General, contara con al menos, con la Fiscalía Especializada en materia de delitos electorales, y la Fiscalía Especializada en el combate a la corrupción, que serán nombrados por el fiscal general, pero podrán ser objetados con las dos terceras partes de los miembros del senado presentes.

El procurador acudía ante las cámaras cuando lo llamaban a comparecer, generalmente en el marco del informe de labores del ejecutivo.

El fiscal general esta obligado a presentar un informe anual de actividades y a comparecer ante cualquiera de las cámaras cuando se le cite a rendir cuentas o a informar sobre su gestión.

 

De acuerdo a este cuadro, está claro que la nueva Fiscalía busca alejarse a toda costa, de la influencia política y operativa de lo que significaría estar aún, ligada al poder Ejecutivo. Este fenómeno refleja madurez y sanidad en la distribución del poder público en nuestro país.

Nutre la democracia y la práctica de pesos y contrapesos institucionales en la estructura política nacional.

Aún existen muchas áreas de oportunidad que la nueva institución tendrá que solucionar, por ejemplo, profesionalizar y renovar en el corto y mediano plazo, la totalidad de su personal. Si es que quieren gozar de credibilidad en el uso de sus funciones. También contar con legitimidad ciudadana le daría mayor viabilidad operativa para acceder a territorios con altos niveles de criminalidad.

Otra área de oportunidad será el establecimiento de un sistema de investigación de criminalística que urge, como elemento principal para dar certidumbre científica sobre las causas y efectos que acompañan al delito. Hasta ahora, la relación ciencia-investigación criminal, en este país es casi nula.

Pero la mayor exigencia sobre esta naciente Fiscalía recaerá en la elección de su titular, a quien desde el principio no se le quiere posicionar al frente de tan importante institución a través del pase automático, es decir y para ser claros en este argumento: muchos legisladores proponían que fuera el mismo procurador de la república, el que diera el salto como nuevo titular en automático, para el primer periodo de mandato de este nuevo ente público. Nada más descabellado que eso. Una idea que lejos de enriquecer la credibilidad de una institución que aún no ve la luz, ya amenaza con estigmatizarla y enlodarla.

Si se quieren hacer bien las cosas.

Los legisladores deben ser más inteligentes. Urge un proceso de designación objetivo e imparcial que dé certidumbre sobre el nuevo personaje que habrá de llevar las riendas de esta Fiscalía. El pueblo mexicano así lo solicita y lo demanda. Y hacen bien en ello.

 

 

 

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