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Tras el Mensaje, Alistan las “Cargadas”, las “Bufaladas” y los Apoyos a los Suspirantes

*Toca a la Puerta Mexicana la Sucesión Presidencial

*Recuerdos de 15 Informes de Cinco Presidentes

*¡Sorpresa! No, Regreso al Crecimiento Económico

*Los Logros que de Verdad se han Logrado en el País

Por Jesús Michel Narváez

Faltan 72 horas para que el presidente Peña Nieto rinda su V Informe de Gobierno.

EL banderazo para que las “cargadas” en todos los partidos se generen y olviden lo pasado para enfocarse en la ruta del 2018.

Las oposiciones insistirán en que son la salvación del país y Enrique Peña Nieto machacará sobre los avances logrados gracias a las reformas estructurales que, con el respaldo del PAN, del PRD y del PVEM logró sacar en el segundo año de su gobierno. El PRI jugó su papel con una visión oportuna -o bien  ¿oportunista?- que en el pasado nunca existió.

Prueba de ello son las propuestas de Felipe Calderón en materia energética y de Mando Único. Reformas retomadas por el actual gobierno y que gusten o no, dan resultados.

“El Día del Presidente”, trasladado del uno al dos de septiembre a causa de la reforma Constitucional al calor del “mal trato” que ofreció Vicente Fox a los congresistas federales y que le impidieron leer su V Informe de Gobierno, se mantiene.

Y hay opiniones como la de nuestro compañero de páginas, el doctor Manuel Quijano, que plantean la necesidad de que se mantenga ese día, porque es el que permite conocer cómo se encuentra la administración del país.

Pero las oposiciones juegan también su papel y estiman que esa forma de pleitesía “es de la época cavernaria”

Tuve oportunidad de asistir a tres informes de Luis Echeverría, seis de José López Portillo, tres de Miguel de la Madrid, dos de Carlos Salinas de Gortari, uno de Ernesto Zedillo y ninguno de Vicente Fox y Felipe Calderón. En todos ellos hubo invitados especiales.

Desde Presidentes de otros países pasando por la poderosa leyenda que era en ese entonces Fidel Castro, hasta los representantes de las Iglesias, que por vez primera estaban en las butacas de la Cámara de Diputados, la diseñada por Pedro Ramírez Vázquez, escuchaban con atención –a veces de manera somnolienta- el mensaje político del Ciudadano Presidente.

Quizá la fecha más recordada sea el uno de septiembre de 1982 cuando López Portillo anunció la nacionalización de la banca.

A los periodistas se nos entregaba una copia del Informe de Gobierno 24 horas antes. La Secretaría de Gobernación prohibía y con justa razón que se divulgara algo del contenido, pero permitía ir adelantando.

En 1982, por primera ocasión, el Informe no fue entregado.

Todos estábamos en ascuas. ¿Qué razón habría para no adelantarlo a fin de que estuviéramos preparados?

Era el anuncio que no se daba desde 1938 cuando Lázaro Cárdenas anunció la expropiación petrolera, aunque no lo hizo el Día del Presidente. Fue el 18 de marzo de 1938, en su cuarto año de gobierno, que el general Cárdenas enfrentó a las petroleras que se negaron a cumplir un laudo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Cuando López Portillo clamó: he decretado la nacionalización de la banca… ¡ya nos saquearon, no nos volverán a saquear!, hasta los recién ingresados al mundo legislativo, los de las oposiciones, se pusieron de pie y aplaudieron a rabiar. Uno de ellos, ubicado en la Mesa Directiva, Rolando Cordera.

Fue espectacular. Lástima de las lágrimas “por no haberle cumplido a los pobres”. Y lástima de programa político y Plan Nacional de Desarrollo.

En el pasado quedaban las tres etapas: 2 años para recuperarnos, 2 años para crecer y 2 para administrar la riqueza.

Hoy administramos la pobreza.

Pasados los años, el Día del Presidente, aquel en el que salía por la Puerta Mariana a bordo del Lincoln convertible descapotado y a su paso millones de papelillos tricolores eran arrojados como muestra de “alegría”, quedaron atrás.

¡Qué decir de la caminata de López Portillo por la calle Corregidora hasta el Palacio Legislativo!

Al término del Informe venía el besamanos.

El Estado Mayor dividía los salones del Palacio Nacional y en la parte “VIP” estaban los poderosos cardenales de la política, o sea, los secretarios de Estados, los empresarios, el Cuerpo Diplomático acreditado en México, los invitados especiales-especiales: presidentes –cómo venían los centroamericanos-, representantes de presidentes, clérigos y banqueros. En los otros salones, los directores de medios de comunicación, los integrantes del gabinete ampliado.

Eran ceremonias que iniciaban al filo de las 14 horas y culminaban cuatro horas después.

¡Y los informes!... ¡ah qué informes!

Con Echeverría extremadamente largos. Demasiados datos. Muchas críticas –a los socialités los expulsó del paraíso periodístico- y con las promesas de un socialismo tardío. Con López Portillo, la oratoria y la actuación. Con De la Madrid, la obligada discreción después de sus pactos de choque. Con Salinas, la autodefensa y la visión de otro México. Con Zedillo la sana distancia… del pueblo. Los otros, los otros usted ya los conoce y bien.

El Día del Presidente no ha desaparecido. Cambió de fecha, pero no de sitio: El Palacio Nacional sigue recibiendo a todas “las fuerzas vivas” –y otras no tanto- en el Patio Central, en donde se arma la escenografía para el “informe oficial” y el mensaje político presidencial.

¿Qué podrá decir el Presidente en su V Informe de Gobierno?

Algo que las oposiciones no aceptan, pero está a la vista: el regreso de México al crecimiento económico.

Después de tempestades que amenazaban con hundir el barco de la economía nacional –que por cierto desveló que Luis Videgaray no es el genio financiero que se presumía era-, el país ha recuperado su paso y si bien el crecimiento no es lo suficiente para atender la pobreza, sí resulta sorprendente en tiempos de un vecino enemigo y miles de ellos durmiendo en casa.

Apegado al índice que publica mensualmente el INEGI, el mes pasado el crecimiento alcanzó el 3 por ciento y las calificadoras globales ya revirtieron la nota negativa por la de estable.

¿Sabrán vender en Presidencia los logros de a de veras?

 

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