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Lascas Económicas

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Reglas de Origen y Solución de Controversias, son dos de los Temas Clave en el TLCAN

*Los Estadounidenses Tratan de Amagar y Medir Fuerzas

*Intento de Eliminar el Artículo 19: Solución de Disputas

*Mecanismo Efectivo Durante Casi dos Décadas y Media

Por Luis Emigdio Contreras

Leíamos con atención que algunos mexicanos como representantes del gobierno canadiense –es decir, Ildefonso Guajardo, titular de Economía, no sabe ni qué onda- ya saltaron de su nidal para reclamarle a los muchachos de Donald Trump y de Robert Lighthziger, que van a renegociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte que, ni hablar, si buscan quitar el Capítulo 19 de este acuerdo, se van a meter en un berenjenal que ni el cielo podrá detener los reclamos de sus socios.

Por aquello de que usted se haga el jovencito, nos permitimos hacerle ver que dentro del capitulado respectivo, trabajado y anunciado hace 24 años entre los tres países, el 19 ofrece a los exportadores y productores nacionales una vía directa para plantear la controversia respectiva en eso de las reglas de origen y apelar los resultados de investigaciones comerciales ante un panel binacional independiente y especializado.

También, para informarle con precisión, este proceso de apelación constituye una alternativa a las revisiones judiciales de dichas decisiones que se realizan ante tribunales nacionales. O, lo que es lo mismo, se pretende que sean estos paneles binacionales (y que eventualmente pudieran ser hasta trinacionales), en lugar de acudir a decisiones, por ejemplo, de un juez en Ohio, en Toluca, o en Quebec, por darle una idea.

Este mecanismo ha sido efectivo a lo largo de estas casi dos décadas y media, de acuerdo con analistas especializados en esto del TLCAN, toda vez que permite la revisión eficaz e imparcial de resoluciones emitidas por autoridades investigadoras de los tres países miembros del acuerdo. Y si nos apura, los señalados paneles han confirmado decisiones provenientes de autoridades investigadoras nacionales, pero también han remitido otras para su reconsideración.

A la par, y por aquello de que nos diga que la memoria le falle, el propio Tratado trilateral tiene en apoyo al 19, el capítulo 20 específicamente de solución de controversias que, como se sabe, dispone de un proceso que consta de tres etapas para la resolución de disputas que surjan entre los países miembros del TLCAN, relacionadas con la implementación o la interpretación de las disposiciones del mismo acuerdo

Y como hay una serie de protocolos, permítasenos recordar también que, en una primera etapa, la cual se denomina proceso de consultas, las partes contendientes de un sector cualquiera que sea, detallan si hay desacuerdo de manera oficial.

En una segunda fase, y siempre y cuando la primera etapa no resuelva la problemática, los ministros de los tres países intentan llegar a un acuerdo en una reunión de la Comisión de Libre Comercio (CLC), que se prevé dentro del documento general del TLCAN.

Si acaso esto fallare, como suele pasar, y sobran los ejemplos, claro, la parte reclamante (ya con el respaldo gubernamental respectivo) puede solicitar que se establezca un panel encargado de revisar el caso y emitir una decisión vinculante, o lo que es lo mismo, obligatoria para todos.

Todo lo anterior nos remite al hecho de que, si no tenemos los capítulos de reglas de origen y solución de controversias, la verdad todo se dislocará y se sobrevendrá una gran bronca en muchos sectores, con especial acento al agropecuario y al de las manufacturas, en donde tanto los productores mexicanos como canadienses se verían fuertemente afectados, y estamos hablando al mismo tiempo de muchas inversiones, empleos, producción y un largo etcétera.

Al mismo tiempo, hay que entenderlo, los estadounidenses están tratando de amagar y medir las fuerzas de sus oponentes en los prolegómenos de la renegociación y así debemos entenderlo todos los involucrados. Lo importante que recomendaríamos a los ahora imberbes negociadores del equipo mexicano es que no se empiecen a amilanar desde antes de que inicien las largas juntas privadas en donde habrá, otra vez, una mesa triangular, en cuyos principales vértices habría una bandera correspondiente a las naciones involucradas.

Llama la atención que del lado mexicano el sector empresarial, en su tradicional “cuarto de junto”, no esté dando gritos ni sombrerazos en este asunto que le daña y mucho desde que ni siquiera se esbozara por parte de la Casa Blanca. Pareciera que ahora no hay tal vertebración como si la hubo, por cierto, en los tiempos de Carlos Salinas, Jaime Serra y, por supuesto, Juan Gallardo y Guillermo Güemes, del lado de la iniciativa privada nacional.

Los mexicanos somos históricamente dados a resolver las cosas al cinco para la hora. Pero eso no es ahora suficiente para encarar unos socios que tratarán de sacar raja económica y política a la llamada re-modernización del Tratado. Hay que ponerse las pilas, don Ildefonso. Y hacerlo rápido porque si el viento se mueve mucho más rápido de lo que parece en la epidermis, los problemas que sobrevienen sobre toda la cadena productiva serán descomunales y se pagarán no sólo con la pérdida de mercados y empleos.

Lo peor se verá en materia económica en las nuevas generaciones, en donde no hay posibilidad de corrección, si acaso en los subsecuentes 23 años. A menos que usted conozca otra ruta menos agobiante. Veremos.

Por lo pronto, estas Lascas Económicas andan moviditas buscando otras piedras, con acento clave en las filosas, para sacar adelante una renegociación que se antoja, desde ahora, muy cuesta arriba, tomando en cuenta las experiencias del pasado y el hecho de que éstas negociaciones ya tienen redes sociales detrás, que podrían apoyar, por un lado, o distorsionar del otro. Convendría pensar en este último rubro, y discutirlo, sí, pero la semana próxima en este mismo espacio.  Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla

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