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Las Cúpulas de Cholula y el Silbido de Benito Juárez

Por Susana Vega López, Enviada

CHOLULA, Puebla.- Tlachihualtépetl, Chiconauhquiáhuitl, teocalli, calpullis, palabras en náhuatl que significan: cerro hecho a mano; Dios de las nueve lluvias; casa de Dios y; casa de gran tamaño, cobran significado en la ciudad más antigua viviente de América Latina: Cholula, Pueblo Mágico que asombra porque allí se encuentra la pirámide con el basamento más grande del mundo.

Al llegar a este municipio, uno de los 217 que tiene Puebla, llama la atención una construcción ubicada en la cima del cerro Tlachihualtépetl, donde arribaron los españoles a levantar una iglesia católica para evangelizar a los cholultecas, y donde Juan de Grijalva, a su llegada, dijo: “veo tantas cúpulas como días tiene el año”, lo que provocó la leyenda urbana de que Cholula tiene 365 iglesias aunque se sabe que no llega a las 200 y si se suman las de Puebla capital, apenas rebasa las 270.

La emblemática iglesia es el ex convento franciscano de San Gabriel Arcángel, donde se venera a la Virgen de los Remedios. Desde sus patios se domina toda la ciudad y sus alrededores. Se puede ver el volcán Popocatépelt (que se encuentra a 35 kilómetros); la antigua estación del Ferrocarril; el Instituto Nacional de Astrofísica Óptica y Electrónica (INAOE) y; la estrella de Puebla (una gran rueda de la fortuna de 80 metros de diámetro que tarda 20 minutos en dar la vuelta pues va a una velocidad de 5 a 7 kilómetros por hora), entre otros sitios.

Se dice que en este cerro de forma triangular existen siete pirámides (una arriba de otra) que no han sido desenterradas por varios motivos, entre ellos –y el principal- el presupuesto. Los estudiosos calculan que el basamento data de más de 3 mil 500 años y que cada lado mide 450 metros, con una altura de 65 metros, por lo que su volumen es de 4,500,000 metros cúbicos que la perfilan como la pirámide con mayor volumen, no así de altura pues la de Giza (Egipto) tiene 139 metros de alto.

La grandeza del paisaje de los volcanes contrasta con la obra del hombre que ha sido inspiración para trabajos artísticos tanto de pintura, fotografía, escultura, artesanías de barro y popotillo que son apreciadas y adquiridas por turistas nacionales e internacionales, para beneficio de la economía de los habitantes.

Cabe señalar que este templo, declarado Patrimonio Cultural, es visitado diariamente y por diversos motivos, aparte del religioso, debido al enigma que guarda. Además, en este y otros centros religiosos, existen vigilantes que no permiten el ingreso con gorras ni tomar fotografías. Los cuidadores también están al pendiente de que los visitantes no toquen los decorados, pinturas o muebles antiguos.

Esta visita forma parte de los recorridos que tiene ADO en la ciudad de Puebla donde, por cierto, llama la atención una escultura de Benito Juárez ubicada en la avenida que lleva su nombre. La voz que sirve de guía de este Turibús señala que el presidente Porfirio Díaz, con motivo del natalicio de Juárez, pidió a todos los estados que pusieran una estatua del Benemérito de las Américas. Como en Puebla no se ajustaron a los tiempos definidos para la inauguración de la estatua, los escultores hicieron sólo la cabeza y ocuparon el cuerpo de otra obra que tenían -al parecer de sir Winston Churchill-, por lo que a Don Benito Juárez se le ve con bastón.

Un detalle adicional es que dicha escultura está hecha de hoja de lata, por lo que cuando el aire sopla, emite una especie de silbido y es entonces que el dicho popular afirma que a Benito Juárez le gusta tanto Puebla que silba de felicidad.

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